La relación entre la tiroides y la limpieza de hígado es clave para reducir el colesterol LDL y activar la quema de grasa de forma natural
La limpieza de hígado surge como un aliado para controlar los niveles de colesterol LDL, mejorar los niveles de energía y quemar grasa, y aunque este órgano se limpia solo, hay alimentos que promueven su mejor funcionamiento: los ricos en selenio y zinc.
La nutricionista Adriana Pinillos manifiesta que los avances científicos han dado con una fórmula que llevó a la aprobación del primer medicamento para el hígado; sin embargo, sostiene que el mismo efecto se puede lograr de manera natural a través de los alimentos.
Cómo la tiroides apoya las funciones del hígado
El medicamento aprobado activa la tiroides para que le dé un empujoncito al hígado y, de esta manera, active su quema de grasa de forma natural.
“Tu hígado sabe limpiarse solo; cuando tiene grasa almacenada, la oxida y la va liberando. Sin embargo, hay alguien que le da la orden, y este alguien es la tiroides, en este caso la hormona libre que es la T3”, explica.
Por esta razón, cuando la T3 está disminuida y no trabaja eficientemente, empieza a producir mucho más LDL, y por eso, aunque estés comiendo bien, el LDL sube.

¿Cuáles son los minerales clave para activar tu metabolismo?

Hay dos minerales clave para fabricar la T3: selenio para que vuelva a su forma activa y zinc para que el hígado la reciba.
Selenio

El selenio es un oligoelemento esencial clave para la función tiroidea, la reproducción y la defensa antioxidante. Recordemos que los antioxidantes son fundamentales para combatir el daño oxidativo, contribuir al funcionamiento normal del sistema inmunitario y la activación de hormonas tiroideas (T4 → T3).
Este mineral se puede obtener de manera natural aumentando el consumo de nueces de Brasil. Te puedes consumir una o dos nueces completitas diarias.
Entre las opciones más destacadas que nos respaldan los estudios científicos como fuente de selenio encontramos vísceras como el riñón de cerdo y el riñón de cordero, el bacalao salado, el bogavante, el bonito en aceite, las anchoas, la sepia, las sardinas y los mejillones.
También están las fuentes vegetales como los frutos secos, como las nueces de Brasil —de las cuales apenas una o dos unidades cubren con creces la recomendación diaria—, el salvado de trigo, las semillas de girasol y un alimento clásico: el huevo de gallina.
Zinc

El zinc es un mineral que apoya la función inmunitaria, la síntesis de proteínas y ADN, la cicatrización y el crecimiento y desarrollo normal. Según estudios, tiene la capacidad de actuar como cofactor de enzimas implicadas en el metabolismo y en la conversión de T4 a T3 (tiroides).
Para mejorar su consumo, se puede aumentar la ingesta de mariscos, camarones y carnes. Además, en las semillas de calabaza hay una cantidad enorme de zinc.
Entre las fuentes con mayor concentración de este mineral esencial lideran las ostras crudas como el alimento más potente, seguidas de opciones vegetales y semillas sumamente nutritivas como el germen de trigo, las semillas de cáñamo, las semillas de sésamo y las semillas de calabaza.
Además, encontramos excelentes aportes en proteínas animales y frutos secos, tales como la carne de res asada, los crustáceos, las almendras, el maní, el hígado de res, el hígado de pollo, el pollo cocido, el arroz integral, los mejillones y el tradicional huevo entero.
Semillas para potenciar la T3
Pinillos recomienda el consumo de las semillas y frutos secos para garantizar los niveles de minerales de forma natural. Las opciones que combinan selenio y zinc las encabezan las semillas de calabaza, de girasol y de sésamo, las nueces de Brasil, el maní, los piñones, los anacardos y las nueces. Destacan especialmente por su doble aporte:
- Semillas de calabaza: Aportan aproximadamente 7,44 mg de zinc y 30 µg de selenio.
- Semillas de sésamo: Contienen cerca de 7,4 mg de zinc y 20 µg de selenio.
- Semillas de girasol: Brindan unos 5,3 mg de zinc y un impresionante valor de 62,2 µg de selenio.
- Nuez de Brasil: Sobresale por su altísima concentración de selenio (~90 µg) acompañada de un aporte moderado de zinc.
- Maní, piñones, anacardos y nueces: Suman cantidades valiosas de zinc (entre 2,8 y 6,6 mg) además de interesantes trazas de selenio para enriquecer cualquier plato.
Lo que debes revisar antes de suplementar
La nutricionista, experta en metabolismo y obesidad, advierte que aunque la TSH pueda salir normal, necesitas un perfil hormonal para poder ver esa T3, comprobar si está activa o en una cantidad suficiente, y revisar tus niveles de zinc y selenio.
Una vez con los resultados en mano, puedes decidir con el apoyo de un profesional de la salud si quieres suplementar o prefieres fuentes naturales como las semillas para que el hígado trabaje todavía mucho más.
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