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De niños de Brooklyn a líderes del NYPD: historias que muestran el ascenso del liderazgo hispano en la Gran Manzana

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Dos jefes de la Uniformada, hijos de familias latinas encarnan una transformación que se mide en uniformes, en aulas universitarias y en cifras

Mark Vázquez tenía cuatro años cuando vio a su padre sufrir por un disparo. Décadas después, conserva detalles de aquel día: la ropa que llevaba, la temperatura y la presencia de uno de sus hermanos. También recuerda la llegada de dos oficiales del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD), una intervención que dejaría una huella duradera en su vida.

“Recuerdo que los oficiales trajeron calma a una situación caótica”, relata.

Para aquel niño nacido en Brooklyn, hijo de padres puertorriqueños, ver a los agentes responder a una emergencia familiar despertó una fascinación que lo acompañaría hasta la vida adulta. Hoy ocupa el rango de jefe asistente de NYPD y dirige el comando de patrullaje de Brooklyn Norte.

Hay otras historias: Aneudy Castillo, también nacido y criado en Brooklyn, encontró su inspiración dentro de su propia familia. Su madre nació en Ecuador y su padre en República Dominicana. Aunque creció con respeto y admiración hacia los policías, su decisión de vestir el uniforme azul llegó después.

“No puedo decir que siempre quise ser policía. Una vez que mi hermano se unió al NYPD, siete años antes que yo, eso me inspiró a unirme”, contó.

Hoy Castillo también es jefe asistente y encabeza el comando de patrullaje de El Bronx Norte. Los cargos de ambos figuran en el directorio oficial de la ciudad.

Sus trayectorias muestran una de las formas que adquiere el liderazgo hispano en Nueva York: hijos de familias hispanas migrantes que llegan a dirigir instituciones y servicios esenciales para sus comunidades. En el caso del NYPD, ese avance puede observarse también en los números.

El pequeño Mark Vásquez en sus juegos infantiles ya asomaba lo que sería su vocación al servicio de la Gran Manzana.
El pequeño Mark Vásquez en sus juegos infantiles ya asomaba lo que sería su vocación al servicio de la Gran Manzana. (Foto cortesía NYPD).

Fuerza latina en NYPD

Un recuento del conjunto oficial de datos de personal, actualizado el 27 de julio de 2026, muestra que 11,632 de sus 33,975 miembros uniformados están registrados como hispanos: el 34.2%, aproximadamente uno de cada tres.

La representación latina también ha ganado espacio en posiciones de supervisión. Según los informes oficiales del departamento, entre el cierre de 2020 y el de 2024, el número de sargentos hispanos pasó de 1,093 a 1,246, mientras su participación dentro de ese rango aumentó del 25.3% al 27.3%.

En la categoría que esos informes denominan “todos los demás rangos”, que agrupa los puestos distintos de agentes, detectives y sargentos, la presencia hispana creció de 436 a 595 integrantes. Su proporción aumentó del 18.8% al 23.1%, una diferencia de 4.3 puntos porcentuales.

Estas tendencias documentan una mayor representación hispana en distintos niveles del cuerpo policial más grande del país y constituyen una referencia concreta para explorar el liderazgo latino en la vida institucional en la Gran Manzana.

Sin embargo, esa presencia varía según el rango. Los hispanos representan el 37.9% de quienes tienen el título de oficial, frente al 14.3% en la categoría de Jefe de Asistente, donde aparecen cuatro entre 28 integrantes.

Detrás de esos números hay historias de padres preocupados, familiares que abrieron caminos y niños que esperan en casa después de una jornada de trabajo.

Hispanos en expansión

Las trayectorias de ambos oficiales se desarrolla en una ciudad donde las comunidades hispanas forman cada vez más parte del tejido cotidiano. Según el Censo de 2020, los latinos representaban el 28.3% de la población de Nueva York. En el conjunto del estado, las estimaciones de 2024 sitúan esa proporción en el 20.2%: más de cuatro millones de personas, de acuerdo con el Departamento de Trabajo estatal.

Su presencia también se ha expandido más allá de los cinco condados. Un informe del Centro de Estudios Latinoamericanos, del Caribe y Latinos de CUNY, publicado en enero de 2026, encontró que entre 2000 y 2024 la población latina del área metropolitana de Nueva York aumentó un 48%, de aproximadamente 3.59 millones a 5.32 millones de personas.

Esa expansión estuvo acompañada de un cambio en los lugares de residencia. En 2000, el 60% de los latinos de la región vivía dentro de la ciudad, pero en 2024, la proporción había descendido al 46%. Esto no significa que la población latina de Nueva York se redujera: creció alrededor del 12% durante ese período, mientras que los suburbios registraron aumentos a ritmos considerablemente mayores.

En la Uniformada, las cifras sobre supervisión y mando muestran un avance concreto, las historias de Vázquez y Castillo revelan los esfuerzos y las aspiraciones detrás de esa presencia.

Una infancia que marcó el rumbo

En el caso de Mark Vázquez describe una infancia en Brooklyn, durante la cual mantenerse enfocado y alejarse de los problemas exigía mucho esfuerzo. La posibilidad de convertirse en policía terminó por darle una dirección a su vida de la que habla hoy con mucho orgullo.

“Solo convertirme en policía fue un momento grande para mí. No quería nada más después de eso”, recuerda en entrevista con El Diario.

