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La MTA subasta históricas máquinas de MetroCard: cómo participar y cuánto cuesta llevarse una a casa

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La nostalgia por la MetroCard acaba de convertirse en una oportunidad para los coleccionistas. La Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) abrió una subasta para vender un número limitado de máquinas expendedoras de MetroCard que durante décadas formaron parte del paisaje cotidiano del metro de Nueva York y que fueron retiradas tras la llegada del sistema de pago sin contacto OMNY.

La iniciativa permite que cualquier persona interesada pueda pujar por estos equipos históricos, una oportunidad inédita para quienes desean conservar un símbolo del transporte neoyorquino. Sin embargo, quedarse con una de estas piezas requerirá algo más que entusiasmo: además del dinero, será necesario contar con la logística para trasladar máquinas que, en algunos casos, pesan más de media tonelada.

La MTA pone a la venta las máquinas de MetroCard

La subasta comenzó a las 8 a.m. (ET) del miércoles y permanecerá abierta hasta las 8 p.m. (ET) del 19 de agosto. Los interesados deberán presentar una oferta mediante un formulario en línea y competir con otros compradores para quedarse con una o varias unidades disponibles.

La MTA no reveló cuántas máquinas forman parte de la venta, aunque confirmó que se trata de una cantidad limitada. Los participantes deberán presentar su mejor oferta desde el principio, ya que el proceso considera el monto final propuesto por cada comprador.

El precio mínimo para participar es de $1,500 dólares por máquina, según informó la autoridad de transporte.

Qué deben saber quienes quieran comprar una

Antes de enviar una oferta, la MTA recomienda verificar que el comprador podrá cumplir con 2 condiciones fundamentales si resulta ganador.

La primera es efectuar el pago completo el mismo día en que sea notificado de que su oferta fue aceptada. La segunda consiste en organizar la recolección del equipo en un plazo máximo de 10 días.

Además, los compradores serán completamente responsables del traslado. La MTA no proporcionará personal, montacargas ni ningún tipo de asistencia para cargar las máquinas.

Las unidades disponibles se encuentran almacenadas en Brooklyn y Queens, y la ubicación exacta será comunicada únicamente después de recibir el pago.

Así son las máquinas que marcaron una época

De acuerdo con el New York Post, las tradicionales MetroCard Vending Machines (MVM) comenzaron a instalarse el 25 de enero de 1999 y permitían comprar o recargar tarjetas utilizando efectivo, tarjetas de crédito y débito.

Se trata de estructuras de acero de gran tamaño que miden aproximadamente 80 pulgadas de largo (2 metros), 42 de ancho (1.06 metros) y 36 de profundidad (81 cm), con un peso cercano a 1,050 libras (unos 476 kilos).

Por su parte, las MetroCard Express Machines (MEM) fueron incorporadas posteriormente como una alternativa más rápida para quienes pagaban únicamente con tarjeta bancaria.

Estas versiones compactas pesan alrededor de 210 libras (95 kilogramos) y miden 21 pulgadas de largo (53 cm), 14 de ancho (35.5 cm) y 42 de alto (1.06 m), lo que facilita considerablemente su transporte frente al modelo tradicional.

La MTA aclaró que todas las máquinas se venden “tal como están”, sin funcionamiento y con todos los componentes electrónicos y sistemas de procesamiento de pagos retirados previamente.

Un objeto de colección para los amantes del metro

La venta representa la primera ocasión en que particulares pueden adquirir oficialmente una máquina expendedora de MetroCard, convertida ya en un objeto histórico tras la sustitución definitiva del sistema por OMNY.

Durante casi 3 décadas, estos equipos acompañaron a millones de pasajeros que utilizaban el metro y los autobuses de Nueva York, convirtiéndose en uno de los elementos más reconocibles de las estaciones, junto con los tradicionales torniquetes y los emblemáticos mapas del sistema.

Ese componente sentimental ha despertado el interés de numerosos aficionados al transporte urbano y coleccionistas de recuerdos de la ciudad, especialmente porque algunas MetroCard físicas ya se comercializan en internet por miles de dólares.

La subasta también genera críticas

La decisión de la MTA no ha estado exenta de polémica. En redes sociales, varios usuarios cuestionaron que la autoridad cobre al menos $1,500 por máquinas fuera de servicio, calificando la iniciativa como un intento de obtener ingresos apelando a la nostalgia de los neoyorquinos.

Algunos, incluso, sugirieron que estos equipos deberían formar parte de las exhibiciones del Museo del Transporte de Nueva York, mientras otros bromearon con la idea de instalar una de estas enormes máquinas en la sala de su casa.

Pese a las críticas, la subasta confirma que las antiguas máquinas de MetroCard dejaron de ser simples dispensadores de boletos para convertirse en auténticas piezas de la historia del transporte público de Nueva York. Con la transición completa hacia OMNY, estos enormes equipos de acero pasan oficialmente de las estaciones del metro a convertirse en codiciados objetos de colección para quienes quieran conservar un fragmento de la memoria de la ciudad.

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Fuente Informativa


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