Aprende 3 trucos científicos para comer carbohidratos sin engordar, evitar picos de glucosa y alimentar tu microbiota. Mejora tu salud digestiva
Si eres de las personas que le tiene fobia a los carbohidratos, debes saber que hay tres trucos recomendados por la gastroenteróloga y endoscopista, doctora Karen Alarcón para disminuir su impacto en la salud y evitar el aumento de peso.
En su consulta diaria, la especialista se enfrenta constantemente a pacientes que sienten terror por este grupo de alimentos, por lo que suele sugerirles estas tres estrategias sencillas:
1. El orden de los alimentos sí importa
Alarcón recomienda consumir primero la fibra (como los vegetales), continuar con la proteína y dejar el carbohidrato para el final. Esto ayuda a ralentizar la digestión y evita comer en exceso.
Un estudio publicado por el Hospital Zafiro revela que consumir los carbohidratos al final de la comida puede reducir los picos de glucosa en sangre hasta en un 53% en comparación con comerlos al inicio. Asimismo, la respuesta de insulina resulta ser considerablemente menor .
2. Ácidos que protegen tu metabolismo: el poder del vinagre y el limón

El limón y el vinagre no deben faltar en tus platos verdes, ya que pueden reducir los picos de glucosa hasta en un 30%. El consumo de vinagre disminuye la glucemia posprandial en personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2.
El Dr. Chris Mohr, asesor de fitness y nutrición de Fortune Recommends Health, explica a Best Life que el vinagre de sidra de manzana se elabora fermentando el jugo de manzana con bacterias y levaduras.
De acuerdo con la Operación Suplemento de Seguridad (OPSS), división del Departamento de Defensa de EE. UU., este tipo de vinagre —consumido como alimento o suplemento dietético— ayuda a frenar el apetito, perder peso, mantener niveles saludables de azúcar y colesterol en sangre, mejorar la salud digestiva y estimular el sistema inmunológico.
3. La magia del enfriamiento: cómo crear almidón resistente

La Dra. Alarcón sugiere cocinar el arroz, dejarlo enfriar y refrigerarlo durante al menos 4 horas. Al sacarlo y recalentarlo, lo transformarás en almidón resistente, el cual funcionará como un prebiótico alimentando a tu microbiota.
Por su parte, la ingeniera en alimentos Monse Meléndez explica que al congelar por 24 horas alimentos como la pasta, el pan, la avena o el maíz, sus carbohidratos también se transforman.
El almidón resistente es un tipo de carbohidrato que resiste la digestión en el intestino delgado y llega intacto al intestino grueso, donde sirve de alimento para las bacterias beneficiosas de la flora intestinal antes de procesar sus nutrientes y desechar el resto.
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