Interpretar a Sylvester Stallone exigió mucho más que imitar su voz y sus gestos. Anthony Ippolito tuvo que someterse a una transformación física durante casi dos años para convertirse en el actor durante la etapa en que luchaba por llevar Rocky a la pantalla grande. Sin embargo, entre sus mayores desafíos también estuvo compartir escenas con el perro que interpreta a Butkus, la mascota del famoso boxeador.

Durante la presentación de I Play Rocky en el festival AFI Fest de Los Ángeles, Ippolito habló con Variety sobre la preparación que necesitó para asumir el papel. El actor explicó que desarrollar la musculatura de Stallone implicó cambiar por completo sus hábitos y convertir el entrenamiento en una prioridad cotidiana durante un largo periodo.

Su transformación fue considerable: pasó de pesar alrededor de 68 kilos a alcanzar los 82 kilos, mientras entrenaba en el histórico gimnasio Gleason’s Gym de Brooklyn. El proceso no pasó inadvertido para sus familiares y amigos, algunos de los cuales comenzaron a preguntarle qué estaba ocurriendo con su apariencia, sin saber que se preparaba para interpretar a una de las estrellas más reconocidas de Hollywood.

“No era un gran fan mío”

Si la preparación física fue exigente, el inicio del rodaje tampoco resultó sencillo. Las primeras escenas de Ippolito incluyeron a Butkus, el perro que acompaña a Stallone en la película y que tiene un papel importante en la historia personal del actor.

El intérprete contó que conoció al animal apenas un día antes de comenzar a filmar y que, durante las primeras jornadas, el perro no parecía tener demasiado interés en acercarse a él. La situación complicó algunas tomas, ya que el animal hacía lo que quería en lugar de seguir las indicaciones previstas para la escena.

La solución fue ganarse su confianza poco a poco, principalmente mediante premios y golosinas. Ippolito reconoció que la experiencia le exigió paciencia, aunque también destacó que trabajar con animales puede dar lugar a momentos espontáneos que enriquecen una película.