
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, enfrenta una creciente división con el movimiento ambientalista del estado después de modificar este año algunos de los principales objetivos de la ley climática aprobada en 2019, una de las más estrictas de Estados Unidos.
Un reporte de Politico señala que las medidas de Hochul han generado fuertes críticas entre organizaciones que durante años presionaron para la aprobación de la legislación. No obstante, una parte importante del movimiento ambientalista ha optado por no romper con la gobernadora y busca reconstruir la relación para influir en las políticas de energía limpia que todavía pueda impulsar.
Los cambios promovidos por Hochul incluyen el retraso, de 2024 a finales de 2028, del plazo para establecer regulaciones destinadas a reducir las emisiones. La modificación también dejó prácticamente sin efecto el objetivo climático previsto para 2030 y lo sustituyó por una meta menos exigente para 2040, además de cambiar la metodología utilizada para calcular las emisiones.
La gobernadora ha defendido estas decisiones al argumentar que Nueva York enfrenta un aumento de los costos energéticos y nuevas dificultades derivadas de las políticas del gobierno federal.
El giro se suma a otras decisiones que han generado malestar entre los ambientalistas, como el retraso del mandato para electrificar edificios nuevos, un acuerdo para mantener abierta una operación de minería de criptomonedas abastecida con gas y la aprobación de un nuevo gasoducto.
Stephan Edel, director ejecutivo de NY Renews, coalición que participó durante años en la construcción de la ley climática estatal, cuestionó la posición de Hochul y sostuvo que la gobernadora busca defender una política energética más flexible mientras mantiene su imagen como líder ambiental.
La disputa, sin embargo, no ha llevado a todo el movimiento ecologista a romper con la gobernadora.
Uno de los factores que explica esa posición es el escenario electoral. El vicegobernador Antonio Delgado, quien había intentado competir con Hochul desde una posición más progresista en materia ambiental, abandonó la contienda después de no conseguir el respaldo necesario.
Su rival republicano, Bruce Blakeman, ejecutivo del condado de Nassau, ha prometido oponerse a determinadas fuentes de energía renovable y permitir la fracturación hidráulica si llega a la gobernación.
Blakeman también ha planteado reducir las facturas eléctricas mediante una estrategia que incluya energía nuclear y una mayor explotación de gas natural producido en Estados Unidos.
Por su parte, la Liga de Votantes por la Conservación de Nueva York respaldó a Hochul. Su presidenta, Julie Tighe, sostuvo que no existe duda sobre cuál de los dos candidatos representa una mejor alternativa para el medio ambiente.
La decisión de Hochul de establecer una moratoria estatal de hasta un año para la construcción de grandes centros de datos también abrió un espacio de acercamiento con algunos grupos ambientalistas. La medida responde a una preocupación por el impacto de estos proyectos sobre el consumo eléctrico y las facturas de los usuarios.
Seis dirigentes ambientalistas consultados para el reporte de Politico describieron un esfuerzo discreto para reconstruir los vínculos entre la administración de Hochul y sectores tradicionales del movimiento ambientalista. La intención sería encontrar áreas de cooperación, especialmente alrededor de la expansión de la energía limpia y la reducción de los costos para los consumidores.
Eric Miller, director regional de Evergreen Action, comparó la situación con una disputa temporal y no con una ruptura definitiva. Consideró que todavía existe espacio para que ambos sectores vuelvan a trabajar juntos.
Ken Lovett, portavoz de la gobernadora, destacó que el gobierno estatal ha trabajado con organizaciones ambientales en proyectos de energía limpia, incluida la expansión de la energía eólica marina y el desarrollo de proyectos solares.
El funcionario reconoció que existen desacuerdos sobre determinadas políticas, pero afirmó que la administración mantiene conversaciones con el movimiento ambientalista para avanzar hacia un futuro energético más sostenible.
La estrategia de los grupos ecologistas también ha comenzado a cambiar. En lugar de concentrarse exclusivamente en metas climáticas de largo plazo, varias organizaciones buscan demostrar que la transición hacia fuentes renovables puede reducir costos y ofrecer mayor estabilidad frente a la volatilidad de los combustibles fósiles.
Vanessa Fajans-Turner, directora ejecutiva de Environmental Advocates NY, sostuvo que el movimiento debe fortalecer su capacidad política para evitar que la acción climática sea presentada como incompatible con la asequibilidad energética.
Alex Beauchamp, director de la región norte de Food and Water Watch, señaló que la moratoria sobre los centros de datos podría representar un cambio de rumbo, aunque consideró necesario esperar para conocer las decisiones que tomará la gobernadora en los próximos meses.
El debate sobre los centros de datos podría convertirse en uno de los principales puntos de convergencia entre ambientalistas y autoridades estatales. La oposición a estos megaproyectos ha adquirido una dimensión bipartidista en distintas partes del país, debido a las preocupaciones por su elevado consumo de electricidad y el posible impacto sobre los usuarios.
Mientras algunos grupos esperan que Hochul recupere parte de su agenda climática, otros han decidido trabajar con su administración desde una posición más pragmática. WE Act for Environmental Justice, por ejemplo, participó en una demanda relacionada con el incumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones y posteriormente cuestionó la modificación de la ley.
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