Loyd Price fue una figura fundamental en el desarrollo de la animación stop-motion, una técnica que consiste en fotografiar objetos físicos cuadro por cuadro para crear la ilusión de movimiento. A lo largo de su carrera, el artista británico participó en películas que marcaron a distintas generaciones de espectadores y contribuyó a consolidar el estilo artesanal de Aardman Animations, el estudio responsable de personajes tan reconocidos como Wallace, Gromit y las gallinas de Pollitos en fuga. 

Price comenzó su trayectoria profesional en Cosgrove Hall Films, en Manchester, donde trabajó en producciones televisivas antes de participar en El extraño mundo de Jack (1993), la película de animación dirigida por Henry Selick y producida por Tim Burton. Posteriormente, se incorporó a proyectos de Aardman, donde desarrolló gran parte de su carrera y se convirtió en uno de los profesionales clave del estudio. 

Uno de sus trabajos más importantes fue Pollitos en fuga (2000), el primer largometraje de Aardman. En esta producción, Price se desempeñó como animador y supervisor de animación, funciones que implicaban tanto trabajar directamente con los personajes como coordinar el trabajo artístico de otros integrantes del equipo. La película se convirtió en uno de los títulos más reconocidos del estudio y demostró el potencial comercial de las historias realizadas mediante stop-motion.

Su contribución continuó con Wallace y Gromit: La batalla de los vegetales (2005), donde supervisó la animación. Su trabajo ayudó a trasladar a la pantalla grande la expresividad de Gromit, el perro que se comunica sin palabras y cuya personalidad depende de los gestos, las miradas y los movimientos cuidadosamente construidos.

Por su labor en la película, Price recibió junto con el equipo correspondiente un reconocimiento de la Visual Effects Society en 2006 por personaje animado sobresaliente en una película animada.Más allá de sus créditos cinematográficos, Price también destacó por su trabajo como formador. A finales de la década de 1990 asumió la tarea de preparar a una nueva generación de animadores para los largometrajes de Aardman.

Sir Peter Lord, cofundador del estudio, lo recordó como un mentor paciente y exigente, con una gran capacidad para reconocer las habilidades de cada artista. Su influencia, por tanto, no se limitó a las películas en las que participó: también contribuyó a formar al equipo creativo que continuó desarrollando el trabajo del estudio.

La muerte de Loyd Price fue anunciada por Aardman Animations el 16 de octubre de 2026, mediante un mensaje de homenaje de Peter Lord. El estudio destacó sus más de 30 años de colaboración y envió sus condolencias a su esposa, Alison, y al resto de su familia. La causa de su fallecimiento no fue divulgada públicamente en el anuncio. Su legado permanece en las películas que ayudó a construir y en los artistas que aprendieron de él el cuidado, la precisión y la sensibilidad necesarios para dar vida a personajes cuadro por cuadro. .