SANTO DOMINGO.-El obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia de Higüey, monseñor Jesús Castro Marte, exhortó al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) a actuar con sabiduría, prudencia y un profundo sentido de responsabilidad nacional ante el proceso de elección de los nuevos jueces de la Suprema Corte de Justicia.
Castro Marte advirtió que la selección de quienes administrarán la justicia en el país no debe estar marcada por intereses particulares, presiones políticas o preferencias sectoriales.
«Es una responsabilidad que trasciende las circunstancias del momento y que debe mirar, ante todo, el bien común y el fortalecimiento de nuestras instituciones», expresó el obispo.
Castro Marte invitó formalmente a los miembros del organismo constitucional a mirar más allá de cualquier consideración personal, valorando con estricta objetividad la preparación jurídica, la trayectoria profesional, la independencia de criterio y la integridad moral probada de cada uno de los candidatos aspirantes.
Asimismo, el religioso hizo un llamado directo a los integrantes del Consejo para que actúen con total libertad de conciencia y con espíritu de consenso, instándolos a escuchar y ponderar sin dejarse conducir por presiones externas.
«La justicia no solo requiere conocimiento de las leyes; necesita hombres y mujeres capaces de administrarla con rectitud y dignidad», puntualizó el prelado al describir el perfil técnico y moral que demanda la sociedad dominicana en las altas cortes.
En su pronunciamiento, el obispo también se dirigió al pueblo dominicano, señalando que le corresponde mantenerse atento y ejercer una ciudadanía activa y responsable durante las evaluaciones públicas.
Afirmó que, aunque la población no participa de manera directa en las deliberaciones y votaciones del CNM, todos los ciudadanos tienen el derecho y el deber legal de observar, valorar y expresar sus consideraciones con respeto y madurez.
Finalmente, el líder eclesial exhortó a la comunidad a unirse en oración para que el proceso constitucional se desarrolle bajo los principios de máxima transparencia.
El prelado concluyó su mensaje pidiendo que, de igual forma que en los tiempos del rey Salomón, se les conceda a los evaluadores un corazón sabio capaz de distinguir lo bueno de lo malo para tomar decisiones equilibradas que contribuyan a cimentar una sociedad más justa, institucional y humana.


