Santo Domingo.- Comprar una vivienda propia continúa siendo una de las principales aspiraciones de muchas personas en República Dominicana.

 

 

Sin embargo, alcanzar esa meta no siempre representa la decisión financiera más conveniente. En determinadas circunstancias, alquilar puede ofrecer mayor flexibilidad, permitir una mejor ubicación o facilitar que el dinero disponible se destine a actividades con mayor potencial de rentabilidad.

Así lo plantea el economista Juan del Rosario, quien sostiene que la decisión entre comprar y alquilar debe partir de dos elementos fundamentales: la capacidad económica de cada persona y su disposición a asumir los compromisos que implica adquirir una propiedad.

Desde su perspectiva, no existe una respuesta única sobre cuál de las dos opciones es mejor, ya que la conveniencia depende de los ingresos, las necesidades de vivienda y las posibilidades de aprovechar el dinero de manera más productiva.

Comprar no siempre es la opción más rentable

 

 

Uno de los aspectos que Del Rosario invita a considerar es el potencial de valorización del inmueble.

Asimismo, explica que adquirir una propiedad no necesariamente garantiza una inversión rentable, especialmente cuando su precio está por encima de lo que el mercado podría reconocer en función de su ubicación y características.

Para ilustrarlo, plantea el ejemplo de una vivienda cuyo precio se eleva considerablemente por sus acabados, pero que se encuentra en una zona donde su valor difícilmente aumentará al mismo ritmo.

Sostiene que, en ese escenario, una persona que desea vivir en el inmueble podría terminar pagando más de lo que el mercado estaría dispuesto a reconocer posteriormente.

Por ello, considera que alquilar puede ser una alternativa razonable cuando la propiedad no ofrece perspectivas atractivas de apreciación y el objetivo principal es disponer de un lugar donde vivir.

Del Rosario también señala que alquilar puede resultar conveniente para quienes tienen la posibilidad de invertir su capital en actividades capaces de generar rendimientos suficientes para cubrir el costo de la renta.

Esta estrategia, explica, también se observa en empresas que venden activos fijos para liberar capital, destinarlo a operaciones más productivas y aumentar su capacidad de generar ingresos. Bajo esa lógica, algunas personas prefieren acumular rentabilidad antes de comprar la vivienda que desean.

Alquilar también puede ser una decisión estratégica

Más allá de las consideraciones económicas, Del Rosario plantea que alquilar puede servir como una etapa de prueba para quienes todavía no están seguros del tipo de vivienda que desean.

“Una persona que siempre ha vivido en una casa, por ejemplo, podría alquilar un apartamento antes de decidir si realmente quiere comprar uno. Esa experiencia le permitiría conocer las ventajas y limitaciones de ese estilo de vida sin comprometer de inmediato una suma importante de dinero”, destacó el economista a El Día.

Foto de archivo

La flexibilidad también puede ser útil para quienes atraviesan cambios laborales, familiares o económicos y prefieren no asumir una deuda de largo plazo mientras definen sus planes.

El presupuesto debe ser el punto de partida

La especialista en finanzas Dileny Concepción coincide en que la decisión debe comenzar con una evaluación realista de los recursos disponibles.

Concepción advierte que, en República Dominicana, existe una percepción cultural de que comprar una vivienda siempre es preferible a alquilar porque representa la posibilidad de tener algo propio.

Sin embargo, esa aspiración puede convertirse en una carga económica cuando el comprador no cuenta con ingresos suficientes para asumir el compromiso.

Antes de solicitar un préstamo hipotecario, recomienda analizar los ingresos, los gastos habituales y la capacidad real de pago, con el propósito de determinar si la cuota mensual podrá cubrirse sin comprometer la estabilidad financiera.

También llama la atención sobre el costo de los financiamientos hipotecarios, especialmente durante los primeros años, cuando una parte importante de las cuotas suele destinarse al pago de intereses.

Por eso, señala que no basta con reunir el inicial para comprar una vivienda: es necesario comprobar que el compromiso financiero podrá sostenerse a largo plazo.

¿Vivir en una zona céntrica o comprar más lejos?

La ubicación es otro factor que puede inclinar la balanza entre comprar y alquilar.

Concepción manifiesta que una persona podría no tener presupuesto suficiente para adquirir una vivienda en una zona céntrica, pero sí para alquilar en ese mismo sector. En ese caso, deberá evaluar si le conviene priorizar la propiedad o mantener una ubicación que facilite sus desplazamientos y actividades cotidianas.

La especialista sugiere considerar los costos adicionales asociados a vivir lejos del trabajo, los centros educativos y otros lugares de uso frecuente, incluidos el combustible, el transporte y el tiempo invertido en los desplazamientos.

La decisión, por tanto, no debe limitarse al precio de compra o al monto mensual del alquiler. También debe contemplar las condiciones de vida que cada alternativa permite mantener.

¿Qué hacer antes de comprar una vivienda?

Para quienes decidieron adquirir una propiedad, Concepción exhorta tomar precauciones antes de asumir cualquier compromiso.

Entre los pasos que considera fundamentales están:

Precalificarse con una entidad bancaria: permite conocer la capacidad de financiamiento y estimar si la cuota hipotecaria se ajusta a los ingresos.

Investigar la constructora: si se trata de una vivienda en construcción, es importante verificar la confiabilidad de la empresa responsable del proyecto.

Evaluar las condiciones de compra en plano: comparar las facilidades de pago y las opciones de financiamiento disponibles, incluido el posible financiamiento del inicial, sujeto a las condiciones de la operación.

Revisar el presupuesto completo: considerar no solo el inicial y la cuota mensual, sino también los gastos asociados a la adquisición y al mantenimiento de la propiedad.

Estas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo de asumir una deuda que supere la capacidad financiera del comprador.