Por: Arelis Suero
Durante años, Santiago Matías ha logrado construir desde los medios de comunicación y las plataformas digitales una de las comunidades de mayor alcance e influencia en el país y Latinoamérica. Ahora, esa audiencia que durante años ha seguido su contenido se convierte en la base de un nuevo proyecto llamado Dominicanos Primero, con el que da el salto de los medios a la política y fija su mirada en las elecciones de 2028.
Su principal ventaja está precisamente en algo que muchos aspirantes necesitan años para conseguir, ser una figura ampliamente conocida antes de entrar a una contienda electoral.
Pero convertir esa influencia en votos implica un nuevo desafío. ¿Puede una comunidad digital transformarse en una fuerza política con presencia territorial y capacidad real de competir?
El fenómeno tampoco ocurre de manera aislada. Durante 2026, varios países de la región han mostrado cómo las redes sociales y las figuras provenientes de espacios ajenos a la política tradicional empiezan a ocupar un lugar cada vez más importante en los procesos electorales.
Una política cercana a la gente
Dominicanos Primero nace en un momento en que las plataformas digitales tienen cada vez mayor presencia en la comunicación política.
Para el abogado y politólogo Pedro Ledesma Rivera, el fenómeno debe analizarse también desde el contexto de la democracia y la relación entre ciudadanos y partidos políticos.
Ledesma considera que Santiago Matías tiene, como cualquier ciudadano habilitado, el derecho de aspirar al cargo que entienda. Además, señala que su decisión de crear una organización propia puede aprovechar un espacio que identifica en el escenario electoral.
A su juicio, existe una crisis de credibilidad y un distanciamiento entre una parte de la ciudadanía y los actores políticos tradicionales, situación que relaciona con promesas incumplidas y con la percepción de influencia de determinados grupos económicos sobre la política.
El politólogo también plantea que el fenómeno no debe observarse únicamente desde una eventual candidatura presidencial. Considera que una organización como Dominicanos Primero podría buscar representación en otros niveles, incluyendo el Congreso y los ayuntamientos.
“Santiago Matías tiene sus derechos civiles y políticos que le permiten aspirar a la posición que entienda”, manifiesta el profesional.
Mayor ventaja de Dominicanos Primero
Uno de los principales activos de Dominicanos Primero es que su figura central no necesita comenzar desde cero para darse a conocer.
Pedro Ledesma considera que el reconocimiento público constituye una ventaja importante para cualquier persona que aspire a un cargo electivo.
Para explicar su punto, pone como referencia a Donald Trump, quien antes de llegar a la presidencia de Estados Unidos ya era una figura ampliamente conocida.
En el caso dominicano, sostiene que Santiago Matías cuenta actualmente con ese elemento, cuya figura es reconocida por amplios sectores de la población, “independientemente de que exista acuerdo o desacuerdo con él”.
Según Ledesma, esa notoriedad puede facilitar la construcción política de Dominicanos Primero y eventualmente ayudar a conseguir representación en diferentes niveles. “Lo primero que tiene que ser es una persona que sea conocida. Eso tiene Santiago en este momento y le ayuda bastante”, asegura Ledesma.
El argumento coincide, desde la comunicación política, con la valoración de Cristian Cabrera, periodista y consultor de comunicación miembro de equipo del senador Omar Fernández.
Cabrera explicó que uno de los mayores trabajos de una campaña política es lograr que el candidato sea conocido y que ese reconocimiento se produzca por razones favorables.
A su entender, comenzar con una comunidad digital ya construida permite ahorrar parte del tiempo y los recursos que normalmente requiere ese proceso.
El reto de convertir seguidores en electores
Sin embargo, tener una audiencia no significa necesariamente tener votos.
Cristian Cabrera hace una separación clara entre ambos conceptos. Explica que un seguidor establece una conexión con el contenido y con la persona que lo produce, mientras que el elector toma en cuenta otros factores relacionados con sus preocupaciones, su realidad y su visión de futuro.


