
Julie DeVuono, mujer que ganó $1,5 millones de dólares vendiendo tarjetas de vacunación falsas cuando ejercía como enfermera durante la pandemia de COVID-19, recibió una multa récord de 544,000 por parte del estado Nueva York.
“Ésta es la mayor sanción civil impuesta por fraude en la vacunación en los 125 años de historia del Departamento de Salud“, declaró el jueves el comisionado estatal, Dr. James McDonald, citado por New York Post.
DeVuono evitó la cárcel y, en su lugar, fue condenada a realizar 840 horas de servicio comunitario y a cumplir cinco años de libertad condicional; además, tuvo que entregar $1,2 millones de dólares, gran parte de los cuales ya habían sido incautados en su domicilio junto con los registros contables que documentaban las ganancias.
La mujer de 53 años y antigua profesional de la salud en Amityville (Long Island), fue arrestada inicialmente en enero de 2022, después de que los investigadores descubrieran la trama. Se declaró culpable de falsificación y lavado de dinero en 2023 y perdió su licencia. Ahora fue sancionada con esta histórica multa debido a una trama “a gran escala” en la que vendió tarjetas falsas a padres de 162 niños en edad escolar entre noviembre de 2019 y enero de 2022.
“Las vacunas son la mejor protección contra enfermedades graves prevenibles, y el Departamento de Salud del estado Nueva York tiene tolerancia cero con quienes tergiversan o falsifican registros de vacunación, ya que estos actos ponen vidas en peligro“, añadió McDonald.
Su declaración de culpabilidad en 2023 se produjo después de que dos coacusadas implicadas inicialmente en la trama –Marissa Urraro, enfermera práctica autorizada, y la recepcionista Brooke Hogan– llegaran a un acuerdo secreto para testificar contra su ex jefa.
DeVuono, propietaria del centro pediátrico Wild Child en Amityville, recibió envíos gratuitos de 3,174 dosis de vacunas a través de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) federales, pero cobraba a los clientes entre $220 y 350 dólares por cada dosis falsamente registrada en una tarjeta de vacunación para adultos y $85 para niños, para luego desechar la vacuna en la basura.
La ex enfermera también lavó $236,980 dólares procedentes de la trama para pagar la hipoteca de la casa que compartía con su esposo, un agente del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), según informó el fiscal de distrito del condado Suffolk, Ray Tierney.
“El abuso de autoridad [de DeVuono] se aprovechó de los temores y la desconfianza del público durante el confinamiento por la COVID para falsificar tarjetas de vacunación correspondientes a una vacuna que nunca administró, con el único fin de enriquecerse personalmente”, declaró Tierney tras la declaración de culpabilidad de DeVuono en 2023.