Los ascensos posteriores lo llevaron mucho más lejos de lo que inicialmente había esperado. Cuando alcanzó el rango de jefe asistente lo describe como “un logro especialmente significativo” después de una serie de dificultades de sus primeros años.

A sus padres atribuye una enseñanza que considera esencial en su carrera: trabajar con disciplina e integridad. Se siente ufano de ser parte de un hogar tradicional, donde aprendió el gran valor del trabajo que ha procurado mantener en cada responsabilidad.

De igual forma, cuenta que el orgullo familiar siempre convivió con la preocupación. Sus padres sabían que había elegido una profesión peligrosa, especialmente durante sus primeros años como agente en un vecindario que describe como difícil. Aun así, asegura que respaldaron su decisión y han celebrado su progreso.

Ahora, como padre de dos hijas pequeñas, busca reservar tiempo para ellas en medio de un trabajo que puede requerir atención a cualquier hora. En realidad, su teléfono permanece activo y las responsabilidades no siempre terminan cuando concluye una jornada.

Asimismo, Vázquez cuenta que sus días son intensos, pero insiste en hacer espacio para su familia. En el departamento, procura transmitir a los agentes bajo su mando que la carrera puede ser satisfactoria y que el esfuerzo debe ir acompañado de un trato respetuoso hacia la comunidad.

Para el efectivo Aneudy Castillo, más allá del terreno de seguridad pública la tradición de sus valores familiares es esencial en su vida. (Foto: Cortesía NYPD)

Un hermano que abrió el camino

En el caso de Aneudy Castillo creció principalmente en East New York y también vivió en Bushwick. La experiencia de su hermano mayor dentro del NYPD lo ayudó a visualizar un futuro en la institución. Estudió justicia criminal en John Jay College, mientras su interés por portar su uniforme azul se hacía más concreto.

Su ascenso lo llena de orgullo, pero también lo lleva a reconocer a los mentores y compañeros que lo ayudaron a avanzar. Entiende su posición “como una oportunidad para ofrecer a otros el respaldo que yo mismo recibí”.

Para Castillo, esa identificación puede ser importante cuando un agente comienza a trabajar sin saber hasta dónde llegará su carrera o cómo encontrar el camino. Por eso, entre sus prioridades coloca ser un buen líder y mentor, tanto para los oficiales hispanos como para el resto de quienes trabajan con él.

También considera que sus raíces ecuatorianas y dominicanas constituyen una ventaja al servir a comunidades latinas, pues entender sus costumbres y hablar español, logra una inmediata mejor conexión y ayuda a que una persona se sienta más cómoda al acercarse a pedir ayuda.

“Si ven a alguien que se parece a ellos, que viene de un entorno similar, tienen más confianza”, explica.

Su responsabilidad en el área de El Bronx Norte abarca, según explicó, los precintos 46, 47, 48, 49, 50 y 52.

Ambos llegaron al liderazgo desde experiencias distintas: uno conserva el recuerdo de los policías que respondieron a una emergencia familiar; el otro siguió el ejemplo de un hermano. (Foto Fernando Martínez – Impremedia).

No todo es mando policial

Fuera del departamento, la rutina de Castillo incluye responsabilidades familiares muy concretas.

Tiene una hija adolescente y un hijo menor. Antes de salir hacia el trabajo, cuenta que participa en los preparativos escolares del pequeño: el desayuno, la comida y la salida hacia el autobús.

Al regresar, procura ayudarlo con las tareas. Si queda tiempo, juegan béisbol en el patio antes de la hora de dormir.

Sus padres, que actualmente viven en Nueva Jersey, estaban muy nerviosos cuando comenzó en la policía. Con los años, explica, han ganado confianza en su experiencia y preparación. La preocupación nunca desaparece del todo, pero ahora convive con la satisfacción de verlo progresar.

Para Castillo, el sentido de la profesión puede encontrarse tanto en una intervención que salva una vida como en una conversación que permite que alguien se sienta mejor. Esa posibilidad de ayudar es lo que recomendaría considerar a un joven que busca “un trabajo con propósito”.

Vázquez, por su parte, anima a las nuevas generaciones “a asumir los caminos difíciles, aprender de los obstáculos y descubrir sus propias capacidades”.

Ambos llegaron al liderazgo desde experiencias distintas: uno conserva el recuerdo de los policías que respondieron a una emergencia familiar; el otro siguió el ejemplo de un hermano. Hoy orientan a nuevas generaciones de agentes mientras procuran estar presentes para sus propios hijos.

En sus historias, el uniforme está unido a las familias que los formaron y a las que ahora acompañan.

La presencia hispana en cifras:

De acuerdo con el reporte oficial ‘Demografía del Personal de NYPD’, actualizado el 27 de julio de 2026:

  • 34.2% de toda la fuerza uniformada: 11,632 de 33,975 integrantes.
  • 37.9% de los agentes con rango de Police Officer: 8,366 de 22,091.
  • 29.0% de los detectives: 1,470 de 5,071.
  • 27.7% de los sargentos: 1,222 de 4,419.
  • 25.2% de los tenientes: 405 de 1,606.
  • 28.7% de los capitanes: 100 de 349.
  • 14.3% de los jefes asistentes: cuatro de 28.

Fuente Informativa…

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