El director ejecutivo de Toho, Hiro Matsuoka, reconoció este jueves en el Festival Internacional de Cine de Tokio que el estreno de Godzilla Minus One en Norteamérica marcó un antes y un después en la estrategia global del gigante japonés. Lo sorprendente es que, según sus propias palabras, aquel éxito no nació de un plan meticuloso.
Matsuoka participó en una sesión del ciclo La Academia en Tokio junto a Bill Kramer, director ejecutivo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Durante el encuentro recordó que la película dirigida por Takashi Yamazaki recaudó 57,1 millones de dólares en Norteamérica, una cifra extraordinaria para una producción japonesa de imagen real.
Todo arrancó durante un viaje a Estados Unidos. En conversaciones con exhibidores, el ejecutivo escuchó que los estudios de Hollywood no producían suficientes películas para cubrir la demanda del público. Fueron ellos quienes sugirieron a Toho mirar hacia el anime, y esas charlas le hicieron ver la enorme popularidad de la animación japonesa en el país. Como la compañía ya contaba con Godzilla, decidió lanzar la franquicia por su cuenta.
Una apuesta que generó dudas dentro de Toho
La decisión no fue sencilla. Matsuoka contó que sus colegas se mostraron preocupados cuando planteó el estreno en Estados Unidos, ya que el estudio arrastraba un historial de dificultades para distribuir sus títulos fuera de Japón. Sin embargo, la película funcionó y los ingresos regresaron directamente a la compañía.
“Fue pura coincidencia”, admitió el ejecutivo. “No fue una estrategia; simplemente lo intentamos”. Para él, la experiencia demostró el valor de explorar nuevos caminos ahora que Toho amplía su negocio internacional. El siguiente paso es Godzilla Minus Zero, también de Yamazaki, que llegará a los cines japoneses el 3 de noviembre y a Norteamérica el 6 de noviembre de la mano de Gkids, la distribuidora estadounidense que Toho adquirió en 2024. En España, la secuela se estrena en salas ese mismo 6 de noviembre.
El papel de los cines y el streaming en la nueva era
La conversación derivó hacia el papel que cumplen las salas y el streaming para llegar al público. Matsuoka sostuvo que ambos formatos se complementan más de lo que compiten, y destacó que los cines japoneses han recuperado espectadores tras la pandemia gracias a proyecciones de repertorio, como las retrospectivas dedicadas a Hayao Miyazaki.
Kramer, por su parte, puso como ejemplo Parásitos para ilustrar una cultura cinematográfica cada vez más global, y recordó las palabras de Bong Joon-ho sobre la creciente apertura del público a los subtítulos. Añadió que las salas pueden acercar a los más jóvenes a la historia del cine, mientras que el streaming ofrece una segunda vida a las películas tras su paso por la gran pantalla.
El directivo calificó a Asia como un mercado sumamente importante y explicó que es una de las razones clave de la presencia de la Academia en Tokio. Precisó que el 25 % de sus miembros con derecho a voto reside fuera de Estados Unidos y que las alianzas con festivales sirven para reunir a los académicos y captar otros nuevos. Su labor, insistió, va más allá de los Óscar.
Ambos ejecutivos abordaron también la inteligencia artificial. Matsuoka la definió como una herramienta capaz de optimizar el flujo de trabajo, aunque advirtió que las empresas deben vigilar de cerca sus efectos. Kramer, en cambio, subrayó que la Academia sigue premiando la autoría y la creación humanas.
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