Nueva York renovará 42 millas de vías y señales del metro para mejorar la frecuencia, reducir retrasos y beneficiar a 350,000 pasajeros diarios.
La Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) de Nueva York puso en marcha un proyecto de $1,900 millones de dólares para modernizar las señales y las vías de las líneas A y C del metro, una intervención que busca reducir los retrasos y mejorar la frecuencia del servicio para cientos de miles de pasajeros. La inversión, anunciada por la gobernadora Kathy Hochul, se financiará con recursos procedentes de la tarifa por congestión.
La iniciativa reemplazará equipos de señalización instalados desde la década de 1930 por un sistema de Control de Trenes Basado en Comunicaciones (CBTC), una tecnología que permite conocer con mayor precisión la ubicación y la velocidad de los convoyes. Con esta información, los trenes pueden circular de manera segura a menor distancia entre sí, lo que abre la posibilidad de ofrecer un servicio más frecuente y confiable.
El proyecto abarcará 42 millas de vías en los corredores Fulton y Liberty, desde High Street, en Brooklyn, hasta Ozone Park-Lefferts Boulevard, en Queens. Los trabajos cubrirán 23 estaciones que reciben aproximadamente 350,000 pasajeros cada día laborable.
El alcance de la obra resulta significativo para la movilidad de la ciudad. El corredor conecta con otras 7 líneas del metro, 36 rutas de autobús y servicios del Long Island Rail Road. En conjunto, las líneas A y C transportan a unos 750,000 pasajeros cada día laborable, por lo que las mejoras podrían tener repercusiones más allá de las estaciones intervenidas.
Hochul afirmó que los ingresos de la tarifa por congestión están permitiendo financiar mejoras en el transporte público y destacó que la renovación de señales antiguas es fundamental para acortar los tiempos de espera y reducir las interrupciones del servicio.
Sin embargo, los beneficios para los usuarios dependerán de la ejecución de una obra que se extenderá durante varios años. La MTA prevé completar el proyecto en el segundo trimestre de 2032.
¿Cómo cambiará el servicio de las líneas A y C?
Uno de los principales problemas del metro es la antigüedad de su infraestructura. Las fallas en las señales figuran entre las causas más frecuentes de retrasos y obligan a los equipos de mantenimiento a trabajar con componentes que, en algunos casos, ya no se fabrican comercialmente.
El sistema tradicional divide las vías en segmentos fijos y detecta si un tren ocupa cada sección. Aunque este mecanismo ha permitido controlar la circulación durante décadas, ofrece información menos precisa que las tecnologías modernas y limita la capacidad de gestionar el tráfico ferroviario.
El CBTC utiliza comunicaciones continuas para determinar la posición y la velocidad de los trenes. Esto permite ajustar mejor las distancias entre convoyes y aprovechar la infraestructura disponible, con el objetivo de incrementar la frecuencia y mejorar la regularidad de los viajes.
La MTA ya utiliza esta tecnología en las líneas 7 y L, además de algunos tramos de las rutas E, F, M y R. Según los datos divulgados por la agencia, después de implementar el sistema, el cumplimiento del horario en la línea 7 aumentó del 68% al 91%. En la línea E, en Queens, la velocidad de los trenes creció aproximadamente un 10%.
Janno Lieber, presidente y director ejecutivo de la MTA, señaló que las fallas de señalización constituyen una de las principales causas de las demoras y sostuvo que la renovación permitirá operar trenes A y C con mayor rapidez, seguridad y confiabilidad.
Obras, financiamiento y calendario de la modernización
La agencia también busca reducir el costo de las intervenciones. Para este proyecto se aplicará un modelo de contratación de diseño y construcción que, según sus estimaciones, permitirá disminuir en un 33% el costo de modernización por milla frente al promedio de proyectos anteriores de CBTC.
La estrategia contempla instalar tecnología moderna sin mantener durante toda la transición los costosos sistemas de señalización heredados. Con ello, la MTA pretende reducir la cantidad de equipos necesarios junto a las vías y aprovechar mejor las interrupciones programadas para ejecutar los trabajos.
La primera fase se concentrará en reemplazar desvíos antiguos y más de 250 pies de vías especializadas entre las estaciones 104 Street y 99 Street, en Queens. El proyecto también incorporará infraestructura para facilitar la futura disponibilidad de servicio celular para los pasajeros y labores destinadas a conservar en buen estado los componentes existentes.
El contrato fue adjudicado a L.K. Comstock & Railworks en diciembre de 2025. La obra forma parte de un programa más amplio de renovación de señales respaldado por la tarifa por congestión y por el Plan de Capital 2025-2029 de la MTA.
De acuerdo con la agencia, los recursos de la tarifa permitirán modernizar señales en casi 85 millas del sistema. Por su parte, el plan de capital contempla $5,400 millones adicionales para renovar más de 75 millas en las líneas N, Q, R y W; los corredores Liberty Avenue A y Rockaway A/S, y las rutas J y Z de Nassau Street.
La magnitud de la inversión refleja un desafío central para el transporte público de Nueva York: actualizar una infraestructura envejecida sin perder de vista las necesidades cotidianas de quienes dependen del metro para llegar al trabajo, estudiar o desplazarse por la ciudad.
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