Godzilla Minus Zero tenía un reto difícil: estar a la altura de una película que con 15 millones de dólares hizo historia. Y contrario a lo que suele ocurrir, esta secuela está a la altura.

Esta continuación ocurre dos años después de Minus One, y aunque el pueblo japonés sigue intentando ponerse en pie, aparece una amenaza aún más letal que rinde tributo a la Hidra de la mitología griega. Ante una una bestia imposible de parar, la única esperanza es enfrentarla a otro kaijú.

Es indescriptible la experiencia de vivir esta película en un cine. Puede que su arranque sea lento, pero una vez que presenta a Ghidorah se convierte en una montaña rusa llena de espectáculo visual, porque el CGI está trabajado de manera impecable, más cuando llega la batalla final, y esto corrobora la subida de presupuesto aunque aún no han revelado de cuánto fue.

Tributo a la historia de Godzilla

Lo que hace aún mejor esta secuela es que al igual que su contraparte gringa, aquí no solo se explora el monsterverse, sino que profundizan en la parte humana. El retrato de una sociedad azotada por la crisis plasma la angustia, tristeza y desesperación justa que sirven de puente para mantener ambas historias íntimamente conectadas.

Si te preguntas si hay alguna cereza en el pastel, hay una secuencia que rinde tributo a la versión de 1998, donde Godzilla llega a Nueva York y destruye todo a su paso; y esa es nostalgia de la buena.

En general, Minus Zero es una película redonda, hay buenas actuaciones, excelentes efectos especiales y una banda sonora que te encapsula en su odisea; un absoluto imperdible para ver en cines este fin de semana.