Un cardiólogo explica cómo el azúcar y las harinas refinadas son un factor de riesgo para resistencia a la insulina y el cáncer
Hay dos alimentos que están detrás de la mayoría de las enfermedades por su capacidad de generar inflamación, envejecimiento celular y proliferación de células defectuosas: el azúcar y las harinas refinadas.
Ante el aumento de la carga mundial y en EE.UU. del cáncer, los científicos refuerzan la importancia de investigar factores como los patrones dietéticos caracterizados por un consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, azúcares añadidos y carbohidratos refinados. De hecho, nuevas guías alimentarias indican expresamente cómo eliminar este tipo de alimento; es un factor determinante para reducir la incidencia de enfermedades en la población.
El alerta de la cardiología sobre el cáncer en jóvenes
El cardiólogo Aurelio Rojas advierte que estos dos alimentos, comunes y presentes en la mayoría de las dietas, tienen un impacto directo en el aumento de enfermedades como el cáncer.
“En los últimos años, el cáncer en personas jóvenes ha aumentado de forma preocupante. Y aunque no hay una única causa, sí hay un factor que se repite constantemente y seguro que lo has escuchado: la resistencia a la insulina”, advierte.
Cómo los picos de glucosa dañan tu metabolismo
El azúcar y las harinas refinadas son detonantes de los picos de glucosa en sangre, desajustes metabólicos y de la resistencia a la insulina. Cuando el cuerpo produce mucha insulina de forma mantenida, afecta el peso, baja los niveles de energía, deteriora el descanso y las funciones cardíacas.
El azúcar añadido y las harinas refinadas elevan la glucosa rápidamente y obligan al cuerpo a liberar grandes cantidades de insulina para asimilarlos.
Rojas aclara que no se trata de no comerlos nunca, pero sí de evitar consumirlos a diario.
La conexión entre hiperinsulinemia, hígado graso y otros padecimientos
Estudios recientes han encontrado una relación entre la resistencia a la insulina–hiperinsulinemia y el padecimiento de la enfermedad del hígado graso no alcohólico. Además, ciertos tipos de cáncer son más probables en personas con este perfil metabólico.
También hay evidencia científica de una vinculación entre la resistencia a la insulina – hiperinsulinemia y los trastornos respiratorios del sueño.
Rojas explica que la resistencia a la insulina activa vías relacionadas con la inflamación, el envejecimiento celular y la proliferación de células defectuosas; es decir, las del cáncer.
Estrategias simples para reducir el azúcar y las harinas en tu día a día
Los médicos y nutricionistas coinciden en afirmar que no es necesario eliminar todos los azúcares ni todos los alimentos con harina, sino consumirlos de manera moderada e incluir sustitutos de estos carbohidratos simples por otros ricos en fibra, como legumbres, avena, cereales integrales, tubérculos, verduras y frutas enteras.
Recordemos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo de azúcar añadido sea de menos del 10 % de la energía diaria, lo que equivale a unos 50 gramos para una dieta de 2.000 kcal.
La primera medida es moderar el consumo de:
- Refrescos, bebidas energéticas y bebidas deportivas.
- Jugos, bebidas azucaradas, dulces, galletas, pasteles y helados.
- Salsas y productos ultraprocesados con azúcar añadido.
También se deben disminuir los productos elaborados con harina refinada y sustituirlos por opciones integrales o alimentos mínimamente procesados. Conviene evitar o reducir:
- Pan blanco, galletas y bollería.
- Pizza y productos de panadería industrial.
- Alimentos altamente procesados.
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