Con motivo del Día Mundial del Mieloma Múltiple, que se celebra el 5 de septiembre, la atención médica se centra en uno de los mayores desafíos de este cáncer de la médula ósea: una carrera a oscuras contra las recaídas. Cada año se diagnostican alrededor de 3.500 nuevos casos en España de este tumor originado en las células plasmáticas, las encargadas de fabricar nuestros anticuerpos defensivos. Aunque las terapias actuales logran remisiones prolongadas, tras los tratamientos suelen quedar vestigios microscópicos de células malignas. Esta situación, conocida como enfermedad mínima residual, constituye el principal detonante silencioso de las recaídas.
Una huella de ADN para anticiparse al mieloma en sangre
Un test de alta sensibilidad permite detectar vestigios tumorales en sangre antes de que la enfermedad dé síntomas. La técnica complementa las punciones de médula ósea y abre una ventana diagnóstica decisiva para frenar a tiempo las recaídas más agresivas en pacientes tratados.
- Un fragmento tumoral entre un millón de sanos. La optimización de la biopsia líquida alcanza una sensibilidad analítica extrema para rastrear ADN circulante en plasma.
- Riesgo de progresión multiplicado por once. Los pacientes con ADN tumoral detectable en sangre durante el seguimiento desarrollaron recaídas de forma significativamente más temprana.
- Sonda personalizada por paciente. En el 92 % de los casos se identificaron alteraciones específicas al diagnóstico para construir una huella molecular única.
- Superar la heterogeneidad ósea. La sangre periférica recoge la señal global del organismo frente a punciones medulares que pueden caer en zonas libres.
Hasta hoy, la vía habitual para medir estos restos exige realizar aspirados de médula ósea mediante punciones invasivas y molestas que no pueden repetirse de forma continua. Ahora, un estudio multicéntrico coordinado por la Unidad CRIS de Tumores Hematológicos del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra (CIMA-CUN) ha demostrado que es posible anticiparse al tumor mediante una sencilla extracción de sangre. La investigación, publicada en la revista científica HemaSphere, abre una nueva etapa en el seguimiento no invasivo del mieloma gracias a la biopsia líquida.
Una huella molecular para rastrear el tumor en una gota de sangre
La técnica se basa en el análisis del ADN tumoral circulante, fragmentos minúsculos de material genético que las células plasmáticas cancerosas vierten al torrente circulatorio. Para diseñar un rastreo de máxima precisión, los investigadores primero secuencian las alteraciones genéticas específicas del tumor en el momento del diagnóstico y confeccionan una sonda molecular personalizada para cada paciente.
Un paciente con ADN tumoral detectable en sangre periférica presenta un riesgo de progresión más de once veces superior al de quienes mantienen la señal en silencio.
El estudio analizó 292 muestras seriadas de sangre en 84 pacientes recién diagnosticados. En el 92 % de los casos se logró definir esta huella molecular única. Gracias a la optimización metodológica, los científicos lograron detectar un fragmento tumoral entre un millón de fragmentos de ADN procedente de células sanas.
Durante el periodo de seguimiento clínico, nueve pacientes mostraron ADN tumoral detectable en el plasma sanguíneo y ocho de ellos experimentaron posteriormente una progresión manifiesta de la enfermedad. En conjunto, la presencia de ADN tumoral circulante multiplicó por once el riesgo de progresión tumoral o fallecimiento frente a aquellos pacientes con señal negativa, demostrando que la biopsia líquida actúa como un centinela biológico de alerta temprana.

Complementar la médula para sortear la heterogeneidad tumoral
“Nuestro objetivo es que, en el futuro, una simple extracción de sangre nos ayude a identificar antes a los pacientes con mayor riesgo de recaída y adaptar su seguimiento de forma personalizada”, explica el doctor Joaquín Martínez-López, director de la Unidad CRIS de Tumores Hematológicos del Hospital 12 de Octubre. Poder monitorizar la enfermedad de forma continua permitiría ajustar los esquemas terapéuticos antes de que el tumor vuelva a dañar los huesos o la función renal.
Aunque el aspirado de médula ósea sigue siendo la referencia técnica, la biopsia líquida solventa un problema crucial: la heterogeneidad espacial del mieloma, que no siempre se distribuye de manera homogénea en el esqueleto. Un pinchazo medular puede caer en una zona limpia, mientras que la sangre recoge la señal global del organismo. Los investigadores recalcan que estos resultados representan una prueba de concepto sólida que deberá confirmarse en cohortes clínicas más amplias antes de su llegada generalizada a los hospitales.
Para la Fundación CRIS Contra el Cáncer, entidad independiente y sin ánimo de lucro que financia unidades pioneras en la sanidad pública, este hallazgo conecta de forma directa la ciencia de laboratorio con la supervivencia cotidiana. Conversamos con Lola Manterola, presidenta y cofundadora de la Fundación CRIS y paciente de mieloma diagnosticada hace 19 años.
Entrevistamos a Lola Manterola, presidenta y cofundadora de la Fundación CRIS

El mieloma múltiple se ha diagnosticado tarde durante décadas. Desde tu experiencia, ¿cuál es el mayor obstáculo hoy para un diagnóstico precoz y qué hace CRIS Contra el Cáncer para cambiarlo?
