¿Alguna vez se han fijado en las largas filas afuera de ciertos negocios, ya sea en Brooklyn, Queens o East Village? Y probablemente se han preguntado por qué hay tanta gente esperando.
Bueno, existen varias razones. Algunas son las nuevas tendencias de café que se han vuelto virales desde Corea o Francia, o el famoso Dubai Chocolate, u otro bagel shop entre los cientos de locales que se proclaman como “los mejores bagels en la ciudad”.
De manera muy evidente, en ciudades metropolitanas, como Nueva York, debido a las redes sociales, ciertos negocios se convierten en sensaciones de la noche a la mañana, generando filas de horas de personas que buscan probar su producto.
En otras palabras, hacer fila se ha convertido en la nueva tendencia. Como comentó Andrea Strong, periodista especializada en la escena gastronómica de Nueva York de The Strong Buzz, todo tiene que ver con el símbolo de estatus. Según ella, los restaurantes ya no son solo un lugar para comer sino “un espacio para demostrar qué tan arriba estás en la escala social”.
Esto se ha vuelto a conocer en las redes como “the line culture” — o en español “la cultura de filas” — un término que se ha popularizado para describir estas filas largas.
Y Nueva York se ha convertido en el epicentro de este fenómeno. Sin embargo, no es una tendencia nueva.
“The line culture”
Siempre han existido filas largas afuera de negocios por toda la ciudad. Pero, anteriormente, en los 90 y principios de los 2000, el uso de las redes sociales no era popular a nivel mundial y carecía de atractivo masivo.
La mayoría de la gente se enteraba de un nuevo sitio por medio de sus amigos, periódicos, revistas. Y originalmente, esperar en fila representaba un interés genuino en la calidad de un producto o servicio.
Pero el uso de las redes sociales se ha disparado y ha transformado por completo nuestros hábitos de consumo y lo que significaba esperar en fila.
Con aplicaciones como TikTok e Instagram dominando nuestras pantallas, el“hype culture” ? esa obsesión con la próxima gran tendencia viral ? se ha apoderado del mercado. Los consumidores ahora valoran más la experiencia de visitar un lugar y publicarlo en sus redes que la utilidad real o la calidad del producto ? todo forma parte del estatus.
De hecho, según Coefficiente Capital, las experiencias físicas son un motor clave para los consumidores jóvenes. Una encuesta de 2025 destaca que el 60% de Generation Z y el 48% de millennials están dispuestos a esperar más de 30 minutos en fila para acceder a un establecimiento. Asimismo, el informe señala que generar contenido para redes sociales es una motivación principal por la cual la gente volverá a esperar en la fila.
Las aplicaciones del mercado incluso han encontrado la forma de sacarle provecho a este fenómeno. TaskRabbit, una aplicación creada en 2008 para conectar trabajo freelance con la demanda local, permite a sus usuarios pagar a otros para que esperen en fila por ellos ? esencialmente, hacer fila se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad.
Por un lado, “the line culture” ha ayudado a que los negocios florezcan. Una sola publicación o etiqueta puede convertirte en el próximo lugar imprescindible de la ciudad.

Irma Cádiz, quien comenzó a vender coquito en Harlem bajo el apodo CoquitoLady, ha visto ese cambio de cerca en el crecimiento de su propio negocio.
Para ella, la clave está en entender qué es lo que realmente da la visibilidad en redes. Como ella lo dice: “Las redes sociales se trata de visibilidad, no del número de ventas”, refiriéndose a un momento muy concreto en el que la visibilidad se tradujo en algo más duradero que las ventas inmediatas ? la credibilidad. “La primera vez que hice una nota con Pix11, tuve una cantidad increíble de seguidores, [pero] nada más 5 o 6 pedidos de esa transmisión… pero esa nota se queda en mi página web y le da credibilidad. Cuando alguien más venga buscando ? pueden ser dos personas ? eso podría hacer la diferencia entre que me compren a mí o a alguien más”, cuenta Cadiz.
Pero, por otro lado, este fenómeno ha dado lugar a que negocios tradicionales y excepcionales de la ciudad sean completamente ignorados.
Cádiz lo resume desde la psicología del consumidor, algo que ella misma ha notado cuando vende ? por ejemplo, cuando una persona se forma para comprarle su coquito, eso atrae a otra, y luego a otra más: “La gente siempre quiere lo que todos los demás tienen; por eso estos videos explotan. Es el sentimiento de quedarse fuera.” Y añade que, con las redes sociales, hoy en día muchos negocios “tienen que sacarle provecho al momento y prepararse para lo que sigue”. Esto es algo que diversas publicaciones han señalado.
El efecto en negocios de Nueva York
La importancia de este fenómeno nos golpea en el corazón, justo en la ciudad de Nueva York, donde la identidad cultural de los vecindarios está en riesgo.
Desde la pandemia de COVID-19, la ciudad de Nueva York ha experimentado cambios masivos. La gentrificación de vecindarios como Bed-Stuy y Williamsburg ha resultado en una transformación del comercio, que ha reemplazado el comercio de barrio, el de siempre, por una versión estética que encaja con la cultura pop.
Es más, en la segunda mitad de 2025, 8.400 negocios cerraron sus puertas en la ciudad, de acuerdo con un reporte de la Economic Development Corporation. Entre las razones se incluyen inseguridad económica, falta de clientes o la competencia desigual que genera estas tendencias virales, las cuales concentran la atención y el dinero de los consumidores en un puñado de negocios “de moda”.