Por eso, para Cabrera, una comunidad digital puede ser un punto de partida, pero no constituye por sí sola una garantía electoral.
Pedro Ledesma también identifica la necesidad de convertir esa simpatía en movilización.
El politólogo considera que las plataformas digitales pueden desempeñar un papel importante, pero entiende que debe existir una estructura capaz de transformar esa simpatía en participación electoral.
Ledesma plantea que el comportamiento político también está relacionado con factores emocionales y que un equipo puede trabajar con herramientas como el análisis de datos para conocer mejor esas tendencias.
Para él, el reto está en lograr que la simpatía se convierta en compromiso y, finalmente, en una acción electoral.
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Las redes están cambiando las campañas en la región
Lo ocurrido en República Dominicana tiene un referente reciente en Colombia.
En las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026, varias figuras provenientes de las redes sociales y la creación de contenido dieron el salto a la política. Entre los casos que lograron llegar al Congreso están Walter Rodríguez, conocido como “Wally”, Rúa Sánchez, “Elefante Blanco”, y Laura Daniela Beltrán, “Lalis”.
La experiencia colombiana también dejó nombres que no lograron la curul, pero que evidenciaron el tamaño de esta nueva corriente. Felipe Saruma, creador de contenido con millones de seguidores, compitió por el Congreso; también lo hicieron Rawdy Reales, Andrés Guerrero, conocido como “Soy Campesino”, y otras figuras provenientes del mundo digital.
El fenómeno no se limitó a las elecciones legislativas. Durante la campaña presidencial colombiana de 2026, Abelardo de la Espriella desarrolló una estrategia digital basada en influenciadores, videos virales e inteligencia artificial para ampliar su alcance en redes. Su campaña llegó a ser descrita como una de las más agresivas en el terreno digital frente a su rival Iván Cepeda.
Y hay otro dato que ayuda a entender hacia dónde se mueve la comunicación electoral. En Brasil, una encuesta Datafolha realizada el 1 y 2 de septiembre de 2026, con 2,002 electores en 125 ciudades, encontró que 57 % de los usuarios de redes sociales había visto contenido relacionado con las elecciones en las semanas anteriores.
Entre quienes estuvieron expuestos a ese contenido, 61 % lo encontró en publicaciones de influenciadores, mientras 69 % lo vio en perfiles de candidatos.
Incluso en la actual carrera presidencial brasileña aparece otro caso interesante: Augusto Cury, conocido por sus libros de autoayuda, irrumpió como candidato de tercera vía y alcanzó alrededor de 10-11 % en mediciones recientes, impulsado en parte por su creciente presencia en redes.
Estos casos no significan que una gran audiencia digital garantice una victoria electoral. Lo que sí muestran es que las redes dejaron de ser solamente un espacio para hacer campaña y se están convirtiendo en una puerta de entrada para figuras que antes estaban fuera de la política tradicional.
¿Una nueva forma de hacer política?
Para Pedro Ledesma, las redes sociales ya tienen un peso importante en la política dominicana, aunque todavía conviven con la televisión, la radio y medios tradicionales.
La diferencia de Dominicanos Primero, señala, es que Santiago Matías no parte desde cero, ya cuenta con reconocimiento público, una plataforma de comunicación y una comunidad digital.
Por eso, considera que el proyecto podría representar una nueva forma de hacer política en el país.
La popularidad digital necesita territorio
Pero convertir seguidores en votos representa uno de los principales desafíos.
Cristian Cabrera sostiene que las redes no sustituyen la estructura territorial de un partido y que Dominicanos Primero tendrá que llevar su influencia digital a las comunidades.
Pedro Ledesma coincide y plantea que esa audiencia podría convertirse en una estructura capaz de competir en elecciones congresuales y municipales.
No obstante, Dominicanos Primero ha demostrado en el terreno, con la recolección de firmas para lograr su reconocimiento, que cuenta con las herramientas y aceptación de la ciudadanía.
Avance en recolección de firmas
El crecimiento de Dominicanos Primero comienza a reflejarse en el territorio. Hermanas Mirabal alcanzó un 181 % de cumplimiento, con unas 1,900 firmas frente a una meta de 1,000.
El reporte de la organización muestra avances importantes en otras demarcaciones como Monseñor Nouel alcanzó 256 %, Santiago 230 %, La Altagracia 224 %, La Vega 189 % y El Seibo 187 %.
También superaron sus metas San Pedro de Macorís, Monte Cristi, Samaná, Barahona, Pedernales, María Trinidad Sánchez, La Romana, Santiago Rodríguez, Duarte, San Juan, Valverde, Santo Domingo y Puerto Plata.
Mientras tanto, Espaillat registra 99 % y Peravia 97 %, quedando próximas a completar sus respectivas metas.
Estos resultados muestran que el movimiento no solo busca construir una comunidad en redes sociales, sino también llevar ese respaldo al territorio, uno de los principales retos que identifican los especialistas de cara a 2028.
OPINIÓN

Abogado y politólogo
“Una comunidad
digital puede
ser un punto de
partida, pero no
constituye por sí
sola una garantía
electoral”.

Abogado y politólogo
“Dominicanos
Primero ha
demostrado que
cuenta con las
herramientas y
aceptación de la
ciudadanía”.
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