El aumento del nivel del mar, las lluvias intensas y las olas de calor amenazan a Nueva York, donde cientos de miles podrían quedar expuestos
El aumento del nivel del mar amenaza con transformar el futuro de Nueva York. Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2026, el presidente del organismo, Khalilur Rahman, advirtió que las aguas podrían subir hasta 1,3 metros en la ciudad para finales de siglo, un escenario que agravaría el riesgo de inundaciones en una de las principales áreas metropolitanas de Estados Unidos.
Rahman, ministro de Asuntos Exteriores de Bangladesh, ilustró la magnitud del peligro con una referencia a la propia sede de la ONU, situada en Manhattan. Según explicó, una subida de esa magnitud bastaría para convertir el Salón de Actos en una enorme piscina infantil si se materializaran las condiciones previstas.
Aunque la imagen resulta llamativa, detrás de la advertencia hay proyecciones climáticas que plantean desafíos concretos para los habitantes de los 5 distritos de la ciudad. El peligro no se limita a las zonas próximas al agua; las inundaciones, las temperaturas extremas y las precipitaciones más intensas podrían comprometer viviendas, carreteras y sistemas de drenaje durante las próximas décadas.
Más de 800,000 neoyorquinos podrían quedar expuestos a inundaciones
Un análisis climático elaborado por la ciudad después del huracán Sandy, publicado en 2013 bajo el título “A Stronger, More Resilient New York — Climate Analysis”, advirtió que más de 800,000 residentes podrían encontrarse dentro de la llanura de inundación proyectada para 2050.
La cifra pone de relieve la dimensión del reto para una ciudad atravesada por ríos y rodeada por aguas costeras. La exposición depende de la ubicación de las viviendas, las características del terreno y la capacidad de las infraestructuras para resistir episodios de inundación. Por eso, el impacto potencial va más allá de las propiedades situadas directamente junto a la costa.
Las estimaciones más recientes también apuntan a una tendencia preocupante. Un informe publicado en diciembre de 2025 por el Departamento de Conservación Ambiental del estado de Nueva York (DEC) analiza los cambios observados y proyectados en el clima, y describe varios riesgos que podrían intensificarse si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.
Para la región que comprende la ciudad de Nueva York, la costa del bajo Hudson y sus alrededores, el organismo proyecta que el nivel del mar aumentará entre 30 y 58 centímetros para 2050, en comparación con el promedio del período 1995-2014. En Long Island, el incremento podría alcanzar los 64 centímetros.
El efecto podría sentirse mucho antes de que termine el siglo. Actualmente, NYC registra alrededor de 10 días de inundación por marea alta al año. De acuerdo con las proyecciones del DEC, esa frecuencia podría aumentar hasta 85 días anuales a partir de 2040.
En otras palabras, las inundaciones costeras podrían dejar de ser episodios excepcionales para convertirse en una dificultad recurrente. Una tormenta de gran intensidad, como el huracán Sandy de 2012, podría agravar todavía más sus consecuencias.
La NASA también ha advertido sobre la evolución del fenómeno. Sus mediciones indican que el nivel medio global del mar aumentó aproximadamente 5,9 milímetros durante 2024, un incremento superior al previsto inicialmente y relacionado, en gran medida, con la expansión del agua oceánica al calentarse.
Más calor, lluvias intensas y períodos secos prolongados
El ascenso del mar no es el único cambio que podría alterar la vida cotidiana en la ciudad. El informe estatal prevé que, para 2050, la temperatura media anual de la región podría situarse unos 3,7°C por encima del promedio de referencia de 1981-2010.
El calentamiento se traduciría en más jornadas de calor extremo y olas de calor más frecuentes, condiciones que pueden aumentar la presión sobre los servicios públicos y elevar las necesidades de refrigeración en los hogares. Las personas mayores, los niños y quienes viven en viviendas sin climatización adecuada pueden afrontar dificultades adicionales durante estos episodios.
Las precipitaciones también cambiarían. Según las proyecciones del DEC, las lluvias podrían intensificarse durante la primavera y el invierno, con aumentos de hasta un 21% respecto del período de referencia. Si una mayor cantidad de agua cae en lapsos breves, los sistemas de drenaje podrían tener dificultades para evacuarla, elevando el riesgo de inundaciones urbanas y daños en carreteras e infraestructura.
A primera vista, el pronóstico de más lluvias parece incompatible con la posibilidad de sequías prolongadas. Sin embargo, ambos fenómenos pueden coexistir. Cuando las precipitaciones se concentran en episodios intensos, pueden quedar intervalos secos más largos entre una tormenta y otra. Las temperaturas más elevadas, además, favorecen la evaporación y aumentan la demanda de agua de los ecosistemas.
El resultado sería un clima más irregular, con períodos de abundancia de agua seguidos de etapas de escasez, además de mayores dificultades para gestionar las inundaciones y proteger las reservas hídricas.
Durante su intervención ante la ONU, Rahman insistió en que reducir drásticamente las emisiones resulta fundamental para limitar el calentamiento global. También recordó que alrededor de 770 millones de personas viven a menos de 5 metros por encima de la línea de marea alta.
Para la ciudad, las cifras plantean una advertencia que trasciende el horizonte de 2050: la preparación ante inundaciones, la adaptación de las infraestructuras y la reducción de emisiones serán determinantes para afrontar un riesgo climático que ya se refleja en las mediciones y que podría intensificarse durante las próximas décadas.
Sigue leyendo:
* Datos meteorológicos confirman el julio más cálido en los registros de Estados Unidos
* Alarmante proyección de NOAA sobre el calentamiento en un 40% de la superficie oceánica del mundo
* Inundaciones podrían transformar Nueva York en menos de 60 años
#NYC #podría #enfrentar #hasta #días #inundaciones #por #marea #alta #año #desde