Conoce las señales clave del hígado graso, los alimentos que debes erradicar de tu dieta y cómo recuperar tu función hepática a través de nutrientes esenciales
Aunque el hígado graso se forma en silencio sin dar señales, no atenderlo a tiempo puede desencadenar una cirrosis y, en el peor de los casos, cáncer de hígado. Un especialista en medicina funcional explica cuáles son los alimentos que se deben incluir en la alimentación.
El médico funcional, graduado en la Universidad de Harvard, Carlos Jaramillo, sostiene que hay que “cortar de raíz aquello que envenena tu organismo, devolviéndole a tu hígado su función normal y potencia con ingredientes simples como un diente de ajo o un puñado de brócoli. Son estrategias desde la nutrición para brindarle bienestar”.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que este órgano es el encargado de más de 500 funciones en el cuerpo y trabaja 24/7, sin descanso durante las horas de sueño. A lo largo del día actúa como un filtro natural de la sangre. Además, neutraliza toxinas, fabrica bilis para digerir las grasas, almacena glucógeno para tu energía y recicla hormonas.
¿Qué recarga de toxinas a tu hígado?

Aunque entre sus funciones está filtrar la sangre, lo cierto es que se puede sobrecargar al consumir azúcar, glucosa, fructosa, alcohol y comida ultraprocesada. También afectan el estrés crónico y los químicos industriales.
Esta combinación de factores ocasiona que la grasa empiece a infiltrarse, el órgano se inflame y comience una tormenta silenciosa que va generando inflamación cardiovascular, enfermedad cerebrovascular, transformaciones genéticas que pueden derivar en cáncer y cambios hormonales que alteran tu esperanza de vida.
6 señales de alerta que envía tu cuerpo
Jaramillo explica que hay seis señales que nuestro cuerpo manifiesta y que se vinculan con el hígado graso. A continuación, cómo identificarlos con una guía paso a paso:
Cansancio crónico y neuroinflamación
La sobrecarga del hígado por exceso de toxinas ocasiona dificultades para filtrarlo, mientras que el exceso de glucógeno genera inflamación.
Molestias digestivas y dolor
Otro de los síntomas silenciosos del hígado sobrecargado es la distensión abdominal, la congestión y las náuseas. Jaramillo advierte que un hígado saturado no produce suficiente bilis, afectando el funcionamiento de la vesícula biliar.
Piel opaca y prurito
La saturación del hígado puede generar una recirculación tóxica, ocasionando que la piel se vea opaca ya que el eje intestino-piel-hígado no expulsa correctamente lo que el cuerpo no puede procesar.
Sabor metálico o mal aliento
Ciertas acumulaciones de compuestos derivados del azufre no logran eliminarse por la saliva y terminan expulsándose por vía pulmonar, según explica el experto.
Grasa abdominal resistente
Un hígado saturado de glucógeno hace que la insulina se eleve y ocasione la exportación constante de grasa, acumulándola en la zona visceral y aumentando la circunferencia abdominal.
Alteraciones metabólicas
Un nivel de triglicéridos elevados en sangre es la prueba directa de que el hígado está convirtiendo el exceso de glucosa en grasa.
Tu botiquín natural: alimentos y nutrientes que sanan
1.- Proteínas de calidad
Incluir cortes de proteína magra garantiza el aporte de aminoácidos esenciales para la biotransformación y brinda saciedad.
2.- Crucíferas

Por sus niveles de sulforafano, compuesto clave para las enzimas hepáticas, se recomienda incluir vegetales como brócoli, coliflor y coles de Bruselas crudas o al vapor corto.
3.- Grasas saludables

El aceite de oliva extra virgen y el aceite de aguacate aportan grasas monoinsaturadas y antioxidantes que estimulan la vesícula y mejoran el perfil lipídico.
4.-Ajo crudo

Es un alimento aliado para la salud hepática, siempre que se prepare machacado y reposado para activar la alicina sin destruir sus propiedades con exceso de cocción.
5.- Café sin azúcar:

otro aliado para la salud del hígado es el café sin azúcar. La cantidad ideal es entre una a tres tazas por la mañana para aprovechar los antioxidantes.
6.- Remolacha (betabel):

Por ser rica en betaína, un potente protector del hepatocito, incluir la remolacha en la alimentación puede ser una estrategia nutricional para mejorar las funciones del hígado.
7.- Suplementos de apoyo:

Para ayudar a las funciones hepáticas, el experto recomienda el cardo mariano, el diente de león, el magnesio, el metilfolato (no ácido fólico sintético) y la alfa-colina. La cúrcuma debe acompañarse con grasas saludables para su absorción (evitando mezclarla con cítricos para no inactivar la curcumina).
Plan de acción: ¿Qué debes eliminar?

El doctor Jaramillo recomienda evitar el consumo de alcohol por completo, incluso el vino tinto, ya que no ayuda en este proceso de recuperación.
También se deben evitar las bebidas con fructosa, por lo que se deben eliminar los jugos naturales o empaquetados, refrescos, bebidas deportivas y cualquier líquido azucarado. A la lista de alimentos no recomendados se suman los azúcares y endulzantes. Esto incluye postres, mieles y jarabes (el jarabe de agave es 80% fructosa, siendo de los más perjudiciales).
Además, se deben consumir al mínimo o eliminar de la dieta los ultraprocesados y los aceites refinados. Se deben evitar productos light, empaquetados, cereales azucarados y botanas con saborizantes artificiales, ya que sus aditivos sobrecargan las vías de desintoxicación del organismo.
Aunque se trate de alimentos no procesados o mínimamente procesados, se deben moderar los carbohidratos como la papa, la yuca, el arroz y el plátano mientras tu cuerpo elimina las reservas acumuladas de glucógeno.
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