Los progresistas obtienen más votos y tendrán más presencia en la Asamblea Estatal y el Congreso
Kathy Hochul, una demócrata de perfil moderado, ganó otros cuatro años al frente de la gobernación de Nueva York no sólo con el apoyo de la estructura tradicional de este partido, sino con una coalición que incluye a sectores progresistas, más alineados a ideas de izquierda, que ya han dejado claro que esperan convertir su respaldo electoral en decisiones de gobierno: más vivienda asequible, cuidado infantil universal, mayores protecciones para los inmigrantes, mucho más impuestos a los contribuyentes de altos ingresos y las grandes corporaciones.
El crecimiento de estas fuerzas plantea una pregunta para el próximo mandato: ¿hasta dónde estará dispuesta a avanzar la gobernadora con unos aliados que coinciden en enfrentar a Donald Trump, pero mantienen claras diferencias sobre cómo distribuir la riqueza y financiar los servicios públicos?
Desde ya el Partido de las Familias Trabajadoras (WFP) y organizaciones comunitarias como Make the Road New York interpretaron los resultados de las elecciones de medio término como un respaldo a una agenda de mayor inversión social y protección a los inmigrantes.
Los resultados preliminares de la Junta Electoral estatal contabilizan 364,052 votos para Hochul y la vicegobernadora electa Adrienne Adams aportados por el WFP. La cifra supera en aproximadamente 39% los 261,323 sufragios que recibió la gobernadora por esa misma vía en 2022. Aunque el escrutinio continúa y los resultados están pendientes de certificación.
Hasta el cierre de esta edición Hochul acumulaba un total de 3,491,718 votos.
Asimismo, ese crecimiento coincide con nuevas victorias de los Socialistas Democráticos de América (DSA) en donde su capítulo neoyorquino, NYC-DSA, celebró la elección de Claire Valdez al Congreso por el distrito 7 y de Darializa Avila Chevalier por el distrito 13, dos aspirantes impulsadas por el alcalde Zohram Mandani. Esta organización anunció además que su bloque en la Legislatura estatal llegará a 14 integrantes.
Para estas fuerzas autodenominadas progresistas, este triunfo electoral que forma parte del ‘tsunami demócrata’, abre ahora un compás de exigencias sobre las prioridades del gobierno y la forma de financiarlas.
“Vivimos una noche histórica en Nueva York”, afirmó a El Diario Gabriela Benazar, portavoz del WFP, quien destacó un récord en la elección de dirigentes respaldados por su plataforma y anticipó una agenda centrada en las necesidades de la clase trabajadora.
“Nueva York es la ciudad más espectacular del mundo y para mantenerla necesitamos a una clase trabajadora que pueda pagar su renta, que tenga cuidado infantil, que cuente con servicios médicos”, expresó.
En las leyes electorales estatales una candidatura puede aparecer bajo más de un partido y sumar los votos de esas líneas. Para el WFP, el crecimiento de su casilla permite mostrar una base electoral importante dentro de la coalición que apoyó a Hochul.
Benazar interpretó el resultado como un fortalecimiento de la organización frente a los intentos del pasado de reducir su influencia política y electoral, señalando al exgobernador Andrew Cuomo como uno de los principales responsables de esos esfuerzos.
Ahora, sostiene que el partido buscará traducir esa fuerza en decisiones legislativas a partir de enero, con una prioridad: que las familias trabajadoras puedan permanecer en Nueva York.
“Los neoyorquinos están al borde de un abismo que los impulsa a abandonar la ciudad y el estado”, advirtió.
“No somos radicales extremistas”
La portavoz situó la política tributaria en el centro de esa agenda. Cuestionó que los multimillonarios tengan una carga proporcionalmente reducida frente a la que afrontan los trabajadores y defendió mayores aportes de los sectores más ricos para sostener los servicios públicos.
“Nuestra visión es una línea de acción que es imposible etiquetarla como extremista, cuando lo único que buscamos es robustecer la calidad de vida de quienes realmente hacen grande a Nueva York”, declaró.
Benazar también anticipó que la protección de los inmigrantes ocupará un lugar central: “especialmente lucharemos por más protecciones para nuestra comunidad inmigrante en un momento de políticas crueles de persecución”.
Sus declaraciones coinciden con el mensaje de Jasmine Gripper, directora estatal del WFP, quien celebró la reelección de Hochul, pero vinculó la victoria con el respaldo de esa organización.

“Un mandato progresista”
Desde el ámbito comunitario, Natalia Aristizabal, codirectora ejecutiva de Make the Road New York, interpretó los resultados como una exigencia de los electores para que el gobierno responda a las necesidades de los inmigrantes, las familias trabajadoras, los jóvenes, las mujeres, las personas trans y las comunidades negras y latinas.
