NUEVA YORK.- En la sala 24 del piso 12 del 26 Federal Plaza hay una escena común cuando un juez, como la jueza Jean Kilker, pregunta a los inmigrantes que enfrentan casos: “¿Necesita más tiempo para encontrar a un abogado?”. La respuesta de Josephina Romano, una inmigrante radicada en Nueva York, es similar a la de decenas de personas en su situación: “Sí, he tenido dificultades para conseguir un abogado”.
A diferencia del sistema de justicia penal en Estados Unidos, el de cortes de inmigración no garantiza el derecho a un defensor público asignado por el Estado si la persona no puede pagarlo. Esto deja a millones de inmigrantes ante la obligación de defenderse a sí mismos en un proceso complejo de deportación, asilo o solicitud de visados, o bien asumir una deuda para contratar representación privada.
Navegar por el sistema migratorio sin asesoría legal reduce drásticamente la probabilidad de éxito en un caso, ya que de acuerdo con especialistas de organizaciones civiles, la falta de un abogado suele derivar en la pérdida no intencionada de plazos procesales, errores en el llenado de formularios y órdenes de deportación que podrían haber sido evitados.
Según el National Immigrant Justice Center, los inmigrantes no detenidos que cuentan con la representación de un abogado tienen cinco veces más probabilidades de ganar sus casos en comparación con quienes se defienden solos.
Sin embargo, la falta de defensa legal sigue siendo evidente. En el 2023, más de 2.5 millones de casos en las cortes de inmigración en todo el país carecían de representación legal.
La respuesta principal a esta crisis se reduce a tres factores fundamentales: 1) la falta de recursos económicos de las familias inmigrantes, 2) la capacidad limitada de las organizaciones sin fines de lucro, y 3) los abusos de representantes.
Un sistema colapsando
Jethro Eisenstein, abogado voluntario en el centro de recursos de Team TLC NYC, señala que el costo financiero es la principal barrera de acceso a la justicia. “El dinero es el problema principal”, afirmó Eisenstein.
“Los abogados que trabajamos con organizaciones de servicios legales tenemos una capacidad muy limitada. […] en Nueva York, si estás detenido, se te asigna un abogado. […] pero si no estás detenido, tienes que luchar para encontrar un abogado por tu cuenta o pagar de tu bolsillo”, lamentó el abogado.
Ilze Thielmann, directora ejecutiva de Team TLC NYC, concuerda con Eisenstein y añade que las barreras van más allá de lo económico: se trata de un colapso estructural sumado al cansancio emocional.
“Está la barrera económica de no tener el dinero para contratar a un profesional cualificado, pero también el abrumamiento. Las personas intentan varias veces y, al no encontrar a nadie accesible, cae la desesperanza”, explica.
Aunque los tribunales les entregan a los migrantes una lista de organizaciones de asistencia, la guía resulta insuficiente frente a la magnitud del problema. De acuerdo con reportes del American Immigration Council, las organizaciones de fines de lucro en ciudades como Nueva York se encuentran desbordadas por una alta demanda, una crisis que se agrava en zonas rurales del país clasificadas como “desiertos legales”, donde prácticamente no existen recursos legales suficientes.
“Simplemente no hay suficientes abogados de inmigración disponibles en esta ciudad ni en el país”, expuso Theilmann.
El resultado es catastrófico para el desenlace de los casos. Aunque contar con un abogado aumenta las probabilidades de un fallo favorable, la falta de opciones accesibles empuja a muchos a contratar a representantes no cualificados –como notarios públicos o ‘paralegals’– o a caer en redes de fraude.
“Para empezar […] la probabilidad de obtener un resultado positivo aumenta exponencialmente cuando tienes un abogado”, señaló Thielmann. “Pero, por supuesto, ese abogado debe estar preparado. […] Dado que existe una necesidad tan desesperada de asistencia legal —y no hay un derecho constitucional a un abogado como en el ámbito penal— la gente hace lo que sea con tal de tener a alguien de pie a su lado en la corte. Desafortunadamente, esto a menudo deriva en una pésima representación legal”.
Hay incluso abogados, agrega Thielmann, que están “aprovechándose del hecho de que estas personas están desesperadas” ante un proceso en una corte de inmigración y la deficiencia de “una representación legal de calidad”.
“Es bastante terrible estar en un tribunal de inmigración la mayor parte del tiempo y ver eso como abogado”, agregó Eisenstein, refiriéndose a profesionales que asumen casos migratorios sin el conocimiento necesario.
Thielmann resume la trampa en la que quedan atrapadas miles de familias: “Es una situación muy precaria en la que se encuentran estas personas, no saben en quién confiar ni cómo empezar, y luego, por supuesto, está todo el problema de no tener el dinero para contratar a alguien”.

Triaje legal y ayuda comunitaria en Nueva York
Mientras persiste la dificultad para conseguir representación legal, como nos explica Thielmann, diversas organizaciones comunitarias han creado redes de orientación gratuita para informar a quienes buscan ayuda en sus casos migratorios.
A través de The Kindness Center, impulsado por Team TLC NYC, los voluntarios realizan evaluaciones iniciales de los casos de forma gratuita y por orden de llegada, basadas en tres pasos principales: evaluación, explicación de su caso y próximos pasos.
“Es esencialmente una evaluación de primera toma de contacto con la situación y una explicación del estatus de ese visitante en particular.Verificamos sus casos en línea, revisamos cualquier papeleo que tengan y les explicamos cuál es su estatus, cuál es su situación y hablamos sobre cuáles serán sus siguientes pasos en el proceso”, explicaron los organizadores de Team TLC NYC.
Eso no significa que el centro vaya a representar directamente a un inmigrante, sino que preparará a la persona e intentará ponerla en contacto con representación legal pro-bono o de bajo costo.
Estos recursos forman parte de una red de ayuda que opera bajo un enfoque de colaboración mutua con varias organizaciones en toda la ciudad de Nueva York para contrarrestar la falta de representación jurídica, lo cual incluye una clínica jurídica donde uno puede encontrar representación legal.
“Existe una comunidad cooperativa entre ONG, organizaciones religiosas e incluso la Oficina de Asuntos del Inmigrante de la Alcaldía (MOIA)”, indicó Team TLC NYC. “Todos trabajamos juntos para ayudar a estas personas. No hay competencia; es [una relación] simbiótica centrada en apoyar a la comunidad”.
A través de sus recursos, Thielmann afirma que el objetivo central es “brindar un espacio seguro, cómodo y acogedor donde las personas puedan sentir que pueden relajarse”, fundamentado siempre en valores de “respeto, dignidad y amabilidad”. Esperan que de este modo puedan ayudar a más gente a encontrar la ayuda y entender sus derechos.
Para recibir más información sobre los servicios proporcionados, consulte la página web de Team TLC NYC o visite en persona The Kindness Center, abierto cada martes entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m., ubicado en St. George Church, 307 West 54th Street.
Sigue leyendo:
• Tribunal debe aclarar ciudadanía por nacimiento tras nueva orden de Trump, solicita moción judicial
• ICE equipará a sus agentes con cámaras corporales, pero podrá decidir qué videos publica
• Departamento de Estado confirma que la administración Trump ha revocado más de 175,000 visas
#Consejos #para #inmigrantes #accedan #representación #legal #gratuita #Nueva #York

