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sábado, septiembre 19, 2026

Redefiniendo la pasarela: Nueva York prueba que la moda no tiene límite de edad

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Nueva York — En los salones y pasarelas que marcan el ritmo de la Semana de la Moda en la Ciudad de Nueva York, el enfoque suele centrarse en la juventud, las tendencias fugaces y la innovación impecable. Sin embargo, a medida que la temporada llegó a su fin esta semana, un evento transformó su significado devolviéndola a su propósito más elemental: la celebración de la identidad. 

Organizado en conjunto por el Departamento de Envejecimiento de la Ciudad de Nueva York (NYC Aging) y el Instituto Tecnológico de la Moda (FIT), el desfile inaugural “Style is Ageless” reunió a decenas de modelos de distintas generaciones para demostrar que la elegancia, la creatividad y la vanguardia no desaparecen con los años.

Para NYC Aging, un organismo acostumbrado a garantizar la seguridad alimentaria, la vivienda accesible y la salud de 1,8 millones de adultos mayores en la metrópoli, la iniciativa representó una extensión natural de su misión social. La moda — entendida como una herramienta de autoexpresión y confianza — se convirtió en el escenario ideal para desafiar los sesgos que marginan a las poblaciones de mayor edad de la vida cultural y creativa de la ciudad. 

“La moda es clásica, atemporal y no tiene edad”, afirmó la doctora Lisa Scott-McKenzie, comisionada de NYC Aging. “Queremos ayudar a que la gente entienda que, al envejecer, también se puede experimentar con el estilo y lucir maravilloso todos los días. Y así como has visto salir a estos modelos, son intergeneracionales y lucen prendas muy similares, pero adaptadas a cada uno independientemente de la edad”. 

La comisionada enfatizó, además, la importancia de generar espacios de encuentro a través del diseño: “Así que estamos felices de poder promover un evento como este y de ayudar a que las personas mayores y jóvenes aprecien que la moda es un lugar donde todos podemos intersectarnos. Espero que podamos seguir teniendo más eventos de este tipo y que las generaciones continúen apoyándose mutuamente para ser una Nueva York más fuerte y rica”.

Para conmemorar la ocasión, el evento contó con la participación de Fern Mallis, creadora de la semana de la moda en Nueva York, la poetisa Thelma Thomas, el grupo de jazz moderno Seoyeon Im Trio, y la labor intergeneracional de profesores, alumnos y exalumnos de FIT junto a la comunidad de la moda neoyorquina. 

Detrás de las escenas

Detrás del resplandor de la pasarela, se esconde un meticuloso proceso de producción que comenzó este febrero. 

A lo largo de varios meses, 19 diseñadoras — adultas mayores — y más de 100 voluntarios trabajaron en conjunto para dar vida a docenas de vestuarios únicos, modelados por distintas generaciones, incluso por algunas de las propias diseñadoras. Desde diseños representativos de las culturas latinas, africanas y asiáticas, cada diseño encarnó las historias individuales y las herencias culturales de sus creadoras. Además, no todas tenían experiencia previa en diseño, por lo cual NYC Aging y FIT, colectivamente, estructuraron una serie de talleres en centros comunitarios para dar vida a sus creaciones.   

Brea Lutzi , directora asistente, nos habló acerca de la logística de la producción desde sus cimientos. “Buscamos y reclutamos a todos los modelos y todo fue trabajo voluntario”, dijo Lutzi. “Hicimos cuatro talleres diferentes; llevamos a [las diseñadoras] a una casa de telas [donde] pudieron elegir sus textiles. Hicimos un taller de ensayo de pasarela y una prueba de estilo. Y tuvimos un hermoso equipo de diseño que ayudó con todo en esa área. [Es más], en cada taller venían expertos que les enseñaban técnicas diferentes [para utilizar en sus procesos de diseño]”.

“Eran todos voluntarios — hermosos voluntarios — y fue increíble que pudiéramos reunir a todos, encontrar personas que también tenían corazón para [la moda], y creo que logramos formar un equipo colectivamente brillante”, expresó la directora asistente. 

Esa atmósfera creativa de backstage fue documentada de cerca por la fotógrafa Jan Chrisann Edward, quien compartió que lo que más quedó grabado fue precisamente la libertad con la que las diseñadoras se entregaban frente a la cámara: mujeres que, después de toda una vida, se permitían ser vistas tal como querían mostrarse. 

