Inde Navarrette, la gran revelación de Obsession, tiene un consejo muy concreto para Hollywood si quiere seguir llenando las salas con público joven. La actriz pasó por The Kyle Buchanan Show y explicó que a la generación Z no le basta con historias originales: también necesita la garantía de que la gran pantalla no se convertirá en un escaparate publicitario.
“La generación Z simplemente quiere ir a ver algo donde no sienta que le están vendiendo algo”, afirmó la intérprete. En su opinión, los jóvenes están cansados de ver anuncios constantes dentro de las películas y de la colocación de productos que se cuela en cada escena.
Navarrette reconoció que la publicidad es una parte fundamental de la industria y recordó que su generación creció con comerciales divertidos que todavía cita, como los de las aseguradoras State Farm y Aflac. Sin embargo, insistió en que una cosa es disfrutar de un buen anuncio y otra muy distinta pagar una entrada para que te vendan algo. “Queremos historias originales”, resumió.
Un fenómeno nacido del boca a boca
La actriz también defendió que vivir en la era de la tecnología no impide tener una vida y unas experiencias profundamente humanas. Por eso celebró que Obsession haya conectado con el público desde ese lugar, porque, según dijo, lo que buscan los jóvenes es originalidad y la posibilidad de sentir algo de verdad en una sala de cine.
Sus palabras tienen peso. La cinta convirtió a Navarrette y a su compañero de reparto, Michael Johnston, en estrellas de la noche a la mañana tras dominar la taquilla este verano con una recaudación de 522 millones de dólares en todo el mundo. Lo más llamativo es que esta película de terror, distribuida por Focus Features, costó menos de un millón de dólares, lo que la sitúa entre las producciones más rentables de la historia de Hollywood.
Además, Obsession se mantuvo generando ingresos durante cuatro fines de semana consecutivos, impulsada sobre todo por las recomendaciones entre espectadores jóvenes. Un éxito que no dependió de una gigantesca campaña de promoción, sino del boca a boca.
Los jóvenes que sostienen las salas
El discurso de Navarrette encaja con los datos. A principios de este año, Variety informó sobre un estudio de Fandango que situaba a la generación Z como el grupo demográfico más activo en cuanto a asistencia al cine. Según el informe, el 87 % de sus miembros y el 82 % de los millennials vieron al menos una película en una sala durante el año, frente al 70 % de la generación X y el 58 % de los baby boomers.
Ambos grupos jóvenes también repiten más, con una media de siete visitas anuales, por delante de la generación X (6,1) y los baby boomers (5,7). El estudio añadía que la generación Z gasta más por visita en palomitas y en formatos premium como IMAX.
Jerramy Hainline, vicepresidente ejecutivo de Fandango, señaló entonces que, aunque existía la idea de que los jóvenes se habían alejado de los cines, su interés no ha dejado de crecer. Para el directivo, lo más destacable es el valor que otorgan a la experiencia compartida, lo que confirma que las salas siguen siendo un punto de encuentro social para el público joven.
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