back to top
27.4 C
Santo Domingo
domingo, octubre 4, 2026

Dormir entre siglos de historia

Debes Leer


El JW Marriott El Convento Cusco ofrece una experiencia que combina patrimonio, cultura y hospitalidad

La historia del JW Marriott El Convento Cusco comenzó mucho antes de que sus habitaciones, restaurante y spa recibieran a viajeros de todo el mundo. El inmueble que hoy alberga el hotel fue parte del antiguo Convento Colonial de San Agustín, cuya construcción tomó alrededor de 60 años.

Posteriormente, un terremoto ocurrido en Cusco hacia 1650 destruyó parte de la edificación. Los agustinos emprendieron entonces una reconstrucción que se prolongó durante aproximadamente 40 años.

Con el inicio de la nueva república, en 1825, y la consolidación de la independencia con Simón Bolívar, los agustinos fueron expulsados y la propiedad quedó abandonada. El gobernador local, Agustín Gamarra, tomó posesión del lugar y lo utilizó con fines militares. Más adelante, el inmueble pasó a manos de la Beneficencia de la ciudad, que vendió una parte a la familia Barbieri. Sus nuevos propietarios instalaron allí, durante aproximadamente una década, una fábrica de chocolates y una panadería.

Un 35% de la arquitectura del lugar es original de la época de los Agustinos./Foto:Marriott Hotels

Esta es apenas una parte de la extensa historia de un inmueble que hoy funciona como el JW Marriott El Convento Cusco, ubicado a tres cuadras del Centro Histórico de la ciudad. Declarado Patrimonio Cultural por el gobierno peruano, el antiguo convento fue cuidadosamente restaurado para integrar elementos arquitectónicos y arqueológicos de distintas épocas.

“Lo más fascinante de JW Marriott El Convento Cusco es que permite vivir la historia de una forma única. Nuestro hotel logra el equilibrio perfecto entre historia, lujo y autenticidad local, en el corazón de una de las ciudades más fascinantes de América Latina”, dice Peggy Onaga, gerente general del JW Marriott El Convento Cusco.

Durante la restauración y construcción del hotel se encontraron vestigios correspondientes a los periodos preinca, inca, colonial, republicano y contemporáneo. Parte de estos hallazgos se conserva en un área especialmente acondicionada dentro de la propiedad, convertida en una pequeña ventana al pasado de Cusco.

“Cada espacio refleja distintas etapas de la evolución de Cusco, desde sus raíces preincas e incas hasta la época colonial y la ciudad contemporánea. Nuestros huéspedes no solo observan ese legado, sino que lo experimentan mientras se hospedan en un lugar que ha sido parte de la historia durante siglos”, agrega Onaga.

Las habitaciones mezclan arquitectura colonial con elementos modernos./Foto: Marriott Hotels

Una de las experiencias que permite conocer ese pasado es el llamado Tour del Monje. Durante el recorrido, un guía caracterizado como monje conduce a los visitantes por diferentes espacios de la propiedad y relata las transformaciones que experimentó el inmueble a través de los siglos. El recorrido incluye los hallazgos arqueológicos preservados y las arquerías originales del antiguo convento de los agustinos.

Lo antiguo y lo moderno

El hotel cuenta con 153 habitaciones y fue la primera propiedad de Marriott construida a 3,400 metros sobre el nivel del mar. Todas las habitaciones disponen de un sistema de oxigenación complementario. La propiedad también ofrece spa, salones para eventos, salas de exhibición arqueológica y el restaurante Qespi, donde la gastronomía peruana se combina con productos de las tierras andinas. 

La experiencia no se limita al recorrido arquitectónico. Entre las actividades que se organizan para los huéspedes figuran demostraciones de textiles de Chinchero, clases de cocina peruana y de pisco, yoga, visitas guiadas, tardes de fogata y encuentros con Panchita, una alpaca bebé que se ha convertido en una de las protagonistas del patio del hotel.

Las hermosas panchitas o pequeñas alpacas reciben a los visitantes./Fotos:Marriott Hotels

“Creemos que preservar un edificio histórico significa mantener vivo su significado. Por eso complementamos la estadía con experiencias auténticas, como las demostraciones de textiles de Chinchero, las clases de cocina peruana y de pisco, que acercan a nuestros huéspedes a las tradiciones que dan vida a este destino”, explica Onaga.

“Más que visitar Cusco, buscamos que cada persona establezca una conexión genuina con su cultura, su gente y su historia, llevándose recuerdos que perdurarán mucho más allá del viaje”, concluye.

Los huéspedes pueden aprender a preparar ceviche, uno de los platos más populares del Perú./Marriott Hotels

Fuente Informativa

#Dormir #entre #siglos #historia


Ultimos Articulos