Un cuarto de siglo después de perder a dos de los suyos bajo los escombros de las Torres Gemelas, la familia Vigiano volvió este martes a la Zona Cero. No para asistir a un acto más del calendario conmemorativo, sino para depositar una ofrenda floral en el lugar exacto donde, la mañana del 11 de septiembre de 2001, un detective del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD) y su hermano bombero entraron a un edificio en llamas del que nunca saldrían.
Vale la pensa recordar que el detective Joseph V. Vigiano y el bombero del FDNY John T. Vigiano II ingresaron al World Trade Center mientras miles de personas huían en dirección contraria. Ninguno de los dos regresó a casa.
Junto a ellos, la ceremonia organizada por la Asociación de Detectives del NYPD (DEA) también honró la memoria del detective Claude “Dan” Richards, del Escuadrón de Bombas, el otro agente del NYPD que murió ese día en las torres.
Después de todos estos años, merecen la atención médica y todo el apoyo. También merecen respuestas sobre lo que se sabía hace 25 años, cuando se dijo que estaba bien regresar a este lugar”,
Un homenaje que crece
El acto, realizado junto a la piscina reflectante sur del Monumento Nacional del 11 de Septiembre, no se limitó a los tres nombres del 2001. También recordó a otros 79 detectives que sobrevivieron a los atentados pero murieron después, con los años, por enfermedades vinculadas a la exposición tóxica durante las tareas de rescate, recuperación e investigación en la Zona Cero.
Esa cifra no está cerrada. El propio NYPD mantiene un registro público de bajas que sigue actualizándose: apenas en los últimos meses se sumaron nuevos nombres de agentes fallecidos por males relacionados con el 11-S. Se trata de la otra cara, menos visible, de la tragedia: la de quienes sobrevivieron al derrumbe pero no a sus consecuencias.
En total, 23 miembros del NYPD murieron en servicio aquel día, procedentes de unidades como los Escuadrones de Servicios de Emergencia, el Escuadrón de Bombas y la División de Tránsito. A ellos se suma un número mucho mayor, y aún creciente, de quienes murieron después.

Un padre, un número de placa, un hijo
Entre las historias que atraviesan estos 25 años, la de Joseph Vigiano tiene un capítulo adicional que se escribió apenas unos días antes de esta ceremonia. Su hijo, Joseph Vigiano Jr., quien tenía solo ocho años cuando murió su padre, fue ascendido a sargento del NYPD una semana antes del aniversario, tras años de servicio en la Unidad de Servicios de Emergencia, la misma división golpeada con más dureza el 11-S, con 14 de sus integrantes muertos ese día en la unidad táctica Truck 7, a la que Vigiano Jr. estuvo asignado.
Cuando fue ascendido a detective, tiempo atrás, había recibido el mismo número de placa que llevaba su padre: 4511. Su madre, Kathleen “Kathy” Vigiano, también sirvió como agente del NYPD, y resumió con una frase el peso de esa continuidad: su esposo se fue a trabajar y nunca volvió, y ahora es su hijo quien lleva la placa de detective de su padre y hace el mismo trabajo que él hacía.
Por su parte, la comisionada del NYPD, Jessica Tisch, ha calificado esa decisión familiar como una muestra extraordinaria de perseverancia, señalando que la familia Vigiano “conocía el costo del servicio más íntimamente que casi cualquier otra y, aun así, siguió respondiendo al llamado”.
Asimismo, Vigiano Jr., prefiere recordar a su padre lejos de la solemnidad del héroe: “como alguien que lo llevaba a reuniones de Boy Scouts, a eventos deportivos y de campamento, que hacía bromas y que, además de detective, era bombero voluntario”, ha comentado a medios locales.
Su propio hijo, de apenas 4 años, ya sueña con convertirse en piloto de helicóptero policial, lo que podría extender el vínculo familiar con el NYPD a una cuarta generación.

Hochul: respaldo estatal
En su intervención, la gobernadora Kathy Hochul no se limitó a rendir homenaje al pasado. Prometió a las familias presentes que el estado mantendrá su respaldo a quienes todavía enfrentan enfermedades derivadas de la exposición en la Zona Cero.
“Después de todos estos años, merecen la atención médica y todo el apoyo. También merecen respuestas sobre lo que se sabía hace 25 años, cuando se dijo que estaba bien regresar a este lugar”, señaló la mandataria estatal.
Esa frase no es un detalle menor, pues remite al hecho que en los días posteriores a los atentados, las autoridades federales declararon que el aire en la Zona Cero no representaba un riesgo grave para la salud, una afirmación que el tiempo y miles de diagnósticos posteriores terminó desmintiendo.
De aquella disputa surgieron el Programa de Salud del World Trade Center y el Fondo de Compensación a Víctimas del 9/11, hoy responsables de cubrir la atención médica de miles de policías, bomberos y trabajadores de rescate.
El dato:
- 23 miembros en servicio del NYPD perdieron la vida el 11 de septiembre de 2001, procedentes de unidades como los Escuadrones de Servicios de Emergencia 1, 2, 3, 4, 7, 8 y 10, los Recintos 6, 13 y 40, el Escuadrón de Bombas, la División de Tránsito y la División de Control de Tráfico. A esa cifra se suman, 79 detectives fallecidos después por enfermedades vinculadas a las tareas de rescate y recuperación — una cifra que sigue creciendo:
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