Agencias.- La canela, una de las especias más populares en la gastronomía, también ha sido objeto de estudio por sus posibles efectos positivos sobre la salud metabólica. No obstante, expertos advierten que, aunque la evidencia científica apunta a algunos beneficios, estos son limitados y no deben interpretarse como un reemplazo de los tratamientos indicados para enfermedades como la diabetes.
Diversas investigaciones han encontrado que el consumo de canela podría favorecer el control de la glucosa en sangre, mejorar algunos indicadores del perfil lipídico y ejercer efectos antiinflamatorios. Sin embargo, los especialistas coinciden en que los resultados no son concluyentes y que aún se requieren más estudios para confirmar su eficacia.
1. Favorece el control de la glucosa
Una revisión sistemática publicada en Nutrition Reviews, que evaluó 28 ensayos clínicos con más de 3,000 personas con diabetes tipo 2, observó que la suplementación con canela se relacionó con reducciones en la glucosa en ayunas, la glucosa después de las comidas, la hemoglobina glucosilada y la resistencia a la insulina.
Los mayores beneficios se registraron con dosis de hasta dos gramos diarios en cápsulas. Aun así, el portal especializado Drugs señala que la evidencia disponible continúa siendo inconsistente y no respalda su uso como tratamiento para la diabetes.
2. Puede mejorar algunos indicadores del colesterol
Algunas investigaciones sugieren que la canela podría contribuir a disminuir el colesterol total y los triglicéridos, principalmente cuando se consume en forma de suplemento.
Pese a ello, los efectos sobre el colesterol LDL (conocido como «malo») y el HDL («bueno») todavía no son concluyentes, por lo que los científicos consideran necesario realizar más estudios.
3. Tiene potencial antiinflamatorio
El cinamaldehído, uno de los principales compuestos activos de la canela, ha mostrado en estudios de laboratorio propiedades antiinflamatorias.
Asimismo, un ensayo realizado en pacientes con artritis reumatoide encontró que consumir un gramo de canela dos veces al día durante ocho semanas ayudó a reducir el dolor, la inflamación de las articulaciones y los niveles de proteína C reactiva, un marcador asociado a la inflamación.
4. Su efecto sobre la presión arterial sería moderado
Varios metaanálisis indican que la canela puede contribuir a una leve reducción de la presión arterial sistólica y diastólica cuando se consume durante al menos 12 semanas y en cantidades iguales o inferiores a dos gramos al día.
No obstante, los investigadores destacan que los resultados son variables y que el beneficio observado es modesto.
5. Puede complementar el control del peso
Algunos estudios también relacionan la suplementación con canela con pequeñas disminuciones del peso corporal, el índice de masa corporal y la circunferencia de la cintura.
Sin embargo, los expertos recalcan que ningún alimento por sí solo elimina la grasa abdominal y que la pérdida de peso depende de hábitos saludables, como una alimentación equilibrada, actividad física frecuente, descanso adecuado y un consumo de calorías acorde con las necesidades de cada persona.
Consumo responsable
Las investigaciones han evaluado dosis que van desde un gramo hasta tres gramos diarios de canela molida, aunque algunos estudios analizaron cantidades entre 120 miligramos y seis gramos al día.
Los especialistas recomiendan prudencia con el consumo de suplementos y con la canela casia, la variedad más comercializada, debido a que contiene mayores niveles de cumarina, una sustancia que, en altas cantidades, puede afectar el hígado en personas susceptibles.
Además, advierten que la canela puede interactuar con medicamentos para la diabetes y ocasionar reacciones alérgicas o irritación en algunas personas.
Un complemento, no un remedio
Los expertos aconsejan incorporar la canela como parte de una dieta balanceada, añadiendo a alimentos como frutas, yogur, avena, café o batidos, en lugar de considerarla una solución milagrosa.
En el caso de personas con diabetes tipo 2 u otras enfermedades metabólicas, insisten en que cualquier modificación en la alimentación o el uso de suplementos debe realizarse bajo la orientación de un profesional de la salud, ya que la canela puede complementar el tratamiento, pero no sustituirlo.


