La mayoría de los virus que se encuentran en nuestro genoma están inactivos. Con el tiempo, han perdido la capacidad de infectar nuevas células y de cambiar de ubicación dentro del genoma. «Normalmente pierden un gen completo que es el de la envoltura, y entonces no pueden salir de la célula e infectar otra», explica Sara R. Heras.
Muchos acaban convertidos en retrotransposones: fragmentos o secuencias que la célula puede reutilizar. «Pero todavía hay algunos que sí tienen ese gen de envoltura», confirma la experta. En determinadas ocasiones, estos pueden salir de la célula y volver a infectar otras.
Virus antiguos y envejecimiento
Una de las líneas de investigación más intrigantes apunta al envejecimiento. Diversos estudios sugieren que, a medida que envejecemos, algunos de estos elementos virales podrían activarse y contribuir a procesos inflamatorios.
«Las células senescentes, las que están ya muy envejecidas, serían capaces de transmitir el envejecimiento a partir de partículas virales a otras células cercanas», explica Heras. Esto podría indicar que los virus antiguos intervienen no solo en el desarrollo embrionario, sino también en etapas avanzadas de la vida.
Las células senescentes, las que están ya muy envejecidas, serían capaces de transmitir el envejecimiento a partir de partículas virales a otras células cercanas
Un posible ejemplo es el HERV-K (HML2), una de las familias de retrovirus endógenos más «joven» en términos evolutivos. Conserva secuencias casi completas que todavía pueden codificar proteínas virales. «Parece que los retrovirus endógenos podrían tener un papel importante, pues se reactivan», confirma Heras.

El papel de los mecanismos de control
Con la edad, los mecanismos de control del organismo se debilitan y algunas de estas secuencias empiezan a desregularse. Esto ha llevado a plantear que quizá modulándolas se podría influir en el envejecimiento y en algunas enfermedades asociadas. Se sospecha que enfermedades como el alzhéimer también podrían tener alguna relación con infecciones víricas.
Desde esta perspectiva, el envejecimiento podría interpretarse como un proceso relacionado con mecanismos similares a los de una infección o una enfermedad. Sin embargo, como afirma Heras, es probable que el papel de estos virus sea solo «un factor más» dentro de un proceso complejo.
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