9 alimentos que nunca debes congelar según la ciencia. Evita riesgos de salud y conserva el sabor intacto en tu cocina cotidiana
La congelación es uno de los métodos de conservación más efectivos y un elemento indispensable en la vida cotidiana. Más allá de ser una herramienta, es una gran aliada de la alimentación saludable; sin embargo, existen al menos 9 alimentos que no deberías congelar.
El doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Manuel Manzano, sostiene que, aunque la congelación es un proceso fantástico, hay una serie de alimentos que jamás se deberían guardar en el congelador. Esto se debe a que pueden estropearse desde el punto de vista de sus características organolépticas o, en el peor de los casos, “convertirse en algo peligroso para nuestra salud”.


1. Alimentos ricos en grasas (ej. jamón serrano y tocino)
Congelar alimentos ricos en grasas hace que adquieran un sabor rancio. Esto ocurre porque el proceso de congelación forma pequeños cristales de hielo que rompen las células que almacenan la grasa, provocando que esta se oxide con muchísima facilidad y pierda su sabor característico.
La recomendación principal es retirar la máxima cantidad de grasa acumulada posible de las carnes y evitar congelar el tocino.
2. Huevos

Este alimento no se puede congelar entero ni con la cáscara. Una forma práctica de congelarlo crudo es separar la clara y la yema, y batirlas un poco. No obstante, lo ideal desde el punto de vista sanitario es congelarlos previamente cocinados.
3. Frutas con alto contenido de agua (ej. sandía y peras)
Los cristales de hielo degradan el tejido vegetal y, al descongelar, la fruta sufre una rápida contaminación bacteriana y pierde su textura habitual, algo muy común en la sandía o frutas con altos niveles de agua. Las excepciones que quedan muy bien tras la congelación son los arándanos y el plátano.
4. Papas guisadas o cocidas
Aunque congelar papas cocidas no representa un riesgo para la salud y conservan su sabor, pierden por completo su textura crujiente o firme debido a la acción de los cristales de hielo sobre el almidón.
5. Quesos
Los quesos frescos o curados pierden su estructura y esa sensación agradable a la mordida tras la descongelación. Solo se recomienda congelar queso para gratinar, ya que al fundirse posteriormente, la textura original no afecta el resultado final.
6. Mariscos crudos (ej. gambas y langostinos)
Para congelar ciertos mariscos crudos es preciso cocerlos primero para coagular sus proteínas. Si se congelan crudos recién sacados del mar, la calidad del producto final y sus propiedades se degradan muchísimo.
7. Tartas y pasteles caseros
Al estar elaborados con grasas y huevos, los postres caseros no toleran bien el proceso de congelación, perdiendo la humedad, la esponjosidad y la calidad del postre original.
8. Salsas con emulsionantes (ej. mayonesa y nata)
Las salsas emulsionadas no se deben congelar porque sufren una separación de fases; es decir, el producto se corta al descongelarse y aumenta el riesgo de contaminación alimentaria.
9. Pescado con varios días en la nevera
El pescado fresco debe congelarse recién comprado. Si pasa varios días refrigerado, sufre cambios fisicoquímicos en su musculatura que alteran la textura final y disparan el riesgo microbiológico tras la descongelación.
Sigue leyendo:
.Verduras congeladas vs. frescas: ¿cuál pierde más vitaminas en realidad?
.3 alimentos congelados que una dermatóloga recomienda comer para una piel radiante
.¿Fruta aguada al descongelar? El truco del papel de aluminio que cambiará tu cocina
#alimentos #nunca #deberías #congelar #según #experto

