
Ante la avalancha de denuncias y quejas por la circulación de bicicletas, scooters y otros dispositivos motorizados de alta velocidad, el alcalde Zohran Mamdani anunció una de las medidas más contundentes adoptadas hasta ahora para controlar este creciente peligro en las calles de Nueva York: prohibir que 42 minoristas en línea continúen vendiendo y enviando a la ciudad vehículos que exceden los límites legales de velocidad, potencia o peso.
La administración municipal emitió órdenes de cese y desistimiento que exigen a esas compañías suspender inmediatamente la comercialización de los dispositivos en los 175 códigos postales de la Gran Manzana. Los comerciantes que ignoren la advertencia podrían enfrentar multas civiles de hasta $2,000 por cada venta ilegal.
La orden incluye scooters motorizados de pie que pesen más de 100 libras o superen las 20 millas por hora; bicicletas eléctricas con motores de más de 750 vatios o capaces de desplazarse a más de 25 millas por hora y ciclomotores con asiento que no tengan ni exhiban un Número de Identificación Vehicular válido, conocido como VIN.
Además de las sanciones contra los vendedores, estos vehículos podrán ser confiscados si son encontrados circulando por las calles de la ciudad.
La ofensiva municipal busca cerrar una de las principales vías de acceso a estos dispositivos: las plataformas de comercio electrónico. De acuerdo con la Ciudad, muchos compradores reciben vehículos que son promocionados en internet y enviados directamente a sus hogares, aunque por sus características técnicas no pueden venderse ni utilizarse legalmente en las vías públicas de Nueva York.
“Estas no son tragedias inevitables, sino pérdidas que pueden prevenirse. Hoy estamos poniendo sobre aviso a los minoristas en línea: si continúan vendiendo dispositivos peligrosos e ilegales en la ciudad de Nueva York, tendrán que rendir cuentas”, indicó el alcalde.
En este sentido, la directora ejecutiva del Proyecto de Justicia Laboral y cofundadora de Los Deliveristas Unidos, Ligia Guallpa, destacó que miles de repartidores dependen de estos dispositivos, pero enfrentan un mercado confuso en el cual los vehículos ilegales e inseguros suelen presentarse como las alternativas más accesibles y económicas.
La activista consideró que mejorar la seguridad vial requiere impedir que esos dispositivos sean vendidos desde el principio, además de ofrecer a los trabajadores educación, recursos y opciones de transporte legales y seguras.
Rápidos y pesados
Por su parte, el comisionado del Departamento de Transporte, Mike Flynn, explicó que la velocidad y el peso son dos de los factores que más influyen en la gravedad de un accidente de tránsito. Aunque defendió la movilidad eléctrica legal como una alternativa eficiente para desplazarse por la ciudad, advirtió que los modelos más rápidos y pesados representan un riesgo para todas las personas que comparten las calles, incluidos sus propios conductores.
“Estos minoristas en línea han permitido que los neoyorquinos compren productos cuya venta y circulación son ilegales en las calles de la ciudad, y eso tiene que terminar”, sentenció Flynn.
La medida se anuncia después de que un dispositivo ilegal estuviera involucrado la semana pasada en un accidente que causó la muerte de un joven neoyorquino de 17 años. Las autoridades sostienen que la velocidad y el peso de estos vehículos aumentan considerablemente la gravedad de las colisiones, tanto para sus conductores como para peatones, ciclistas y otros usuarios de las calles.
Sin embargo, la iniciativa enfrenta apenas una parte de un problema mucho más amplio, que también incluye la circulación ilegal por las aceras, la falta de controles efectivos, el comportamiento imprudente de algunos conductores y las condiciones laborales que empujan a muchos repartidores a desplazarse con rapidez.


