Por Rosa Iris Luciano
El Pregonero, Santo Domingo – La ingeniera y comunicadora Francina Hungría explicó las razones por las que no ha querido presentarse nuevamente ante los tribunales para enfrentar el proceso judicial relacionado con el ataque que sufrió años atrás, asegurando que regresar a una sala de audiencia significa revivir uno de los episodios más dolorosos de su vida.
Durante una conversación con Isaura Taveras, quien le preguntó por qué no había decidido presentarse personalmente y cuáles serían las posibilidades de que su padre pudiera obtener su libertad, Hungría explicó que para ella el proceso no se limita a sentarse frente a un tribunal, sino a volver mentalmente al momento en que fue víctima del disparo.
“Cuando yo me siento ahí, yo tengo que volverme a imaginar todo lo que a mí me sucedió. Yo tengo que volver a revivir ese disparo. Yo tengo que volver a revivir cómo me tiraron en el piso”.
Hungría recordó que durante el ataque llegó a empaparse de sangre y que, al presentarse ante los tribunales, tendría que narrar nuevamente los acontecimientos tal y como ocurrieron. Para la comunicadora, esa experiencia representa una carga emocional difícil de enfrentar.
“Como yo me empapaba de sangre todo el proceso y tengo que narrarlo tal cual. Esa es una vaina sumamente difícil”.
La ingeniera también recordó que pudo escuchar lo que decían las personas involucradas, observar la forma en que fue tratada y ver directamente el rostro de la persona que le disparó. Posteriormente, tuvo que atravesar un proceso judicial que se extendió durante cuatro años.
“Yo escuché lo que ellos decían, la dureza con la que me trataron, observé a la persona que me disparó, yo vi su cara y luego los cuatro años, digamos, de tribunal”.
Hungría explicó que, aunque ha demostrado valentía al enfrentar las consecuencias del ataque y permanecer durante años vinculada al proceso judicial, regresar a los tribunales significa abrir nuevamente una herida que intenta dejar atrás.
“No es tan fácil como decir: ‘Mira, me voy a sentar’. Es como que yo estoy tratando de dejar algo atrás y tengo que volverlo a revivir”.
Sus declaraciones ponen de manifiesto la dimensión emocional que puede tener para una víctima regresar a escenarios vinculados directamente con un hecho traumático, incluso después de haber atravesado durante años un proceso judicial.