Uno de los retos es el diagnóstico temprano. El mieloma múltiple es un tipo de cáncer que puede avanzar durante bastante tiempo de forma silenciosa o producir síntomas poco específicos, como cansancio, dolor en los huesos, anemia o problemas renales, es decir, síntomas que pueden confundirse con muchas otras causas. Pero incluso cuando ya lo hemos diagnosticado y el tratamiento funciona, pueden quedar cantidades mínimas de enfermedad capaces de provocar una recaída.
Por eso, desde CRIS apoyamos la investigación en diferentes momentos de la enfermedad. El equipo del Dr. Bruno Paiva de la Clínica Universidad de Navarra estudia cómo identificar qué personas en estadios premalignos tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Para detectar las recaídas a tiempo, la Unidad CRIS de Tumores Hematológicos, dirigida por el Dr. Joaquín Martínez-López, desarrolla métodos cada vez más sensibles para detectar esas pequeñas cantidades de enfermedad y anticipar las recaídas. Además, el Dr. Luis Gerardo Rodríguez-Lobato trabaja en una nueva generación de terapias CAR-T, que consisten en extraer células inmunitarias del paciente, modificarlas para que reconozcan el tumor y devolvérselas para que lo ataquen. Su equipo busca que puedan reconocer más de una señal del mieloma, mantenerse activas durante más tiempo y dificultar que las células tumorales escapen al tratamiento. El objetivo es llegar antes, pero también contar con mejores herramientas para impedir que la enfermedad vuelva.
¿Qué supone la prueba diagnóstica que han desarrollado los investigadores de la Unidad CRIS en el Hospital 12 de Octubre y qué otras líneas impulsan?
Los investigadores de la Unidad CRIS han desarrollado una biopsia líquida de enorme sensibilidad, es decir, una prueba que busca en la sangre cantidades muy pequeñas de ADN que pueden soltar las células del mieloma. Para detectarlo de manera personalizada utilizan los cambios en el ADN que son característicos del tumor de cada paciente. Esta prueba podría complementar los análisis de médula ósea y permitir un seguimiento más frecuente y menos invasivo, algo clave para identificar pronto a quienes presentan un mayor riesgo de recaída.
Detrás de cada avance científico hay una oportunidad para vivir con más esperanza; yo estoy viva gracias a la investigación.
Pero detectar que la enfermedad está reapareciendo sólo resulta verdaderamente útil si contamos con tratamientos capaces de frenarla. Por eso, la Unidad también investiga cómo consigue el mieloma resistir los tratamientos y desarrolla nuevas terapias celulares. Entre ellas se encuentran las CAR-T y CAR-NK, que consisten en modificar células del sistema inmunitario para que reconozcan y ataquen mejor a las células tumorales. La visión de esta Unidad es anticiparse a las recaídas y disponer de alternativas más eficaces cuando los tratamientos disponibles dejan de funcionar.
Si un familiar te llama de madrugada porque acaba de recibir un diagnóstico de mieloma múltiple, ¿qué le dirías?
Le diría que no se preocupe, que en el mieloma múltiple ha habido muchísima investigación en los últimos años y que hoy existen tratamientos novedosos frente a la enfermedad: si uno no funciona, hay otras opciones detrás, como el CAR-T. Gracias a todo lo que se ha investigado, el pronóstico es mucho mejor que cuando a mí me lo diagnosticaron, hace diecinueve años.
Le diría que tiene que centrarse en enfrentarse a la enfermedad, hacer mucho ejercicio y cuidar bien su alimentación para llegar fuerte a los tratamientos, y que se apoye en la gente de su alrededor que le quiere, para poder llevar mejor el proceso.
Me hubiera gustado que me dijeran que no hace falta ir al médico con más prestigio, sino al que esté al día de las últimas novedades y de los nuevos tratamientos que van surgiendo. En España tenemos la suerte de tener un gran talento médico e investigador en la Sanidad Pública, por eso en CRIS Contra el Cáncer trabajamos para que cualquier persona, al margen de su situación socioeconómica, tenga acceso a los tratamientos de vanguardia. Eso es lo que hacemos en las diferentes Unidades CRIS en hospitales públicos,
Y me hubiera gustado saber que esto es una carrera a largo plazo. Que el mieloma no es algo que se trata, se cura y ya está: aunque la enfermedad remita, puede haber efectos secundarios que te acompañan toda la vida, y hay que informarse bien de cuáles son para poder paliarlos. No se puede pensar que es como una enfermedad puntual que termina en cuanto acaba el tratamiento. Es un camino largo, y no pasa nada por que lo sea; también tiene sus cosas positivas. Hay que afrontarlo con esa realidad, tal y como es.
También me hubiera gustado escuchar que no pasa nada por sentirse mal. Mucha gente te dice que tienes que estar súper positivo porque así ayudas mejor a que funcionen los tratamientos, pero eso no es verdad. Lo importante es estar fuerte y afrontar bien acompañado la enfermedad.
Referencias
- Martínez-López, J., Paiva, B., et al. (2026). Circulating tumor DNA for minimal residual disease monitoring and early relapse prediction in newly diagnosed multiple myeloma. HemaSphere. DOI: 10.1097/HS9.0000000000000000 / PMID: 42325850.
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