La cineasta japonesa Naomi Kawase, una de las figuras más queridas del Festival de Cannes, será la presidenta del jurado de la competición principal del próximo Festival de Cine de Doha, que se celebrará del 19 al 27 de noviembre en la capital de Catar. Su nombramiento refuerza la ambición internacional de un certamen que busca hacerse un hueco en el calendario de los grandes festivales.

Considerada la directora más reconocida de Japón, Kawase mantiene un vínculo estrecho con el Instituto de Cine de Doha. En 2016 se incorporó a su programa Qumra, una iniciativa dedicada a la mentoría de cineastas emergentes, y desde entonces ha acompañado de cerca el crecimiento de la institución catarí.

La realizadora, que reside en su ciudad natal, Nara, acumula una trayectoria brillante en Cannes. Allí ganó la Cámara de Oro a la mejor ópera prima con Suzaku (1997), y más tarde volvió a ser premiada por El bosque del luto (2007) y Hacia la luz (2017). En el año 2000, su película Hotaru se llevó el premio Fipresci en el Festival de Locarno.

Su último largometraje, Yakushima’s Illusion (título aún sin estreno confirmado en España), compitió en Locarno en 2025. Además, Kawase conoce bien el trabajo de deliberar sobre películas ajenas: en 2013 formó parte del jurado de la competición oficial de Cannes.

Un jurado con acento internacional

La directora japonesa estará acompañada por un equipo de perfiles muy diversos. Entre ellos figura el actor franco-tunecino Adam Bessa, protagonista de La red fantasma, y la veterana productora tunecina Dora Bouchoucha, considerada una pionera en la industria de su país.

Completan el jurado el documentalista italiano Gianfranco Rosi, ganador del Oso de Oro con Fuego en el mar, y el cineasta palestino Kamal Aljafari, autor de With Hasan in Gaza (título aún sin estreno confirmado en España). Fatma Hassan Alremaihi, directora ejecutiva del Instituto de Cine de Doha, celebró la llegada de estos nombres y destacó que todos han dedicado su vida a impulsar el cine independiente y a defender las voces originales.

Un festival que se reinventa

El renovado Festival de Cine de Doha nació a partir de la transformación del Festival Ajyal, un evento centrado en el cine juvenil y familiar. Ahora, el certamen apuesta por un formato más ambicioso y dirigido a un público mucho más amplio, con la mirada puesta en la escena internacional.

La segunda edición de esta nueva etapa arrancará con The Station (título aún sin estreno confirmado en España), el drama de la cineasta yemení-escocesa Sara Ishaq que examina el impacto de la guerra civil en Yemen, un tema de plena actualidad.

Los premios también reflejan la apuesta económica del festival. El galardón al mejor relato estará dotado con 75.000 dólares, el de mejor documental con 50.000 dólares, el de logro artístico con 45.000 dólares y el premio a la interpretación de género neutro con 15.000 dólares.

Además del Instituto de Cine de Doha, el certamen cuenta con el respaldo de socios como Katara, el Comité de Cine de Media City Qatar y Visit Qatar, que acompañan a la cita en su objetivo de convertirse en una referencia del cine mundial.