“En Nueva York ya existe un mandato a favor de políticas progresistas que marquen una diferencia tangible en la vida de las personas. Seguiremos trabajando con nuestros funcionarios electos en Albany para lograr soluciones reales para nuestras comunidades”, afirmó en un comunicado.
La declaración fue emitida en nombre de los 30,000 miembros que, según informó la organización, representa en la ciudad de Nueva York, Westchester y Long Island.
Aristizabal vinculó directamente las inversiones sociales con la política de más impuestos a los ricos que espera sean prioridad para los funcionarios electos.
“Para tener un estado que funcione para todos, debemos asegurándonos de que los más ricos y las grandes corporaciones paguen su parte justa de impuestos”, señaló.
También reclamó ampliar las protecciones para los inmigrantes neoyorquinos, para que puedan dirigirse a sus trabajos sin temor a que sus familias sean separadas por las acciones migratorias federales.
La negociación que viene para Hochul
Las declaraciones del WFP y Make the Road coinciden en una demanda central: que la victoria frente a los republicanos se traduzca en políticas que reduzcan el costo de vida, financiadas en parte con mayores aportes de las grandes fortunas y corporaciones.
Pero hay que recordar que ese punto ya ha provocado diferencias dentro de la coalición demócrata. La congresista electa Claire Valdez explicó a City & State que no respaldó públicamente a Hochul por su resistencia a elevar los impuestos sobre los ingresos más altos y las empresas, aunque votó por ella en la línea del WFP.
Por su parte, Gripper también señaló al medio que esos votos servirían para reclamar inversiones y mayores contribuciones de los más ricos.
En este contexto en donde todavía se están contando votos, para líderes demócratas del ala tradicional que celebran también el triunfo de Hochul, es momento de lograr consensos y acuerdos alejados de ideas extremistas.
“En muchos vecindarios de mayoría hispana que habían respaldado a Trump en las elecciones pasadas, esta vez se alejaron de la agenda MAGA, pero eso no quiere decir que mañana vayan a seguir ideas comunistas de extrema izquierda. Estamos seguros que la gobernadora sabrá buscar los equilibrios necesarios, para no alejar a inversionistas y tampoco decepcionar a los electores”, interpretó un estratega de la campaña demócrata en Nueva York, quien prefirió hablar bajo anonimato.
Para el portavoz demócrata vienen tiempos de construir propuestas de sentido común de cara a las elecciones presidenciales que no alejen nuevamente a los electores del partido como pasó en 2024: “es claro que las mayorías votaron contra las acciones de ICE pero esos mismos electores rechazarían las políticas de fronteras abiertas, por citar solo un ejemplo”.
Los desencuentros entre Hochul y los sectores progresistas ya tuvieron expresiones concretas durante las negociaciones legislativas de 2026. Uno de los principales fue el proyecto Nueva York para Todos, impulsado para restringir la colaboración de las autoridades estatales y locales con las operaciones federales de control migratorio civil.
La gobernadora no respaldó la propuesta en su totalidad, argumentando que podían afectar la cooperación en investigaciones criminales.
El segundo choque ocurrió en materia tributaria. El alcalde Zohram Mamdani y legisladores demócratas promovieron aumentos de impuestos para ingresos superiores a $5 millones y grandes corporaciones. Hochul resistió esos incrementos advirtiendo que podían incentivar la salida de contribuyentes de altos ingresos y empresas hacia otros estados.
Voto castigo
La interpretación de las organizaciones progresistas contrasta con otras lecturas del resultado, por ejemplo, Emmanuel Rincón, analista político y creador de la plataforma Informe Orwell, sostuvo en su cuenta de X que las derrotas de ambos partidos en los últimos ciclos responden principalmente a sus propios errores.
Mientras atribuyó el revés demócrata de 2024 a lo que calificó como “su locura woke, su guerra cultural contra los valores estadounidenses y su radicalismo de izquierda”, responsabilizó del resultado republicano de 2026 a los errores geopolíticos, la falta de respuesta a las presiones económicas y una política migratoria que, a su juicio, perjudicó a personas que cumplen la ley y alejó a sectores electorales como los hispanos.
“Ningún partido ha ganado elecciones gracias a la fuerza de sus propios logros. Simplemente capitalizando los errores del otro lado”, afirmó.
Su lectura introduce un matiz frente al mandato que reivindican el WFP: castigar electoralmente a los republicanos no implica necesariamente respaldar todas las propuestas de la izquierda.
Para Rincón, en 2028 ganará el partido que “expulse a los extremistas de sus propias filas y regrese a promover políticas de sentido común con amplio apoyo de toda la sociedad”.
El dato:
- 39.3% más votos obtuvo el WFP en su línea para la gobernación respecto de 2022, en paralelo, NYC-DSA anunció un bloque de 14 legisladores estatales y celebró la elección de dos nuevas congresistas.
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