Santo Domingo.– El consumo de electricidad de un hogar puede aumentar un 10 % y, aun así, su factura subir entre un 30 % y un 40 %, según explicó el ministro de Energía y Minas, Joel Santos.
La diferencia está en la estructura tarifaria, que contempla un precio distinto cuando el usuario supera determinados niveles de consumo.
La situación puede resultar contradictoria para los hogares que intentan controlar sus gastos: usan un poco más de electricidad, pero el monto que deben pagar aumenta en una proporción mucho mayor.
Santos explicó que esto puede ocurrir cuando el consumo supera los 700 kilovatios hora, debido a la forma en que se aplica la tarifa de ese tramo.
En el caso de Edesur, el ministro detalló que los primeros 200 kilovatios hora se facturan a RD$6.09 por unidad; el tramo de 200 a 300 kilovatios hora, a RD$8.59; el de 300 a 700, a RD$12.89, y, cuando el consumo supera los 700 kilovatios hora, la tarifa de RD$13.09 se aplica, según su explicación, a toda la energía consumida.
¿Qué significa esto en la práctica? Que el aumento de la factura no depende solamente de cuántos kilovatios hora adicionales utiliza una familia, sino también del tramo tarifario en el que termina su consumo.
Si un hogar se mantiene por debajo del límite, paga conforme a los precios de los rangos correspondientes. Pero, si cruza el umbral de los 700 kilovatios hora, el cambio en la tarifa puede afectar el cálculo de toda la energía consumida, no únicamente los kilovatios adicionales.
Por eso, una variación relativamente pequeña en el consumo puede producir un salto mucho mayor en el monto a pagar. El efecto concreto dependerá del consumo registrado y de la aplicación de la tarifa.
El calor también pesa en la factura
El aumento del consumo puede ser más frecuente durante los meses de altas temperaturas. Santos señaló que junio, julio, agosto y septiembre son períodos en los que los hogares utilizan más electricidad, especialmente por el uso de aires acondicionados y otros equipos para combatir el calor.
El ministro vinculó ese comportamiento con una mayor disponibilidad de electrodomésticos en las viviendas y con el crecimiento económico.
Cuando los equipos permanecen encendidos durante más tiempo, el consumo mensual aumenta y algunos hogares pueden acercarse o superar los límites que determinan el precio que pagan por la electricidad.
Esto significa que el calor no necesariamente implica un cambio en la tarifa oficial, pero sí puede elevar el consumo y, en determinados casos, llevar a un hogar a un tramo tarifario más costoso.
Sobre los precios que pagan los usuarios, Santos afirmó que «las tarifas no se han movido desde 2022» y aseguró que el esquema contempla subsidios.
El funcionario sostuvo que el Estado continúa asumiendo parte del costo del servicio para los consumidores.
En ese sentido, resumió la situación con otra afirmación: «Todas las tarifas son subsidiadas».
La explicación apunta a que el precio que paga el usuario no necesariamente cubre el costo de referencia de la electricidad, pues existe un aporte estatal para mantener las tarifas por debajo de ese nivel.
Sin embargo, el ministro reconoció que las autoridades tienen dificultades para explicar a la población cómo funciona el sistema.
«Hemos tenido graves problemas de comunicación», admitió al referirse a la explicación del esquema tarifario. También señaló que comunicar y explicar su funcionamiento constituye una tarea pendiente.
Las pérdidas eléctricas siguen en 39 %
El debate sobre las facturas ocurre mientras las empresas distribuidoras enfrentan otro desafío: reducir las pérdidas eléctricas, que Santos situó en un 39 %.
El funcionario indicó que el Gobierno se propone reducirlas entre dos y 2.5 puntos porcentuales en 2027 y alcanzar una disminución acumulada de entre cuatro y cinco puntos para 2028.
Para avanzar en ese objetivo, señaló que el sistema de distribución necesita inversiones anuales de entre US$300 millones y US$400 millones.
Según explicó, se proyecta cerrar 2026 con cerca de US$300 millones de inversión.
Entre las intervenciones previstas mencionó la rehabilitación de más de 2,000 kilómetros de redes eléctricas, la adquisición de medidores y transformadores, la repotenciación de subestaciones existentes y la construcción de 18 nuevas subestaciones.
Santos sostuvo que se trata de un problema estructural que requiere tiempo e inversiones sostenidas.
La meta oficial es comenzar a revertir la tendencia entre 2027 y 2028, mientras las autoridades también deben responder a una demanda de electricidad que aumenta durante los períodos de calor.
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