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viernes, agosto 21, 2026

55 años de cárcel por homicidio con arma militar: sentencia en Queens, Nueva York

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Richard Dixon fue condenado a una pena de entre 55 años y cadena perpetua por matar a su cómplice, Raymond Francis (38), a quien disparó tras haber fallado un tiro dirigido a una de las personas que perseguía en Queens (NYC) en 2022.

El incidente también dejó múltiples heridas de bala en las dos víctimas a las que pretendía atacar. El acusado y la primera víctima prevista crecieron juntos en vecindarios colindantes en el vecindario Jamaica.

“Richard Dixon utilizó un arma de asalto de grado militar para convertir un estacionamiento público en Ozone Park en una auténtica zona de guerra. Emboscó a dos personas en ese estacionamiento y abrió fuego contra ellas, hiriendo gravemente a ambos hombres. Luego mató a tiros a su propio cómplice con una bala destinada a uno de sus objetivos”, declaró la fiscal de distrito, Melinda Katz, en un comunicado.

Dixon, de 35 años y residente de Laurelton, fue declarado culpable por un jurado en mayo de homicidio, así como de dos cargos de intento de homicidio, dos de agresión y dos de posesión ilegal de un arma.

La jueza interina de la Corte Suprema de Queens, Gia Morris, condenó el martes a Dixon a una pena de entre 25 años y cadena perpetua por el asesinato y a 15 años por cada cargo de intento de homicidio, penas que deberán cumplirse de forma consecutiva.

Según los cargos y los testimonios del juicio, el 19 de junio de 2022, aproximadamente a las 5:00 a.m., Dixon y Francis entraron en un estacionamiento situado junto a Cross Bay Boulevard en Ozone Park. Dixon portaba un arma de asalto tipo AR y Francis llevaba una pistola calibre .40. Ambos se acercaron a sus dos objetivos, quienes acababan de salir de una fiesta y esperaban junto a sus respectivos vehículos, ya que otro automóvil les impedía la salida. No está claro el motivo de su plan criminal.

Dixon apuntó con el arma de asalto a una de las víctimas y lo baleó en el rostro, arrancándole aproximadamente la mitad de la mandíbula. Dixon continuó persiguiendo y disparando implacablemente contra la víctima, alcanzándola en la espalda mientras se arrastraba para salvar su vida detrás de su propio automóvil.

Entonces la segunda víctima sacó una pistola registrada de 9 mm y comenzó a disparar contra Dixon, quien respondió al fuego. El herido cayó hacia atrás sobre su propio vehículo. Dixon volvió a disparar inmediatamente, pero esa bala acabó matando a su cómplice, Francis.

Dixon huyó del lugar en un vehículo que, según se determinó posteriormente, estaba registrado a nombre de su esposa. Tras el tiroteo, los equipos de emergencia encontraron a Francis inconsciente y desplomado sobre su pistola calibre .40. Se certificó su fallecimiento en un hospital local a causa de una herida de bala en la parte baja del abdomen.

La primera víctima prevista, que sufrió graves heridas de bala en el rostro y la parte superior de la espalda, fue trasladada a otro hospital para recibir atención de urgencia. La segunda víctima fue atendida en otro hospital por heridas de bala en la pierna.

Dixon acudió a un hospital del condado Nassau en Long Island para recibir tratamiento por múltiples heridas de bala en su pierna, la ingle, los glúteos y la rodilla. Alegó falsamente haber recibido los disparos en Baisley Pond Park. Los detectives de NYPD que lo entrevistaron inicialmente determinaron rápidamente que estaba mintiendo.

Los investigadores volvieron a interrogar a Dixon, momento en el que este admitió haber recibido los disparos en Cross Bay Boulevard, en Ozone Park (NYC). A raíz de investigaciones adicionales que incluyeron el análisis del teléfono móvil y el vehículo del acusado, así como pruebas de ADN de una mochila que este había abandonado en el lugar de los hechos antes de perpetrar el tiroteo, se determinó que Dixon fue el autor de los disparos que mataron a Francis e hirieron a las otras dos personas.

A pesar de que NYC reporta una cifra récord a la baja de homicidios y tiroteos, la violencia con armas de fuego y blancas sigue siendo constante. Algunas víctimas son alcanzadas al azar en calles, escuelas, el transporte públicoedificiosnegocios y hasta dentro de hospitales. Los enfrentamientos suelen estar vinculados con batallas entre pandilleros por el territorio y los sospechosos a veces se incriminan al alardear y publicar sobre sus crímenes en las redes sociales

A principios de junio NYPD celebró que el crimen estaba 10% a la baja en la ciudad en la víspera del Mundial 2026, pero ahora en la semana final del torneo varios homicidios han sacudido la urbe.

Fuente Informativa


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