Mariona y Javier hablan rápido y con entusiasmo. Se nota que faltan dos días para el arranque de la 71 edición de la Seminci. El jefe de programación, Javier H. Estrada, y la coordinadora, Mariona Viader, asumieron la codirección del festival el pasado mes de enero tras el repentino fallecimiento de José Luis Cienfuegos en diciembre de 2025.

“Fue un mazazo muy duro de digerir”, dice Mariona en esta entrevista concedida a Cine&Series de MUNDIARIO. “Es difícil poner en palabras lo que sentí, incluso ahora. Se trata de la pérdida de alguien que forma parte de tu vida a un nivel muy profundo”, expresa Javier en la entrevista.

La decisión del alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, fue avalada por el Consejo Rector de la Fundación Municipal de Cultura. “Todo el equipo de la Seminci nos hemos sabido adaptar a una situación excepcional en el panorama de festivales nacionales”, dice Mariona.

El propio Ayuntamiento anunció que convocaría “próximamente” un concurso público para elegir al director que liderará el festival en 2027. “Ahora mismo estamos únicamente centrados en esta edición, es imposible poner el foco en otro sitio que no sea la 71 Seminci”, confiesa Mariona ante la pregunta de si les gustaría continuar al frente del festival. Javier asiente. Son un “matrimonio” profesional bien avenido.

Un Festival donde se programan 208 películas de las cuales 121 son estrenos, ¿qué espera conseguir o abarcar?

“Queremos ofrecer diversidad y dado el mucho contenido que hay, hemos publicado una serie de rutas por áreas temáticas por si puede ser de ayuda al público para elegir qué quiere ver. La idea es que cada uno construya su propia Seminci y tenga, además, la oportunidad de conversar con los cineastas a través de los coloquios que hacemos y las masterclass”, dice Mariona.

Nuevas generaciones vs semanistas

El objetivo de todos los directores de festivales de cine es, entre otros, atraer a nuevos públicos. Esas llamadas “nuevas generaciones” de espectadores acostumbrados a múltiples formatos de visualización de contenidos y no tanto a las enormes pantallas de las salas de cine.

“Queremos conquistar a las nuevas generaciones. El año pasado llegamos a 100.000 espectadores y a esas cifras se llega gracias a una renovación generacional en curso. Por supuesto, debemos conservar a los semanistas que es como se conoce a los espectadores clásicos del festival, a ese público fiel, exigente y erudito”, dice Javier.

“Para atraer a jóvenes espectadores hacemos una labor muy profunda que pasa por el trabajo con universidades y escuelas de cine, tanto en Valladolid como en otras ciudades. Este año tenemos más de 300 estudiantes que van a venir de fuera de esta ciudad, lo cual es una maravilla. En los últimos años se nota un cambio de paisaje en los espectadores que incluso los comerciantes de la ciudad nos reconocen. Y tiene que ver en parte también con la programación del festival en la que intentamos encontrar discursos dentro del cine de autor que sorprendan al público joven acostumbrado a los códigos de plataformas”, explica.

“Todo tiene su apoyo también en el equipo de públicos de la Seminci que se encarga de comunicar bien las películas. Un festival puede tener una programación muy vanguardista, pero si no consigues comunicar bien, de una forma cercana y codificable a ese público joven, todo el esfuerzo es en vano”, concluye Javier.

“También trabajamos para dirigirnos a público de edades más tempranas a través de la Miniminci que ya es un sello inconfundible de Seminci. Y, además, tenemos iniciativas fuera del ámbito escolar porque lo que queremos es que los chavales tengan la iniciativa de ir a la sala de cine, por su propia cuenta. Por ejemplo, contamos con el programa Jóvenes Programadores, del cual ya vamos por la cuarta edición y en el que cada año enseñamos a programar a unos 15 chavales. Para ellos es una experiencia increíble que, muchas veces, les cambia la percepción sobre el cine de autor. Al final, formar a espectadores es tan importante como descubrir a los cineastas”, afirma Mariona.

¿Cuál ha sido la apuesta más arriesgada de la programación de este año?

“Alquimias es una sección que creamos en 2023 y creemos que es el lugar de los cineastas visionarios. Este año hemos seleccionado a 10 con una gran audacia y frescura. En Seminci contamos con un público ávido de sorpresas y en Alquimias las encuentran seguro”, dice Javier.

Javier y Mariona, codirectores de la Seminci. / Seminci

El sonido es el eje vertebrador de esta edición ¿Qué películas del programa serían distintas si las viéramos en una pantalla doméstica, con auriculares o sin una buena reproducción de sonido?

