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lunes, agosto 10, 2026
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El terremoto de Colombia también “se sintió fuertísimo” en Nueva York

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Desde temprano estoy llamando a mi mamá, que vive en Pereira. Ya es mediodía y todavía no he podido saber de ella, porque las comunicaciones con Colombia están muy complicadas”, relató abismada una inmigrante neogranadina residente de Jackson Heights, en Queens.

Asimismo, el colombo-venezolano Pedro Álvarez, con una año y medio residenciado en la Gran Manzana, compartió en redes sociales que su madre, radicada también en Pereira, perdió su vivienda como consecuencia del terremoto. Aunque afortunadamente ya confirmó que se encuentra fuera de peligro.

“Fueron momentos de mucha angustia. Le dije que se alejara lo más que pudiera de esa zona porque, según entiendo, se están cayendo los edificios”, comentó Álvarez a El Diario.

La misma zozobra se extendía entre quienes tenían previsto viajar al país cafetero en las próximas horas. “Tenía pensado volar mañana a Medellín, pero prefiero quedarme aquí. Estos temblores pueden tener réplicas. Todo esto es muy angustiante”, expresó otra inmigrante en las afueras de un restaurante colombiano en Astoria.

A la incertidumbre provocada por las dificultades para comunicarse con familiares se sumaba el temor de que la magnitud de la tragedia fuera mucho mayor que la reflejada en los primeros balances oficiales.

“Las imágenes son horribles. Esa no puede ser la cifra real de muertos. Ya veremos, con el paso de los días, lo tenaz que fue esto, porque todavía hay mucha gente debajo de los escombros. Y precisamente golpeó al Chocó una de las zonas más pobres de mi país”, comentó una bogotana residente de Queens.

Apenas en horas, organizaciones como Community Center Services con sede en Corona, Queens abrieron sus espacios para centralizar y canalizar la ayuda humanitaria que posiblemente será necesaria en las siguientes fases del abordaje de esta calamidad.

La zona tri estatal de Nueva York, especialmente vecindarios como Corona y Jackson Heights albergan una de las comunidades migrantes más grandes del país suramericano. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

Inquietud a la distancia

Como era previsible, las primeras horas de este lunes estuvieron marcadas por una profunda incertidumbre para miles de colombianos residentes en Nueva York. Con el avance de la mañana, la preocupación se transformó en angustia, mientras los medios de comunicación comenzaban a mostrar la devastación causada por el terremoto de magnitud 7.4.

El movimiento telúrico golpeó con especial fuerza zonas de Pereira, Manizales y Bucaramanga, así como el departamento del Chocó. También se sintió en Bogotá, Medellín, Cali, Cúcuta, Barrancabermeja y Valledupar.

Desde Nueva York, numerosos colombianos pasaron horas intentando comunicarse con sus seres queridos y siguiendo cada nuevo reporte procedente de las áreas afectadas.

La zona tri estatal de Nueva York alberga una de las comunidades colombianas más numerosas fuera de Colombia, con una presencia particularmente fuerte en Queens y el norte de Nueva Jersey. Por eso, aunque el epicentro de la tragedia se encontraba a miles de kilómetros, sus efectos emocionales también sacudían vecindarios como Jackson Heights, Elmhurst, Corona y Astoria.

Al caer la tarde, lejos de disiparse la incertidumbre, los reportes procedentes de Colombia describían un panorama cada vez más complejo. Las labores de búsqueda continuaban entre los escombros y aumentaba el temor de que el número de víctimas pudiera crecer con el paso de las horas.

Fuentes vinculadas con el Consulado de Colombia en Manhattan indicaron que durante esta primera fase de la emergencia, se encontraban a la espera de los lineamientos del Gobierno colombiano para comenzar a difundir información útil entre la comunidad migrante.

La representación consular enfrentaba una marejada de llamadas y correos electrónicos de residentes de Nueva York que hasta el mediodía todavía no habían logrado establecer contacto con sus familiares en las zonas afectadas.

A escasas horas de la tragedia varias organizaciones que administraron centros de acopio de ayuda humanitaria para el terremoto de Venezuela ofrecieron su apoyo para hacer lo propio ante la emergencia en Colombia. (Foto: Fernando Martínez – Impremedia)

Venezolanos solidarios

Apenas unas semanas antes, Venezuela, vecino de Colombia, había sufrido los embates de un devastador doble terremoto, del cual todavía no existe un balance preciso sobre el número de víctimas mortales. Aquella calamidad movilizó a la diáspora venezolana en Nueva York y propició la apertura de decenas de centros de acopio para ayudar a los damnificados.

Ahora, ante esta nueva tragedia suramericana, organizaciones venezolanas y algunos restaurantes de Nueva York comenzaron a ofrecer nuevamente su apoyo. Entre ellos se encuentra Llulas, en Brooklyn, uno de los establecimientos que todavía funciona como centro de recolección de ayuda.

“Estaremos muy atentos a la situación y si nuestros hermanos colombianos necesitan de nosotros, abriremos nuestras puertas como centros de acopio para apoyar en todo lo que podamos. Hoy por Colombia, como tantos estuvieron por Venezuela”, señaló el establecimiento en un comunicado divulgado en redes sociales.

También la Fundación El Cocotero, que coordinó parte de la logística de la ayuda humanitaria enviada desde Nueva York hacia Venezuela, expresó su solidaridad: “Hoy, con mucha pena y tristeza, abrazamos a nuestros hermanos colombianos. Son dos países unidos por un mismo dolor”.

La reacción de estas organizaciones comenzaba así a tender un puente de solidaridad entre dos diásporas profundamente conectadas en Nueva York y que con apenas unas semanas de diferencia, enfrentaban desde la distancia la angustia de ver a sus países golpeados por la destrucción.

El dato:

  • 1 centro de acopio de ayuda a Colombia ya estaba disponible este lunes en la sede del Community Center Services en el 9221 de la Avenida Corona, Elmhurst, NY 11373.

Fuente Informativa


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