
La pequeña localidad de Keyport, en Nueva Jersey, se encuentra en el centro de una creciente preocupación sanitaria después de que residentes identificaran cerca de 400 personas diagnosticadas con distintos tipos de cáncer, una cifra que ha desatado llamados para investigar si los casos están relacionados con un antiguo vertedero industrial.
Aunque las autoridades estatales todavía no han confirmado oficialmente la existencia de un “cancer cluster”, el aumento de reportes de enfermedades ha impulsado nuevas investigaciones ambientales y de salud pública en esta comunidad de poco más de 7,000 habitantes, ubicada a unas 30 millas al sur de Newark.
Según informa el New York Post, la inquietud comenzó a principios de este año, cuando Rusty Morris, originario de Keyport, empezó a recopilar casos de cáncer tras escuchar que cada vez más conocidos y familiares recibían un diagnóstico. Su padre figuraba entre ellos.
Lo que inicialmente parecía un esfuerzo personal terminó convirtiéndose en un mapa con decenas de marcas rojas distribuidas por la ciudad. En una sola calle, First Street, Morris registró hasta 28 personas con cáncer. Conforme más residentes compartieron información, el conteo aumentó hasta acercarse a los 400 casos.
El antiguo vertedero bajo la lupa
Muchos vecinos apuntan hacia el antiguo Aeromarine Industrial Park, un terreno de aproximadamente 50 acres que funcionó primero como instalación aeronáutica y posteriormente como vertedero entre 1962 y 1969, antes de cerrar definitivamente en 1979.
Durante décadas, el sitio ha acumulado violaciones ambientales y sanciones por presuntos incumplimientos en las labores de mantenimiento y contención. Según autoridades federales y estatales, los propietarios han recibido multas cercanas a los $900,000 dólares por no sellar adecuadamente el área.
En 2010, el Departamento de Salud de Nueva Jersey detectó diversos contaminantes potencialmente cancerígenos en el lugar. Ahora, pruebas independientes realizadas este año muestran que muchos de esos compuestos siguen presentes.
Entre las sustancias encontradas destacan arsénico, plomo, aluminio, cobalto, hierro, manganeso y sodio en concentraciones superiores a los estándares estatales en los 13 pozos analizados.
Además, 5 de esos pozos presentaron niveles elevados de benceno, un compuesto asociado con cánceres hematológicos como la leucemia mieloide aguda.
También se detectó cloruro de vinilo por encima de los límites permitidos en 5 pozos. Esta sustancia está clasificada como cancerígena y ha sido relacionada con cáncer de hígado, cerebro, pulmón, así como con linfomas y leucemias.
Nuevas pruebas elevan la preocupación
El exinvestigador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Scott Smith, realizó análisis adicionales fuera del vertedero y en una propiedad residencial cercana.
Sus muestras detectaron PCB y dioxinas en el suelo con una concentración de 31 partes por billón, cuando el umbral utilizado por la EPA para justificar investigaciones adicionales sobre exposición humana es de 4.8 partes por billón.
Ese resultado representa un nivel aproximadamente 546% superior al parámetro de referencia utilizado para activar estudios más profundos.
Sin embargo, las autoridades estatales mantienen cautela respecto a la interpretación de esos datos.
El estado aún no confirma exposición humana
El Departamento de Protección Ambiental de Nueva Jersey sostiene que, hasta el momento, sus revisiones no han identificado una vía comprobada mediante la cual los contaminantes hayan llegado a afectar directamente a la población.
En otras palabras, aunque existen sustancias peligrosas en el terreno, el estado afirma que todavía no hay evidencia concluyente de que los residentes hayan estado expuestos a ellas.
No obstante, varios especialistas consideran que aún existen interrogantes importantes.
La profesora de toxicología Judith T. Zelikoff, de la Universidad de Nueva York (NYU), señaló que algunos de estos compuestos pueden desplazarse con relativa facilidad a través del suelo.
Otros expertos creen que las frecuentes inundaciones que afectan la zona podrían favorecer el movimiento de contaminantes hacia áreas habitadas e incluso hacia cuerpos de agua cercanos.
Vecinos de Keyport han reportado desde hace años que las calles y patios suelen inundarse durante tormentas intensas y mareas elevadas, un fenómeno que ahora forma parte de las hipótesis analizadas por investigadores.
¿Qué ocurrirá ahora?
El Departamento de Salud de Nueva Jersey actualmente realiza nuevas muestras ambientales y analiza tanto sus propios resultados como los informes privados.
Las autoridades esperan publicar sus conclusiones durante septiembre, cuando podrían ofrecer una evaluación más precisa sobre si existe algún riesgo para la salud de los habitantes.
Mientras tanto, la empresa Pacer Partners mantiene un contrato para limpiar y desarrollar parte del terreno frente al agua, aunque ya descartó construir viviendas residenciales sobre el antiguo vertedero.
Para muchas familias de Keyport, sin embargo, la prioridad sigue siendo obtener respuestas.
Aunque todavía no existe una confirmación científica de que los casos de cáncer estén relacionados con la contaminación del Aeromarine Industrial Park, el elevado número de diagnósticos y la persistencia de sustancias peligrosas mantienen viva la preocupación en una comunidad que exige conocer si existe un riesgo ambiental que haya permanecido oculto durante décadas.
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