Un hospital público de Brooklyn acaba de convertirse en el primero del sistema municipal de la Ciudad de Nueva York en ofrecer crioablación para tratar tumores de mama en etapa temprana, una innovadora técnica que evita la cirugía tradicional. Pero el avance llega en un momento delicado: especialistas, activistas y líderes electos advierten que miles de mujeres, especialmente hispanas, podrían estar perdiendo acceso a los chequeos de rutina que hacen posible ese tipo de tratamiento, debido a los recortes federales a Medicaid.
En efecto, el Hospital King County de la Corporación de Hospitales Públicos de la Ciudad de Nueva York (NYC Health + Hospitals) anunció la realización exitosa de su primer procedimiento de crioablación de un tumor de mama, a cargo del Doctor Jaime Alberty. La técnica consiste en introducir una sonda guiada por imágenes que congela y destruye las células cancerosas mediante temperaturas extremadamente bajas, preservando el tejido sano circundante.
“A diferencia de la cirugía convencional, el procedimiento requiere solo una pequeña incisión bajo anestesia local, se realiza de forma ambulatoria y permite que la mayoría de las pacientes regrese a casa el mismo día, con menos dolor, cicatrices mínimas y una recuperación más rápida“, explicó en un comunicado el centro hospitalario.
Sin embargo, se aclara que la crioablación no es una opción universal, ya que está indicada únicamente para pacientes cuidadosamente seleccionadas, generalmente con tumores pequeños y cáncer detectado en una etapa temprana.
“En términos generales, las candidatas son mujeres de 70 años o más con un único carcinoma ductal invasivo de 1,5 centímetros o menos, positivo para receptores hormonales, sin evidencia clínica de afectación de los ganglios linfáticos y que recibirán terapia endocrina adyuvante. También se evalúan otras características del tumor para confirmar que el cáncer presenta una biología favorable”, indicó a El Diario el Dr. Jaime Alberty, un cirujano oncólogo de origen puertorriqueño, quien se desempeña como director de la División de Cirugía de Mama de NYC Health + Hospitals/Kings County.
Además, el especialista es profesor clínico asociado de Cirugía en la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY) y presidente del Consejo de Cirugía de Mama del sistema NYC Health + Hospitals.
En este momento con los anuncios sobre la aplicación de las reglas de carga pública y los recortes de ciertos beneficios, más mujeres como yo, que son indocumentadas o que no tienen o perdimos el seguro médico, los chequeos de salud no son tan frecuentes como uno quisiera. Hay muchos rumores y lo que gana es el miedo. Yo tengo 58 años y jamás me he hecho esos estudios”
Es el inicio
Este avance en un hospital público tiene gran relevancia para el sistema de atención de la Gran Manzana, pues como destacan portavoces de este sistema de atención, históricamente muchas tecnologías médicas nuevas se introducen primero en grandes centros médicos académicos antes de estar disponibles de forma más amplia.
“Incorporar la crioablación para el cáncer de mama en Kings County ayuda a garantizar que los pacientes atendidos en un hospital de la red pública, tengan acceso a las mismas opciones de tratamiento de vanguardia disponibles en otros centros privados de la ciudad“, remarcó Alberty.
Esta opción aparece luego que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el sistema de crioablación ProSense para un grupo cuidadosamente seleccionado de pacientes con cáncer de mama en etapa temprana y de bajo riesgo biológico.
En cuanto a su expansión a otros hospitales del sistema, todavía es pronto para definirlo.
Por ahora, el enfoque inicial es implementar el programa de manera segura en Kings County, seleccionar cuidadosamente a las pacientes adecuadas y acumular experiencia con el procedimiento.
A medida que se disponga de más datos y aumente la experiencia, podrían surgir oportunidades para colaborar con otros hospitales del sistema NYC Health + Hospitals y ampliar el acceso a las pacientes elegibles en toda la red.
No obstante, se precisa que los cirujanos especializados en mama de todo el sistema ya conocen la introducción de esta tecnología y pueden remitir a las pacientes elegibles para que el procedimiento se realice en este Centro Integral de Mama en Brooklyn.

Menos incidencia
Pero detrás de la buena noticia por un avance científico claro, surge en pararelo otra preocupación de fondo.
“En este momento con los anuncios sobre la aplicación de las reglas de carga pública y los recortes de ciertos beneficios, más mujeres como yo, que son indocumentadas o que no tienen o perdimos el seguro médico, los chequeos de salud no son tan frecuentes como uno quisiera. Hay muchos rumores y lo que gana es el miedo. Yo tengo 58 años y jamás me he hecho esos estudios”, comentó una vendedora ambulante ecuatoriana quien prefirió mantener su nombre en reserva, pero que revela la realidad de miles mujeres hispanas residentes de la Gran Manzana.
La Sociedad Americana de Cáncer (ACS) recomienda que las mujeres con riesgo promedio comiencen a considerar las mamografías a partir de los 40 años. Entre los 40 y 44 años, la decisión de iniciar el examen anual es opcional. Entre los 45 y 54 años, aconseja realizar una mamografía cada año y desde los 55 años, sugiere hacerla cada dos años, aunque las mujeres que se mantengan en buen estado de salud pueden optar por continuar con el examen anual.
Asimismo, como destacan varios reportes, las mujeres hispanas presentan una incidencia de cáncer de mama menor a la de las mujeres blancas no hispanas.
Pero esa cifra favorable esconde también una desventaja, pues proporcionalmente, menos latinas acceden a pruebas de detección regulares y menos reciben el diagnóstico cuando el tumor todavía está localizado, según datos de ACS.
De acuerdo con el informe más reciente de la ACS sobre población hispana, solo el 60% de las mujeres hispanas cumple con las recomendaciones de detección de cáncer de mama, frente al 65% de las mujeres blancas.
La diferencia se agranda al observar la etapa del diagnóstico: el 60% de las hispanas recibe el diagnóstico con el cáncer aún localizado, frente al 68% de las mujeres blancas, una brecha de ocho puntos porcentuales que reduce las probabilidades de un tratamiento menos agresivo y de mayor supervivencia.

