La doctora Isabel Uribe, de Cliniq Medellín, explica cuál es la opción ideal dependiendo de las características del paciente
Los avances en la medicina estética han multiplicado las opciones para quienes buscan mejorar su figura sin necesidad de pasar por el quirófano. Desde tratamientos de moldeamiento corporal hasta nuevas tecnologías no invasivas, hoy en día hay diversas opciones para tratar la grasa localizada, la flacidez y el exceso de piel sin recurrir al bisturí.
Sin embargo, debido a los métodos actuales de adelgazamiento, como el uso de medicamentos GLP-1 o las famosas “inyecciones para adelgazar”, muchas personas han experimentado un exceso de piel significativo que, en ocasiones, es difícil eliminar sin someterse a una cirugía plástica.
Entonces, la pregunta sería: ¿cuándo basta con un tratamiento estético y cuándo es realmente necesario considerar una cirugía?
Para la cirujana plástica colombiana Isabel Uribe, de Cliniq Medellín (https://cliniq.com.co/en/), la respuesta comienza por entender exactamente qué se quiere corregir y por evaluar las características particulares de cada cuerpo. La edad, la calidad y la elasticidad de la piel, la cantidad y la localización de la grasa, los cambios tras un embarazo o una pérdida de peso importante, e incluso el estilo de vida pueden influir en la recomendación.

“La mayoría de los pacientes intenta tomar esta decisión observando únicamente lo que ve frente al espejo: una acumulación de grasa, una zona que perdió firmeza o una silueta con la que ya no se siente cómoda. Sin embargo, dos cuerpos que se ven similares externamente pueden necesitar tratamientos completamente diferentes”, explicó la especialista, haciendo énfasis en la importancia de una evaluación individual.
Cuando los cambios son más moderados, pasar por el quirófano puede no ser necesario. Dependiendo del caso, existen alternativas de contorno corporal que emplean tecnologías como la radiofrecuencia, el ultrasonido o la estimulación muscular para abordar distintas necesidades estéticas.
Pero es importante entender sus límites: un tratamiento destinado a mejorar la apariencia de la piel o a trabajar en pequeños depósitos de grasa no puede compararse con una cirugía diseñada para retirar una cantidad considerable de piel sobrante o modificar estructuras más profundas.

“El candidato adecuado suele ser una persona que ha alcanzado un peso cercano a su objetivo, ha terminado la etapa de pérdida acelerada, puede mantener ese resultado y presenta exceso de piel, descenso de tejidos o alteraciones del contorno que no mejorarán de manera significativa con ejercicio o tratamientos no invasivos”, expresó Uribe.
Según explica la doctora, también existe un componente emocional importante. Algunas personas posponen una cirugía porque temen la anestesia, las cicatrices o la recuperación. Otras prefieren empezar por alternativas menos invasivas para comprobar hasta dónde pueden mejorar.
“Esa decisión es válida siempre que reciban información transparente. Sin embargo, el problema surge cuando se promete una transformación quirúrgica mediante tratamientos que solo pueden ofrecer una mejoría moderada. Allí el paciente puede terminar acumulando procedimientos, costos y frustración”, comentó.
También hay pacientes para quienes la respuesta no necesariamente consiste en escoger entre uno u otro. Un plan puede incorporar cirugía y tratamientos complementarios en distintos momentos, siempre que exista una indicación médica para ello. Por ejemplo, una persona puede requerir una abdominoplastia para retirar el exceso de piel, mientras que otras necesidades relacionadas con el contorno o la calidad de la piel podrían abordarse posteriormente mediante tratamientos adicionales.

La especialista también comentó que se debe evaluar el tipo de pérdida de peso. Un paciente puede haber reducido muchos kilogramos, pero haber perdido simultáneamente masa muscular o estar consumiendo cantidades insuficientes de proteína, vitaminas y minerales. Esto puede influir en la cicatrización, la recuperación y la capacidad del cuerpo para tolerar la cirugía.
Por eso, antes de llegar a una consulta sobre un procedimiento que viste en redes sociales o que le funcionó a otra persona, la recomendación es comenzar con una evaluación individual. Dos pacientes que desean mejorar exactamente la misma zona pueden necesitar planes completamente diferentes, concluyó la especialista, quien atiende a pacientes nacionales e internacionales en su clínica de Medellín.
Al final, la pregunta no debería ser únicamente “¿qué procedimiento quiero?”, sino “¿qué necesita realmente mi cuerpo para conseguir el resultado que busco de manera segura y realista?”
Más información en: https://cliniq.com.co/en/.
#Tratamientos #invasivos #cirugía #plástica #Qué #necesitas

