Cuando la Serie Mundial se trasladó a St. Petersburg para el Juego 3 la noche del lunes, los Rays, creían que el dominicano Freddy Peralta podía frenar a su antiguo equipo y mantenían la esperanza de que una sola victoria bastaría para cambiar la narrativa de este Clásico de Otoño

Sin embargo, todo empezó con un susurro que se convirtió en un siseo, y luego en un rugido. Cuanto más fuerte se hacía, más deseaba el siguiente bateador de los Milwaukee Brewers unirse al coro.

¡Jackson Chourio impulsó la carrera #10 de los Milwaukee Brewers en una 5ta entrada en la que el equipo anotó 8 carreras en total! 🤯 #WorldSeries https://t.co/Enyl4yHcYS— MLB Español (@mlbespanol) October 27, 2026

Lo que ocurrió en la parte alta de la quinta entrada en el Tropicana Field, fue una ofensiva tan arrolladora que obligó a los Tampa Bay Rays —y a sus aficionados— a taparse los oídos. Fue una sucesión de batazos que no solo allanó el camino para la victoria de Milwaukee por 10-1 en el tercer juego —un resultado que marcó un récord—, sino que, muy probablemente, asestó también el golpe definitivo en la Serie Mundial.Fue todo un espectáculo, tanto a la vista como al oído, sin importar si uno participaba en la acción o la observaba desde el bullpen. La brillante actuación del abridor de Milwaukee, Robert Gasser, quien permitió apenas un hit en seis entradas en blanco, fue la muestra más clara hasta ahora de cómo este equipo ha desmoralizado a sus rivales y convertido la postemporada en su propio terreno de juego, mientras avanza hacia lo que parece cada vez más probable: el primer título en la historia de la franquicia.

Todos los titulares de los Cerveceros se embasaron, ocho de los nueve remolcaron al menos una carrera y el venezolano Jackson Chourio ya acumulaba cuatro hits, a uno de igualar el récord de Serie Mundial para un solo juego, al concluir el quinto capítulo. “Estaba preparado y quería ganar hoy”, dijo Chourio. “Sabía que ganar este juego era muy importante y que iba a significar mucho para nosotros”.

En total, hubo ocho imparables durante la quinta entrada de Milwaukee, pero nada de eso habría sido posible sin el jugador que negoció una base por bolas y, más tarde, mantuvo viva la entrada gracias a su velocidad en las bases.

Jacob Misiorowski loved the 8-run Brewers inning! https://t.co/J671Yk4rCo— MLB (@MLB) October 27, 2026

Sí, fue el capitán, Christian Yelich, quien mantuvo viva la ofensiva de la manera más característica de los Brewers: esforzándose al máximo para evitar ser el último out de la entrada.Inicialmente, Yelich fue declarado out en una jugada forzada en segunda base, tras una acción muy ajustada que comenzó cuando William Contreras conectó una pelota que fue fildeada por el tercera base de los Rays, Junior Caminero, en el hueco entre segunda y tercera. Sin embargo, el mánager de los Brewers, Pat Murphy, solicitó rápidamente una revisión, y para el equipo encargado del videoarbitraje, la decisión de revertir la jugada resultó bastante sencilla.”Trabajamos en este tipo de situaciones durante los entrenamientos de primavera”, comentó el jardinero Sal Frelick, dejando claro que Yelich marca la pauta cada temporada, incluso antes de que los partidos comiencen a contar oficialmente. “Él es quien lidera las reuniones y enfatiza la importancia de estos detalles”.”Es su decimocuarta temporada. Ha sido seleccionado al Juego de Estrellas, ha ganado el Bate de Plata y el premio al Jugador Más Valioso (MVP), y aun así, nadie se preocupa más por el corrido de bases que él. Verlo hacer eso —lograr un buen avance secundario, correr con toda su intensidad y llegar a salvo— fue lo que nos permitió tener esa gran entrada. Son pequeños detalles como ese los que hacen grande a nuestro equipo”.El esfuerzo adicional de Yelich no solo permitió llenar las bases, sino que también provocó la salida del abridor de los Rays, Freddy Peralta, tras 4⅔ entradas de labor. No es que los Brewers hayan castigado severamente al que fuera el as del equipo, pero sin duda fueron desgastándolo poco a poco gracias a un enfoque constante y paciente en la caja de bateo.

La poderosa ofensiva de los Cerveceros ha convertido a una defensa de los Rays que había sido prácticamente impecable en octubre en un desastre plagado de errores. También ha neutralizado a una alineación de Tampa Bay basada en el contacto y la velocidad, reduciéndola a un equipo que apenas batea por debajo de .200 y sigue regalando outs en las bases. Incluso provocó que Ben Williamson, de los Rays, se golpeara el rostro con un foul de su propio bate.

Y toda aquella fe, esperanza y confianza terminó ahogada por un balde de agua fría servido por los Cerveceros.

Especialmente en un quinto inning en el que la pizarra pasó de 2-0 a 7-0 en apenas tres pitcheos… y la ofensiva no se detuvo ahí.

“Sin duda, es desalentador”, dijo el manager de los Rays, Kevin Cash. “¿Cómo no iba a serlo?”.

Desalentador y ensordecedor. Porque los Cerveceros no solo llenaron el American Family Field con aficionados que se reunieron para ver el partido en pantalla gigante. El estruendo de los seguidores de Milwaukee que viajaron hasta el Tropicana Field hizo parecer que la cantidad de fanáticos de los Cerveceros rivalizaba con la de los Rays presentes en el estadio.

“Fue increíble, y nuestros jugadores lo sintieron, ellos mismos se lo pueden contar”, dijo el manager Pat Murphy. “Los jugadores miraban a su alrededor como diciendo: ‘¡Guau!’… Eso demuestra hasta qué punto este equipo se ha ganado el corazón de la gente de Milwaukee y del estado de Wisconsin, de todos los aficionados de los Cerveceros. Fue impresionante el nivel de apoyo que recibimos esta noche. Fue algo increíble”.