
La sombra del 11 de septiembre vuelve a instalarse sobre Nueva York a través del testimonio de George Pataki, quien gobernaba el estado cuando los ataques terroristas sacudieron la ciudad. El exmandatario reveló que fue diagnosticado con una enfermedad restrictiva de las vías respiratorias que atribuye a su exposición a las toxinas presentes en el área del World Trade Center.
Pataki contó al New York Post que recibió el diagnóstico hace menos de 5 años. Su revelación llega cuando Nueva York se prepara para conmemorar el 25 aniversario de los atentados y cuando las consecuencias sanitarias de aquella jornada vuelven a ocupar un lugar central en la conversación pública.
El exgobernador explicó que considera su afección un efecto residual leve y aseguró que actualmente se siente bien. Pataki insistió en que se considera afortunado frente a quienes trabajaron durante meses en las labores de rescate, recuperación y limpieza.
“Simplemente me considero uno de los afortunados”, dijo al Post, al recordar a las personas que permanecieron en la Zona Cero una y otra vez después de los ataques y que, con el paso de los años, desarrollaron enfermedades mucho más graves.
Una enfermedad ligada al legado tóxico de la Zona Cero
La enfermedad restrictiva de las vías respiratorias afecta la capacidad del sistema respiratorio para expandirse normalmente. En el caso de quienes estuvieron expuestos a las condiciones de la Zona Cero, la preocupación médica se relaciona con la enorme nube de polvo, humo y residuos que se produjo tras el derrumbe de las Torres Gemelas.
El Programa de Salud del World Trade Center, administrado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), reconoce numerosas afecciones respiratorias y aerodigestivas relacionadas con la exposición del 11-S. Entre ellas figuran el asma y otros trastornos de las vías respiratorias.
La conexión entre aquellas exposiciones y las enfermedades que aparecen décadas después es uno de los aspectos más inquietantes del legado del 11 de septiembre. Para muchos sobrevivientes y trabajadores de emergencia, 2026 no ha significado el final de la emergencia sanitaria. Algunas enfermedades pueden aparecer años después de la exposición, una realidad que mantiene abierto el debate sobre vigilancia, atención médica y compensación.
El testimonio de Pataki coincide con nuevos datos sobre el impacto de largo plazo entre los integrantes del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY). Un informe difundido antes del aniversario muestra la magnitud de una crisis que continúa sumando nombres a la lista de víctimas.
Más de 600 miembros del FDNY han muerto en los últimos 25 años por enfermedades vinculadas con su trabajo posterior al 11-S, de acuerdo con cifras recientes. A principios de septiembre, además, el departamento añadió 36 nombres a su Memorial Wall, dedicado a integrantes fallecidos durante el último año por enfermedades relacionadas con sus labores de rescate y recuperación en el World Trade Center.
Una herencia sanitaria que sigue creciendo
El alcance del problema también se refleja en el Programa de Salud del World Trade Center. El CDC señala que miles de personas han recibido certificaciones por afecciones relacionadas con el 11 de septiembre, mientras el programa continúa proporcionando seguimiento médico y tratamiento a sobrevivientes y trabajadores de emergencia.
Las enfermedades respiratorias son solo una parte de esa carga. Los registros incluyen distintos tipos de cáncer, problemas de salud mental y trastornos musculoesqueléticos, entre otras condiciones.
Pataki, que ocupó la gobernación de Nueva York entre 1995 y 2006, estuvo en el centro político de aquella crisis y supervisó buena parte de la respuesta estatal. Ahora, un cuarto de siglo después, su propia experiencia médica añade otra dimensión a una historia que Nueva York conoce demasiado bien.
Su diagnóstico no se compara, según sus propias palabras, con el sufrimiento de los primeros respondedores y trabajadores de recuperación. Precisamente por eso su testimonio resulta significativo: incluso una consecuencia que él describe como menor recuerda que la exposición de Ground Zero dejó una huella física que todavía aparece en quienes estuvieron allí.
A 25 años de los ataques, la memoria de Nueva York no solo se expresa en ceremonias, nombres y monumentos. También vive en consultorios médicos, tratamientos y diagnósticos tardíos. La enfermedad de Pataki se suma así a una larga lista de recordatorios de que las secuelas del 11 de septiembre siguen presentes.
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