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viernes, agosto 21, 2026

Senadora Jessica Ramos cobraba “doble” sus gastos a campaña y Capitolio de Nueva York, según ex asistentes

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Jessica Ramos, senadora (D) estatal y ex candidata a la alcaldía de Nueva York, al parecer ha utilizado repetidamente fondos de campaña para pagar costos de viaje, facturando simultáneamente esos mismos gastos a los contribuyentes, según un reporte de The New York Times en base a registros y entrevistas realizadas a tres antiguos miembros de su equipo.

Las fuentes afirmaron desconocer la cantidad total que Ramos cobró tanto a su campaña como al Senado, pero un análisis de los registros estatales realizado por The Times reveló más de $30,000 dólares en facturación superpuesta entre 2021 y 2025. Durante ese período la senadora recibió un total de $36,767 en viáticos y reembolsos de pasajes de tren de la Legislatura. Según los registros, cargó $33,049 a su campaña por hoteles y viajes en Amtrak.

Ella no fue la única integrante de la Legislatura que utilizó fondos de campaña para pagar viajes realizados en el ejercicio de sus funciones oficiales. Un análisis de The Times reveló que, entre 2021 y 2025, al menos 130 miembros actuales y antiguos utilizaron sus campañas para pagar alojamiento o billetes de tren, al tiempo que recibían reembolsos legislativos. Sin embargo, esos registros por sí solos no constituyen prueba de una doble facturación.

Ramos ha presidido el influyente Comité Laboral del Senado estatal desde que se unió a la cámara alta en 2019. Ganó elecciones consecutivas en 2018, 2020, 2022 y 2024 por el escaño del Distrito 13 (Queens); pero perdió su intento de reelección al ser derrotada en las primarias demócratas el pasado 23 de junio de 2026 por Jessica González Rojas. En el ínterin fue candidata a la alcaldía de Nueva York contra Zohran Mamdani, pero luego declinó a favor del ex gobernador Andrew Cuomo. Previamente trabajó en el Ayuntamiento de NYC, donde inicialmente se desempeñó como asesora de comunicaciones y finalmente llegó a ser directora de medios latinos entre 2016 y 2017 durante el gobierno de Bill de Blasio.

Según la denuncia, en una categoría de gastos -pasaje de tren-, The New York Times identificó más de 50 casos en los que los importes que la campaña de Ramos pagó a Amtrak coincidían exactamente con el dinero que ella recibió durante los mismos periodos del sistema de reembolso de gastos de la Legislatura estatal. Ramos también facturó repetidamente a su campaña para el Senado estatal pagos de hotel, mientras recibía estipendios legislativos para cubrir alojamiento y otros gastos.

Estas doble facturaciones era tan frecuentes que un ex miembro del equipo de campaña se quejó en septiembre de 2022 de que estaba mermando los fondos que Ramos había recaudado para su segunda campaña de reelección estatal. Ese relato fue corroborado por otros dos ex asesores, afirmó el diario, identificando a una de sus fuentes como Astrid Aune, quien trabajó para Ramos entre 2021 y 2025 -incluso como jefa de gabinete– y también colaboró ​​en sus campañas para el Senado estatal.

El miembro del personal que presentó la queja preguntó por qué la senadora estaba facturando a la campaña los gastos de viaje cuando la Legislatura ya los cubría, pero no recibió respuesta, según declararon los tres ex asesores.

Ética y leyes

La facturación de la senadora se produjo en un contexto de normas permisivas en el estado Nueva York. Las leyes sobre los pagos de viajes estatales permiten a los legisladores, pero no a sus empleados, recuperar los gastos en forma de dietas y reembolsos directos cuando viajan por asuntos oficiales.

En tanto, las leyes de financiación de campañas les permiten usar el dinero recaudado de donantes para la campaña electoral, y también para una amplia gama de propósitos, siempre que estén relacionados con el “desempeño de sus funciones públicas”. Esto incluye pagar los viajes en tren y las estancias en hoteles de los miembros del personal.

Los expertos en ética afirman que es una cuestión abierta si los legisladores pueden recibir legalmente dietas para alojamiento, en particular, y al mismo tiempo facturar esas estancias a sus campañas. Esas dietas se pagan a tarifas fijas ($203 dólares por viajes con pernoctación y $86 por viajes de un día) y pueden cobrarse sin necesidad de presentar recibos de los gastos de hotel.

Las normas relativas a la facturación de los pasajes de tren son más claras. Todos los legisladores estatales deben presentar recibos de viajes específicos al solicitar reembolsos legislativos y certificar que dichos costos no han sido ya cubiertos por otra fuente de financiación, incluidas las arcas de campaña.

Si los cargos facturados a la campaña de Ramos correspondían a viajes de su personal y no de ella misma, no plantearía ningún problema ético. No obstante, dos antiguos colaboradores suyos afirmaron saber que ella cargaba sus propios gastos de hotel y de tren a la campaña, a la vez que recibía fondos estatales para esos mismos fines.

Aparte de Aune, otra fuente que confirmó la doble facturación de Ramos habló bajo condición de anonimato por temor a represalias profesionales. Un tercer ex colaborador, Luis Escobar, quien trabajó durante años recaudando fondos para la senadora antes de abandonar su campaña para el Senado estatal en julio de 2025, declaró que se le pidió facilitar una tarjeta de crédito de la campaña para que la oficina de la senadora reservara los pasajes de tren y las habitaciones de hotel de Ramos.

“Me parecía perfectamente normal que ella pagara esos gastos con los fondos de la campaña”, afirmó Escobar, pero añadió que desconocía que ella también estuviera recibiendo reembolsos del Senado por los mismos conceptos. Los tres ex miembros del equipo entrevistados por The Times señalaron que Ramos se quejaba constantemente de la falta de dinero. Según indicaron, su campaña también operaba frecuentemente con números rojos.

Organismos de control gubernamental señalaron que, dependiendo de las circunstancias concretas, cualquier duplicidad en el cobro de gastos podría contravenir las normas o incluso infringir la ley. Susan Lerner, directora ejecutiva de Common Cause New York, un grupo apartidista que promueve la rendición de cuentas en el gobierno, adoptó una postura aún más firme.

“Nadie, ni en el ámbito privado ni en el público, tiene derecho a cobrar dos veces por lo mismo”, afirmó la Lerner, quien no tenía conocimiento específico sobre los cobros de Ramos. “Si se recibe un reembolso por gastos de viaje de una fuente, es ilegal -constituye un fraude- percibir un segundo reembolso”.

Según The Times, Ramos no ha respondido a las reiteradas solicitudes de comentarios realizadas por teléfono, en persona y por mensaje de texto; y al momento no ha sido acusada de ninguna irregularidad. Se presume que las personas son inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad en un tribunal.

Fuente Informativa

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