La vuelta a clases en la ciudad Nueva York tendrá un desafío que va mucho más allá de los útiles escolares y los nuevos horarios: recuperar las habilidades de lectura que miles de estudiantes perdieron durante el último año académico.
Los resultados preliminares de las pruebas estatales de 2026 encendieron las alarmas en las escuelas públicas de la ciudad y obligaron al Departamento de Educación (DOE) a replantear sus prioridades.
Solo el 50.3% de los alumnos de tercero a octavo grado de las escuelas públicas de NYC alcanzó el nivel de competencia esperado en English Language Arts (ELA), frente al 56% registrado el año anterior. La caída resulta todavía más preocupante entre los estudiantes de tercer grado, cuyos resultados descendieron 14%.
Las cifras contrastan con el avance conseguido después de la implementación de NYC Reads, el programa de alfabetización impulsado durante la administración del exalcalde Eric Adams. En 2023-24, el desempeño en lectura había aumentado un 7%, una mejoría que ahora prácticamente ha quedado anulada.
¿Qué hará el DOE para revertir la caída?
Según NY Daily News, el canciller escolar Kamar Samuels reconoció que el descenso no puede considerarse una variación habitual entre un año y otro. Durante un discurso pronunciado el jueves en el Education in New York Summit, organizado por City & State, calificó el comportamiento de los resultados como “algo sin precedentes” y señaló que será necesario profundizar en las causas.
La respuesta del DOE, por ahora, no apunta a abandonar NYC Reads. Todo lo contrario. Samuels aseguró que la ciudad pretende “redoblar” el programa durante el próximo ciclo escolar y mantener el énfasis en un modelo de enseñanza sustentado en evidencia e investigación.
La estrategia incluye revisar con mayor detenimiento los datos obtenidos mediante los llamados screeners, evaluaciones internas que permiten identificar cómo avanzan los estudiantes en sus habilidades lectoras. La intención es utilizar esa información para ajustar la enseñanza de manera cotidiana, en lugar de esperar hasta las pruebas estatales para detectar problemas.
“Estamos comprometidos con lo que funciona”, sostuvo Samuels, al defender la continuidad del programa.
NYC Reads representa una transformación importante respecto de los métodos utilizados anteriormente. Su enfoque concede un papel central a la fonética y busca que los estudiantes desarrollen de manera sistemática las herramientas necesarias para relacionar sonidos y letras, decodificar palabras y avanzar hacia una comprensión lectora más sólida.
La expansión del programa hacia las escuelas intermedias todavía está en marcha, por lo que el próximo año escolar será especialmente relevante para comprobar si la estrategia puede recuperar el terreno perdido.

Maestros cuestionan cómo se aplicó el programa
El desplome de los resultados también abrió una grieta entre el DOE y uno de sus aliados iniciales: la United Federation of Teachers (UFT). El sindicato respaldó en su momento la transformación del programa, pero ahora su presidente, Michael Mulgrew, amenazó con retirar ese apoyo.
Mulgrew cuestionó duramente la manera en que el DOE ha implementado NYC Reads y sostuvo que los maestros no han recibido suficiente respaldo para aplicar correctamente el nuevo modelo.
La disputa plantea una pregunta incómoda para la ciudad: si el programa está basado en investigaciones y evidencia, ¿qué tan efectivo puede ser si quienes deben llevarlo a las aulas no cuentan con los recursos, capacitación y acompañamiento necesarios?
Para Samuels, la respuesta pasa por mantener el programa y analizar con mayor precisión dónde están fallando los estudiantes.
Un año decisivo para las escuelas de NYC
El calendario juega en contra. El inicio del próximo curso está a menos de un mes y será el primer año escolar completo de la administración del alcalde Zohran Mamdani, quien designó a Samuels como canciller.
La presión será considerable. Además de recuperar los resultados de lectura, el sistema escolar enfrenta el desafío de reducir el ausentismo crónico, apoyar a los estudiantes inmigrantes y atender a una población significativa de alumnos que experimentan situaciones de falta de vivienda.
A eso se suma la implementación de 2-K, otro de los grandes proyectos educativos de la nueva administración.
Las matemáticas, mientras tanto, ofrecen un panorama menos dramático: el porcentaje de estudiantes con resultados considerados competentes se mantuvo relativamente estable, alrededor del 57%. Pero la lectura será el termómetro principal. El próximo curso permitirá comprobar si el DOE consigue convertir el diagnóstico en resultados concretos.
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