Ron Marcos, dueño de Cafecito en Lower East Side, conoce bien esta presión como un establecimiento relativamente nuevo. Como nos comentó, para un negocio local como el suyo, que no sigue detrás de las tendencias, la realidad diaria es distinta: “Como negocio individual, que no está en la ola viral, [estamos] definitivamente [como la mayoría de los pequeños negocios en la ciudad] preocupados por el día a día ? poder mantenernos a flote y tener éxito. Tenemos costos que siguen subiendo”.
Y si piensan que la prioridad de la mayoría de los negocios es que se vuelvan virales, están muy lejos de la realidad. Como Marcos nos comenta, él ha visto cómo ha cambiado el papel de las redes sociales a lo largo de su carrera. Explica: “Hace 10 años, las redes sociales solían basarse en el trueque e intercambio?. pero conforme la industria de las redes sociales creció, [se convirtió] en una fuente de ingreso”. “Las redes sociales se han vuelto súper importantes”, dice. Lo que implica que hoy en día los negocios tienen que considerarlas dentro de su presupuesto; esto usualmente incluye un equipo de redes sociales, desde el diseño hasta la atención al cliente.
Este desequilibrio no es abstracto; se siente calle por calle, negocio por negocio ? todos compiten contra un algoritmo que decide quién es “el próximo”. Tu pastelería, la de la esquina de tu cuadra, puede convertirse en otra de las víctimas o victoriosas de “the line culture”.
Dado eso, no es de extrañar que muchos negocios sientan la presión de sumarse a estas tendencias. Pero como lo explica Ron, para él la respuesta no está en perseguir la ola sino en dejarse inspirar por ella sin depender de ella:
“Cuando se nos ocurren ideas para el menú, consideramos hacer cosas que están de moda, como cualquier negocio que sigue tendencias, pero tratamos de traer bebidas que sean populares fuera [del entorno viral], no porque otros lo estén haciendo [o con la intención de volvernos virales], sino porque nos inspiramos en productos tradicionales y populares de países latinoamericanos y les ponemos nuestro propio toque.”
Como él mismo lo dice, el éxito no se mide en filas de espera, sino en la comunidad que se construye: “Para nosotros, el éxito es tener esa clientela que empieza con el viajero cotidiano, la gente del vecindario; el éxito es cuando nos convertimos en ese lugar del barrio que la gente se enorgullece de compartir con otros — construyendo una comunidad que va a seguir apoyando —; una fila es solo un extra.”
Identidad sobre tendencia

Esa misma idea, de construir algo que dure más allá de la moda del momento, es la que guía a Ronaldo Felipe, dueño de Tres Leches Café en Lower Harlem.
Abierto por más de 20 años, Felipe ha visto cómo las tendencias virales llegan y se desvanecen una y otra vez, y ha sido testigo de cómo el vecindario a su alrededor se ha transformado con los años. Asimismo, en una época en la que muchos negocios se limitan a imitar tendencias de otros, como el Dubai Chocolate o el recientemente popular Dot Cake, Felipe tiene otro aporte.
Cuando le preguntamos sobre estas tendencias y la presión de seguirlas, respondió con la seguridad de quien lleva años perfeccionando un solo producto:
“Yo sé cómo hacer un tres leches y lo hago muy bien. Si está muy bien nuestro producto, no hay que inventar otro. Cuando te pones a inventar otros, entras en otros problemas, [porque todo el mundo quiere algo diferente]”.
El secreto de mantenerse abierto, dice, es sencillo: “Hay que echarle ganas a la vida y no mirar atrás. Si te mantienes en la lucha, lo vas a lograr. Todo es sacrificio.”
Mientras influencers y publicaciones en las redes sociales hacen un café de Caffe Paradiso, una nieve de Glace o unos hot cakes de Golden Diner parecen la cosa más deseable ? yo también he caído en la trampa? eso no significa que no puedas encontrar un plato igual de bueno o hasta mejor.
Al final, mientras el algoritmo decide qué rincón de la ciudad se vuelve el centro de atención esta semana, la verdadera esencia de Nueva York sigue latiendo en esos pequeños espacios donde no se busca la aprobación digital, sino la conexión genuina. Porque las modas digitales pasan, pero el sabor de la autenticidad es el único que verdaderamente resiste el paso del tiempo.
Como Cádiz lo puso: “No estoy vendiendo un producto; es una experiencia […] traigo algo de mi cultura [?] traigo sabores de [mi lado dominicano y puertorriqueño]. Nadie más va a contar esa historia. Es mi historia.”
Aquí les dejamos con una lista de varios negocios latinos que también hacen la ‘fila’ en “The Line Culture”:
1. Tres Leches Café (356 E 112th St, New York, NY 10029)
2. Coquito Lady (por medio de su sitio web: CoquitoLady)
3. Cafecito (111 Chrystie St, New York, NY 10002)
4. Cositas Cafe (353 E 78th St, New York, NY 10075)
5. El Charro (1429 Myrtle Ave, Brooklyn, NY 11237)
6. Claudia’s (39 Bushwick Ave, Brooklyn, NY 11211)
7. La Nueva Delicia (93-16B 37th Ave, Jackson Heights, NY 11372)
8. Pupusería Izalco (64-05 Roosevelt Ave, Woodside, NY 11377)

