Frente a la fachada de estilo barroco español que durante generaciones acogió la fe, la cultura y las tradiciones de miles de inmigrantes hispanos, este miércoles vecinos, conservacionistas y líderes electos protestaron contra la posible venta de la antigua Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el 229 West de la calle 14 en Manhattan.
Los manifestantes reclaman que la Arquidiócesis de Nueva York retire la propiedad del mercado y que la Comisión de Preservación de Monumentos Históricos de la Ciudad, le otorgue protección oficial antes de que una venta permita su transformación radical o eventual demolición.
La movilización se produce en momentos en que se ha confirmado que la Arquidiócesis está vendiendo una parte importante de su cartera inmobiliaria en todo el estado de Nueva York para reunir los recursos necesarios para compensar a aproximadamente 1,300 personas que presentaron denuncias de abuso sexual contra sacerdotes y otros trabajadores vinculados con la Iglesia, han destacado medios locales.
E n este sentido, Andrew Berman, director ejecutivo de Village Preservation, aseguró a El Diario que esa crisis financiera explica la decisión de desprenderse de edificios religiosos y comunitarios.
“Aparentemente, quieren venderlo para resolver las acusaciones de abuso sexual. Desafortunadamente, la Comisión de Preservación de la Ciudad ha rechazado hasta ahora proteger el sitio, evitando así que pueda ser desmantelado, que es lo que probablemente sucederá si el edificio se vende”, expresó Berman.
La Arquidiócesis no ha divulgado públicamente el precio de venta de la propiedad, ni ha identificado a un posible comprador. Tampoco aparece registrada hasta ahora una operación cerrada. Organizaciones comunitarias y de preservación sostienen, que el inmueble está siendo ofrecido como parte del proceso de liquidación de activos de la institución católica.
Los opositores a la venta concentrarán sus próximas acciones en tres frentes: aumentar la presión pública sobre la Alcaldía y la Comisión de Preservación, insistir en la designación del edificio como monumento histórico y mantener conversaciones con la Arquidiócesis para convencerla de retirar la propiedad del mercado.

Un inmueble de gran valor
El inmueble de la calle 14 posee un valor que trasciende a la parroquia y al vecindario de Chelsea.
El edificio fue construido originalmente como dos residencias de piedra rojiza alrededor de 1850 y estuvieron vinculados con la familia Delmonico, reconocida por su papel en la historia gastronómica de Nueva York.
En 1902, las estructuras fueron adaptadas para establecer la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, considerada la primera parroquia católica de la Gran Manzana, creada específicamente para atender a una congregación hispanohablante.
El templo nació en el corazón del sector conocido entonces como “Little Spain”, donde se establecieron numerosos inmigrantes procedentes de Galicia y otras regiones españolas. Con el paso del tiempo, su congregación incorporó a puertorriqueños, cubanos, mexicanos y familias provenientes de distintos países latinoamericanos.
“Esta fue la primera institución religiosa realmente diseñada para servir a los hispanohablantes en esta ciudad. No se puede poner un precio a su valor. No pertenece solamente a esta comunidad, sino a toda la comunidad hispana”, subrayó Berman.
El activista recordó que los latinos representan actualmente cerca de una tercera parte de la población de la ciudad y que el inmueble conserva una de las primeras expresiones físicas de esa presencia.
“Su pérdida sería trágica. Este edificio habla de la historia y del corazón de una gran porción de los neoyorquinos”, agregó.
En 2003, la parroquia fue fusionada con St. Bernard y la congregación se trasladó al 328–330 West 14th Street, a pocas cuadras del templo original. Desde entonces, el antiguo edificio dejó de funcionar regularmente como iglesia y fue utilizado para actividades comunitarias.

Una crisis de cientos de millones
La venta eventual de Nuestra Señora de Guadalupe forma parte de un contexto financiero mucho más amplio.
La Arquidiócesis de Nueva York enfrenta cerca de 1,300 reclamaciones presentadas principalmente al amparo de la Ley de Víctimas Infantiles de Nueva York, que abrió temporalmente los tribunales para denuncias de abuso sexual ocurridas décadas atrás y que anteriormente habían prescrito.
En mayo, la institución propuso un acuerdo global de $800 millones para resolver los casos. El plan contempla depositar $615 millones inicialmente en un fideicomiso para sobrevivientes y otros $185 millones aproximadamente 15 meses después, siempre que se complete y acepte el acuerdo.
La Arquidiócesis no ha explicado públicamente si los recursos de una eventual venta de Nuestra Señora de Guadalupe serían destinados directamente al acuerdo por abusos sexuales.
No obstante, sus autoridades han confirmado que la liquidación de inmuebles forma parte de la estrategia para compensar a los sobrevivientes.
“La Arquidiócesis ha vendido la mayoría de sus propiedades inmobiliarias y ha realizado recortes significativos en nuestro personal y otros gastos operativos. Estos recortes han sido dolorosos, pero fueron medidas necesarias para asegurar los recursos necesarios para compensar a las víctimas sobrevivientes”, reconoció en mayo el arzobispo Ronald Hicks.

“No son simples activos”
Por su parte, el concejal Carl Wilson, representante del Distrito 3 de Manhattan, pidió directamente a la Arquidiócesis retirar del mercado tanto la antigua iglesia de Guadalupe como el edificio escolar de la parroquia Guardian Angel, otra propiedad religiosa vinculada con la historia obrera y marítima del West Side.
“Nuestras comunidades no deberían ser obligadas a sacrificar su historia y sus instituciones para pagar las deudas de la Iglesia. Estos no son simplemente activos en un balance financiero. Son lugares que cuentan la historia del West Side”, cuestionó Wilson.