¿Por qué ocurre la brecha?
Aún sin los recientes recortes de los programas federales de salud, la ACS estima que en todo el país el 28% de los adultos hispanos de 18 a 64 años carece de seguro médico, frente al 8% de los adultos blancos. La organización señala que esa falta de cobertura afecta tanto la frecuencia de las pruebas como la posibilidad de detectar el cáncer a tiempo.
Los datos más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) refuerzan esa relación: en 2023, cerca del 80% de las mujeres de 50 a 74 años estaba al día con la detección de cáncer de mama, pero la tasa caía al 49% entre las mujeres menores de 65 años sin seguro.
Los porcentajes también fueron menores entre personas con dificultades de transporte, inseguridad alimentaria y cargas financieras médicas.
Otros factores que se acumulan en hogares inmigrantes y de bajos ingresos es que generalmente están marcados por empleos sin licencia remunerada, barreras del idioma, ausencia de un médico regular y temor al costo de los estudios de seguimiento, como por ejemplo una segunda mamografía, ultrasonido, resonancia o biopsia.
La amenaza: recortes federales a Medicaid
La legislación federal de presupuesto aprobado en julio de 2025 redujo el financiamiento de Medicaid y añadió nuevos requisitos administrativos para mantener la cobertura.
Según cálculos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el gasto federal en Medicaid se reducirá en aproximadamente $886,800 millones entre 2025 y 2034, y el número de personas sin seguro aumentará en 7,5 millones para 2034.
Además, la revisión de elegibilidad para ciertos adultos pasará de ser anual a semestral, y la CBO proyecta que el 70% de quienes pierdan cobertura durante esas revisiones no será necesariamente inelegible, sino víctima de trámites incompletos o dificultades de comunicación.
Ese riesgo administrativo golpea con más fuerza a las comunidades hispanas e inmigrantes, donde los trámites en inglés, los cambios de domicilio y los horarios laborales irregulares elevan la probabilidad de perder la cobertura por razones burocráticas, no por dejar de calificar.

Atención: Hay alternativas en NYC
Desde el 1 de julio de 2026, la Ciudad de Nueva York reforzó su campaña de inscripción ante la amenaza que enfrentan más de 200,000 residentes afiliados al Essential Plan, el programa para personas de bajos ingresos que no califican para Medicaid federal.
La Alcaldía y NYC Health + Hospitals están dirigiendo a los afectados hacia alternativas como NYC Care, aunque esta no constituye un seguro médico, ni resuelve por completo las dificultades para coordinar estudios y consultas especializadas.
Por ello, autoridades estatales y municipales han lanzado varias campañas informativas para que los afectados conozcan las alternativas que tienen para no perder el acceso a planes de salud y muchos menos pospongan pruebas de descarte.
Así lo manifestó recientemente el alcalde Zohran Mamdani quien desde el pasado mes insta a los neoyorquinos de los cinco condados que hayan perdido su seguro de salud a que llamen al 311 y soliciten “ayuda con la cobertura de salud”.
También pueden enviar un mensaje de texto con la palabra “CoveredNYC” al 55676 para recibir orientación multilingüe sobre cómo encontrar opciones de cobertura alternativas.
Hay que aclarar que en teoría los cambios federales no eliminan el beneficio básico de mamografías preventivas de Medicare, que sigue cubriendo la detección para las beneficiarias que califican.
El riesgo relacionado con Medicare es indirecto: menores reembolsos a proveedores, presión financiera sobre los hospitales públicos y dificultades para las personas “doblemente elegibles” que dependen de Medicare y Medicaid a la vez. Ya que Medicaid suele cubrir estudios de seguimiento biopsias, imágenes diagnósticas y transporte.
Primer tipo de cáncer:
- 18,000 nuevos casos y alrededor de 2,300 mujeres fallecen anualmente como consecuencia del cáncer de mama en el estado de Nueva York, según el Departamento de Salud del Estado de Nueva York. Estos tumores siguen siendo los más frecuente entre las mujeres.
- 1 de cada ocho mujeres desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida, una cifra que refleja la magnitud de un padecimiento cuya evolución depende, en gran medida, de la detección temprana.
- 81.9% es la tasa de detención temprana entre las mujeres de 50 a 74 años de NY superando claramente las tendencias nacionales.