“Simplemente creo que fue una producción hermosa, y me alegró haber podido experimentar lo que son la creatividad y la moda: algo que no tiene edad y es atemporal”, agregó. “Creo que el hecho de que tengamos este espacio donde puedan [las diseñadoras de edad mayor] expresarse y confeccionar vestidos […] siempre me maravilla a cualquiera que sea capaz de crear algo con sus manos, como un pintor o un diseñador, y el hecho de que estas mujeres sigan creando a cualquier edad fue algo hermoso de ver, también como creadora”.

Las diseñadoras que se atrevieron a ser ellas mismas

Para las diseñadoras —  todas pertenecientes a generaciones mayores —  el desfile fue la oportunidad de transmitir mensajes vitales sobre la reinvención personal, la pasión y la creatividad a cualquier edad. Estas son las iniciativas de tres de las diseñadoras que participaron.

Una de ellas fue Carmen McCoy, una diseñadora que encontró en el proyecto una forma de desafiar la idea de que el retiro significa resignarse a la invisibilidad. “Estoy retirada y quiero que la gente sepa que no por estar retirada [y ser mayor ya no puedo tener estilo]. Sabes, muchas mujeres se quedan con esa idea. Tienes que entender que, como dijeron [los oradores], la moda no tiene edad. No tienes que exagerar, [si quieres] puedes vestir un poco sexy y demás. Y esta fue una gran oportunidad para mí. Créeme, no sabía que esto era algo tan grande”.

El desfile también fue una oportunidad para perfeccionar y mostrar públicamente los estilos personales, sobre todo técnicas que algunas llevan años cultivando. Este fue el caso de Juanita O’Garo, quien encontró su voz como diseñadora en la fusión de la costura y el crochet. “Mi motivación fue el tejido a crochet y la tela, únicamente porque me gustan los diseños nuevos y diferentes. Me gusta intentar hacer algo que alguien no haya visto antes. Así que son dos etapas unidas en una: hacer un atuendo bonito de tela — vestidos, flores, faldas — y luego añadirle la tela de crochet, porque me gusta mucho el crochet. Así que me gusta añadir la tela de crochet a ese estilo que me gusta hacer para mí misma”.

Sobre su motivación, O’Garo lo dijo en palabras breves: “Mi inspiración es porque me gusta la moda; amo la moda, de todo tipo. No importa quién la lleve puesta ni quién la modele, simplemente amo la moda en sí misma”.

Por último, para la diseñadora Patricia Dixon, el desfile fue el cierre de un círculo que comenzó décadas atrás en un salón de clases de primaria.

Siempre he sido una chica fanática de la moda desde muy pequeña, y me inspiré cuando estaba en la primaria, en una clase de exhibición, donde hice mi primer vestido. Eso realmente me inspiró a ser maestra y diseñadora”, contó Dixon. Hoy, esa misma vocación se traduce en un mensaje que quiere dejarles a otras mujeres mayores: “Quiero mostrar que, sin importar la edad que tengas, siempre puedes estar a la moda y vestir lo que quieras, y no siempre tiene que combinar todo perfectamente. El sabor está en cómo te sientes y en cómo puedes inspirar y hacer sentir bien a otras personas con los colores”.

Las tres historias, aunque distantes, coinciden en algo esencial: el amor por la moda y un ejemplo de que el estilo no tiene fronteras.

Una pasarela también de la diversidad cultural

La propuesta de “Style is Ageless” fue más allá de la representación etaria. La pasarela no solo mostró moda madura, sino también cómo esa moda más clásica se vive y se expresa en distintas culturas. Envejecer no es solo un asunto de dar la bienvenida a la moda madura en sí misma, sino también de reconocer qué aspecto puede tener esa moda cuando atraviesa distintas tradiciones e identidades.

En un mundo de la moda a menudo dominado por los ideales de belleza occidentales y tendencias, las diseñadoras recuerdan una vez más de qué se trata realmente la moda: la importancia de dar la bienvenida y abrazar los estándares de belleza de culturas que puedan no ser la nuestra. 

Sobre la importancia de esa diversidad, la diseñadora Dixon reflexiona: “Creo que es importante porque todos necesitamos unirnos, y siempre es maravilloso tener inspiraciones distintas de diferentes culturas. Así es como aprendes, te mantienes informada y aprendes a respetar al otro. Al final, todos somos humanos”.

 “Y creo que es algo hermoso”, agregó. “Mi familia es multicultural: tengo familiares asiáticos, africanos y puertorriqueños; es simplemente algo hermoso.”

La diseñadora O’Garo coincidió con esas palabras: “Amo la cultura porque a través de ella aprendo sobre la ropa, la comida, el habla y cómo te presentas ante otras personas. Yo soy una persona amigable; me gusta saludar y conocer a todo el mundo, y me gusta hacer muchas cosas distintas que me mantienen motivada a conocer gente nueva”.

