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viernes, octubre 9, 2026

El mapa de España que revela dónde es más probable que el radón se acumule en las viviendas


Descubre qué es el radón, cómo puede entrar en casa y qué zonas de España presentan mayor potencial de acumulación.

El radón presente en las rocas y los suelos puede desplazarse por sus poros y grietas hasta llegar a las casas. La cuestión es cómo consigue penetrar en nuestros hogares y edificios, y qué permite que se acumule en su interior.

Hay un mapa de España que no se parece mucho a los que estamos acostumbrados a ver. No muestra carreteras, ríos ni fronteras administrativas, sino las zonas donde es más probable que el aire de las viviendas contenga un gas radiactivo. Las manchas más extensas aparecen en Galicia, Extremadura, el oeste de Castilla y León y las sierras de Madrid. Todas tienen algo en común: bajo sus pueblos y ciudades hay rocas que producen radón.

El radón se genera de forma natural por la desintegración del uranio presente en las rocas y los suelos. No es un contaminante producido por la industria ni una consecuencia de la energía nuclear: lleva millones de años formándose en la Tierra.

El problema surge cuando el gas que emana del subsuelo encuentra una casa encima. Puede desplazarse por los poros y grietas del terreno y entrar en los edificios a través de fisuras, juntas, pasos de tuberías o cualquier otra vía de comunicación con el suelo. Una vez dentro, puede acumularse.

Ilustración editorial en corte de una vivienda: el radón asciende desde rocas y suelo por poros y grietas, entra por fisuras

Qué revela el mapa del potencial de radón

La respuesta está, en buena medida, en la geología. Según el mapa del potencial de radón del Consejo de Seguridad Nuclear, aproximadamente el 70 % de la superficie de Galicia se encuentra en zonas cuyo potencial supera los 300 Bq/m³, el nivel de referencia que ha tomado la UE para actuar. En Extremadura, el porcentaje alcanza el 47 % y en la Comunidad de Madrid, el 36 %.

Pero ese 70 % no significa que siete de cada diez viviendas gallegas superen los 300 Bq/m³. El mapa identifica territorios donde es más probable encontrar valores elevados; para saber cuánto radón hay en una casa concreta, hay que medirlo.

Galicia es el lugar donde mejor podemos comprobarlo. El Laboratorio de Radón de Galicia, de la Universidad de Santiago de Compostela, estudia la concentración de este gas en viviendas desde 2001. Su mapa, actualizado en 2025, reúne ya 6080 mediciones.

En el conjunto de las viviendas estudiadas, el 18 % superó los 300 Bq/m³. En la provincia de Ourense, la proporción llegó al 23 %.

El radón también puede llegar a las plantas altas

Vivir lejos del suelo puede reducir la exposición, pero no siempre basta para librarse del problema. En el estudio gallego, la media geométrica fue de 289 Bq/m³ en los sótanos y descendió hasta 89 Bq/m³ en las viviendas situadas en una quinta planta o superior.

Sin embargo, el 14 % de las viviendas de una segunda planta también superaba los 300 Bq/m³. Lo mismo ocurría en el 7 % de las situadas en una quinta planta o superior. Como es un gas, el radón puede desplazarse por el interior de los edificios: la altura reduce la exposición, pero no la elimina.

Ilustración editorial de un edificio residencial en sección, desde el sótano hasta una quinta planta o superior. Representar

Por eso ha dejado de considerarse un problema exclusivo de minas, cuevas o sótanos. Un estudio publicado en 2023 analizó 3140 lugares de trabajo en España y encontró concentraciones superiores a 300 Bq/m³ en 623 de ellos, aproximadamente uno de cada cinco.

Como cabía esperar, los valores fueron mayores en las zonas propensas al radón. Pero el resultado más llamativo apareció al comparar los sectores laborales: las concentraciones más altas se encontraron en educación y cultura, que incluye escuelas, universidades, bibliotecas y centros culturales. En estos edificios, la concentración de radón fue 6,5 veces superior a la registrada en las oficinas bancarias.

El edificio también influye en la acumulación

El radón aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. El estudio europeo citado en el texto estimó un incremento del 16 % del riesgo relativo por cada 100 Bq/m³ adicionales de exposición media. En España, las estimaciones citadas atribuyen al radón el 3,8 % de las muertes por cáncer de pulmón, una proporción que alcanza alrededor del 7 % en Galicia y Extremadura.

Pero el suelo no cuenta toda la historia. Si el 14 % de las viviendas de una segunda planta puede superar los 300 Bq/m³, entre la roca que produce el radón y el aire que respiramos tiene que haber otro protagonista: el edificio. Su forma de construcción, las grietas, los conductos y, sobre todo, la ventilación pueden determinar cuánto gas acaba acumulándose en el interior.

El suelo es la principal fuente, pero no la única. El radón también puede viajar disuelto en el agua de algunos acuíferos y liberarse después al aire cuando abrimos un grifo o nos duchamos.

Un estudio realizado en Finlandia mostró que las concentraciones de radón eran tres veces superiores en las cocinas y 40 veces más altas en el cuarto de estar. Por su parte, científicos canadienses observaron que el radón presente en el aire del cuarto de baño aumentaba rápidamente tras una ducha templada de 10 minutos. Una vez terminada, había que esperar más de hora y media para que la concentración volviera a los niveles iniciales.

Ilustración editorial de un cuarto de baño después de una ducha templada: una persona ya fuera de la escena, ducha aún húmeda

Una vez terminada, había que esperar más de hora y media para que la concentración volviera a los niveles iniciales.

Un gas natural que puede quedar atrapado en casa

Una casa puede protegernos del frío, la lluvia y el viento y, al mismo tiempo, convertirse en una trampa para un gas procedente del terreno. La misma construcción que nos resguarda del exterior puede reducir la renovación del aire y permitir que el radón se acumule.

Lo más curioso es que el radón no es un enemigo reciente. No es consecuencia de la contaminación atmosférica, de una central nuclear ni de una actividad industrial: lleva millones de años emanando de las rocas.

Lo que ha cambiado somos nosotros. Hemos construido edificios sobre esas rocas y creado espacios en los que el radón puede entrar desde el subsuelo y acumularse cuando la ventilación no es suficiente.

Galicia no se ha vuelto radiactiva, ni tampoco Extremadura o la sierra de Madrid. El granito no es nuestro enemigo, y el uranio que contienen las rocas forma parte de la naturaleza desde mucho antes de que existiera el ser humano. El radón seguirá emanando de las piedras. La cuestión es cuánto dejamos que entre en nuestras casas.

La cuestión es cuánto dejamos que entre en nuestras casas.

Fuente Informativa

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