La matrícula escolar cae por el costo de vida, cambios demográficos y mayores necesidades de apoyo en las escuelas públicas de Nueva York
Las escuelas públicas de Nueva York atraviesan por un grave problema que va más allá de un ciclo de baja matrícula. Perdieron 21,793 estudiantes durante el año escolar 2025-2026, una caída de 3% y el retroceso anual más pronunciado desde la pandemia de Covid-19, según un informe divulgado el jueves por el contralor municipal, Mark Levine.
El estudio, titulado “Tracking the K-12 Student Population in NYC”, revela una tendencia de largo plazo: desde 2013-2014, las escuelas públicas han perdido cerca de 187,000 alumnos, equivalentes a 19% de su matrícula. Las proyecciones anticipan otros 128,000 estudiantes menos durante la próxima década.
La cifra plantea preguntas sobre el costo de criar hijos en Nueva York, la distribución de recursos educativos y la capacidad de los vecindarios para conservar a las familias.
La matrícula cae en los 5 distritos de Nueva York
La disminución alcanza a todos los distritos escolares. Al observar el conjunto de estudiantes, incluidos quienes asisten a escuelas charter y privadas, también se redujo la población escolar total. Los retrocesos más marcados aparecen en el alto Manhattan, el Lower East Side, el norte del Bronx y el centro de Brooklyn.
La proporción de estudiantes blancos, hispanos o latinos y asiáticos aumentó ligeramente, mientras que la participación de alumnos afroamericanos cayó de 26% en 2014 a 19% en la actualidad.
Uno de los descensos más pronunciados ocurre entre 5° y 6°, cuando las familias deben elegir una escuela intermedia. Ese paso parece ser un punto delicado para la continuidad de los alumnos dentro del sistema público, aunque el informe no atribuye la decisión a una sola causa.
Menos alumnos, pero mayores necesidades de apoyo
La caída de matrícula convive con una demanda creciente de servicios. Según el análisis, hay más de 50,000 estudiantes adicionales que enfrentan inseguridad de vivienda y casi 20,000 más con discapacidades, en comparación con años anteriores. En el ciclo más reciente, alrededor de 135,000 alumnos, 14% del total, experimentaban inestabilidad habitacional o vivían en alojamientos temporales.
Además, 15% de la matrícula pública tiene una lengua materna distinta del inglés. El Departamento de Educación (DOE) debe atender necesidades educativas, lingüísticas y sociales más diversas, incluso mientras el total de estudiantes disminuye.
Las escuelas charter también registran una desaceleración. Entre 2013 y 2014 y 2020 y 2021, su matrícula aumentó en 66.107 alumnos; en los últimos años, el crecimiento anual no superó el4%. Actualmente, unas 156,000 personas estudian en 286 escuelas charter. La legislación estatal mantiene un límite que impide abrir nuevas instituciones de este tipo en la ciudad.
La educación privada tampoco explica por sí sola el retroceso. Entre 2020 y 2021 perdió 6.841 estudiantes. La ciudad pierde población escolar en distintos sectores, no solo alumnos que cambian de escuela.
El costo de vida presiona a las familias
El informe vincula la caída con una crisis de asequibilidad que afecta a quienes intentan establecerse o permanecer en Nueva York. Un análisis separado de la oficina del contralor encontró que, entre 2019 y 2024, los ingresos promedio del 90% de los trabajadores con menores ganancias no avanzaron al ritmo de la inflación. Los gastos de vivienda, cuidado infantil y necesidades cotidianas elevan la presión sobre los presupuestos familiares.
“La disminución de la matrícula escolar no es solo un desafío para nuestro sistema educativo; plantea preguntas fundamentales sobre la asequibilidad y la capacidad de las familias jóvenes para construir un futuro en Nueva York”, sostuvo Levine.
El DOE gasta alrededor de $44,000 por estudiante, más que cualquier otro gran distrito escolar del país, mientras los resultados académicos siguen generando preocupación. En las pruebas estatales más recientes de inglés y lectura para alumnos de 3° a 8° grado, aproximadamente la mitad alcanzó el nivel de competencia. En matemáticas, el 57% obtuvo un resultado competente.
El contralor no incluyó recomendaciones formales. Sin embargo, en septiembre advirtió que la situación no era sostenible y planteó que algunas escuelas con fuertes caídas de matrícula podrían tener que consolidarse. La posibilidad anticipa decisiones difíciles para comunidades que ven en sus escuelas espacios de encuentro y estabilidad barrial.
El canciller escolar Kamar Samuels afirmó que el sistema debe adaptarse a grupos más pequeños y reconoció que Nueva York no está al margen de la reducción nacional de los nacimientos. Un portavoz del DOE dijo que la administración de Zohran Mamdani busca mantener a las familias en la ciudad mediante, entre otras medidas, un programa universal de 2-K.
La pregunta ya no es únicamente cuántos estudiantes habrá en las aulas el próximo otoño. Nueva York también debe resolver qué condiciones ofrece para que las familias puedan vivir, criar a sus hijos y proyectar su futuro en la ciudad.
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