“Todas. Tenemos un respeto enorme por las plataformas y, concretamente, por Filmin, que ayuda mucho a generar cinefilia. Pero hay algo que no debemos olvidar: los cineastas pasan cuatro años de su vida consagrados a hacer una película, a veces más.

En la Seminci tenemos este año películas como el documental Gabin, que llevó diez años de rodaje. Después de concebir y rodar la película, llega la posproducción de audio y vídeo, en la que se cuida hasta el más mínimo detalle. Todo eso en casa se pierde: el color no es el mismo, el sonido tampoco y siempre hay alguien o algo que nos molesta…

Por eso, la experiencia en un festival, en la pantalla grande, es la manera clave de ver el cine tal y como lo concibieron sus creadores. Por no hablar de la posibilidad de generar comunidad”, explica Javier.

De My Notes on Mars, de Lili Horvát a Hombre al agua, de Gael García Bernal

“My notes on Mars significa seguir el camino de una directora Lili Horvát que es pura historia de Seminci. Su primer largo se estrenó en la sección Punto de Encuentro, después ganó la espiga de oro con su siguiente película y luego fue jurado de la Seminci. Esta es su primera película en lengua inglesa y nos parece un salto interesantísimo en su carrera. Se adentra, a través de la ficción, en el terreno de las segundas oportunidades y estará presentando la película junto a su protagonista Mackenzie Davis. Después, Hombre al agua es la nueva película como actor y director de Gael García Bernal, un icono del cine latinoamericano y uno de los intérpretes más importantes del cine contemporáneo. Hemos querido reivindicar al Gael creador con esta comedia que toca cuestiones migratorias con una frescura y lucidez que nos deslumbraron”, nos cuenta con entusiasmo Javier.

Con Mariona hablamos de una novedad de esta edición: el Encuentro de Mujeres Periodistas. Organizado con la colaboración de RTVE y CIMA, la jornada que se celebrará el lunes 26 de 10.00 a 14.00 horas, en el Museo Patio Herreriano, combinará dos mesas de debate y dos casos de estudio sobre la evolución del periodismo cinematográfico, las condiciones de trabajo, la igualdad y la independencia editorial.

¿Qué carencia habéis detectado en la cobertura cinematográfica actual para considerar necesario este espacio?

“En los medios generalistas, la sección de cultura es cada vez más reducida y a veces cuesta que estos medios hablen de cine en particular. Queríamos poner el foco en esto y ahondar en cómo se cuenta hoy el cine a nivel periodístico y no solo las películas, sino los festivales de cine”, explica Mariona.

El cartel oficial de la Seminci

La última vez que la Seminci utilizó una fotografía como imagen principal de su cartel fue en 1974. Aquella imagen mostraba la entrada de los antiguos cines Avenida de Valladolid.

En esta ocasión, la fotografía es la de una figura humana en el paisaje del río Mekong, uno de los grandes ríos del sudeste asiático. La fotografía es del artista Apichatpong Weerasethakul.

¿Por qué apostar por una imagen de Apichatpong Weerasethakul y del río Mekong en lugar de dar protagonismo a un artista local y al Pisuerga?

“Creemos que es una foto universal, muy evocadora y que desprende calidad humana. Cumplía muchos ingredientes que buscábamos. Era una idea que ya surgió con José Luis y que nosotros llevamos ahora a cabo”, resume Mariona.

Finalizamos la entrevista con una pregunta de esas aparentemente inocentes. Si cada uno tuviera que elegir una sola cosa que no cambiaría nunca de la Seminci y otra que sí necesita cambiar, ¿cuáles serían?

“A lo que nunca cambiaríamos, ¿te podemos responder al unísono?” Me pregunta Javier. “El público. El público de la Seminci tiene una cultura cinematográfica que nos dejó asombrados, difícil de encontrar en otros lugares. Se trata de un público muy exigente, pero que, a la vez, disfruta mucho de la propuesta. La cinefilia que hay en Valladolid es increíble”, dice y Mariona asiente convencida.

“Respecto a qué cambiar, más que una cuestión de transformar, se trata de evaluar cómo, desde el festival, podemos impulsar más a los directores, a los jóvenes talentos, cómo apoyar la distribución de las películas. Más que cambiar algo, la cuestión es de impulso”, concluye Javier.

La 71 edición de la Seminci se prolongará del 23 al 31 de octubre de 2026. Qué pasará con la dirección de este mítico festival tras el cierre del telón de la actual edición es un misterio… por ahora. @opinionadas en