Ana María Jiménez, una de las modelos del desfile, también habló sobre el valor de esa diversidad sobre el escenario y la importancia que tiene para ellas. 

“Es increíblemente importante celebrar nuestra diversidad, nuestra cultura; hay tanta riqueza hermosa en eso. Aunque muchas veces es fácil olvidarlo, o la sociedad nos empuja a no darle tanto espacio”, dijo María Jiménez. “Pero creo que es tan importante, especialmente en un lugar como Nueva York, que está construido sobre la diversidad y las identidades multiculturales”, dijo Jiménez. “Creo que es hermoso ver diferentes culturas, a través de distintas edades y distintas razas, todas juntas en un mismo escenario, celebrándose unas a otras, haciéndose sentir vistas y hermosas. Creo que es muy poderoso”.

Dónde dos generaciones se encuentran

El desfile no solo se trató de brindarles una voz a las generaciones más mayores, sino también de unir las diferentes generaciones y mostrar que la moda es un lenguaje que todos compartimos.

Para la fotógrafa Chrisann Edward, tuvo un significado profundo y personal. 

“Fue conmovedor para mí porque también amo la moda y me recordó a mi mamá. Creo que me devolvió a mi mamá porque ella también fue la primera mujer que vi ser elegante y tener estilo. Y ver esto fuera de alguien que conozco y verlo en otras mujeres, creo que fue increíble — incluso poder formar parte de ello y presenciarlo”, dijo Chrisann Edward. “[Además] ver sus emociones y verlas tan expresivas mientras les tomaba sus retratos, el deseo que tenían de que les tomaran fotos y simplemente verlas sentirse libres en sí mismas, fue increíble incluso poder atenderlas. Sinceramente, creo que esa fue la mayor parte de esto”.

María Jiménez tuvo una experiencia similar. Antes de sumarse al proyecto, le habían contado el concepto: celebrar el estilo a través de las edades. Algo que admitió nunca haber visto en otras pasarelas o con frecuencia en el mundo de la moda.

“Cuando llegué al primer ensayo al que asistí […] fue hermoso ver [la] diversidad en las diseñadoras, en los estilos, en las distintas miradas y en la energía diferente que cada una quería transmitirle al público [a través de sus diseños]. Fue precioso; lo amé”, contó.

Comparado con otras experiencias de su carrera como modelo, lo que más se llevó fue la sensación de conexión: “Desde el momento en que me uní, me sentí muy bienvenida y realmente me vinculé con las diseñadoras. Todas eran mujeres mayores, y nunca antes había tenido el honor de usar la ropa de una diseñadora de edad avanzada. Normalmente he trabajado con diseñadores más jóvenes. Así que fue hermoso ver cómo ellas expresaban su propio estilo, su propia creatividad a través de sus diseños y a través de sus distintas perspectivas y gustos”.

Jiménez también describió el encuentro como algo generacionalmente sanador: “Hubo muchas diseñadoras que me hicieron cumplidos por mis piercings o mis tatuajes, lo cual me sorprendió mucho, porque mi familia es un poco más conservadora, allá en Colombia. No están del todo contentos con mis piercings o tatuajes; los han aceptado, pero no los elogian. Y estar aquí, ver a personas de la edad de mis abuelos acercarse a elogiar lo que representan, fue tan sanador, tan hermoso. Sentí que hay personas de distintas generaciones que sí ven la belleza en esto, que sí lo aprecian y que quieren conectar su arte con el mío. Fue realmente hermoso”.

Un testimonio como el de tantas otras veces, el desfile mostró una vez más que la moda no es solo una cuestión de estética; es, ante todo, un puente de conexión entre generaciones, culturas e historias personales.

“Dejemos que la gente viva”

Con el fin de la semana de la moda, “Style is ageless” deja una lección clara: la moda no tiene fecha de vencimiento y ese desfile demostró cómo lo moderno puede funcionar con la memoria y la experiencia tanto sobre la pasarela como detrás de las cámaras. 

La Dra. Scott-McKenzie fue clara sobre lo que falta por hacer para lograr una mayor igualdad de condiciones para los diseñadores y personas mayores que quieren vestirse como deseen:

“Tenemos que eliminar los estereotipos y la idea de que un vestido en particular, un pantalón en particular, un estilo en particular son solo para cierta edad. Podemos experimentar con el estilo y la moda a cualquier edad.  Así que yo diría: “Eliminemos todos esos viejos estereotipos y dejemos que la gente viva”.

La comisionada nos cuenta que esperan poder regresar de nuevo el próximo año para la Semana de la Moda. 

Fuente Informativa

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