Andrea Álvarez buscaba comprender de cerca qué estaba ocurriendo en la pintura latina contemporánea. Durante una visita a Phoenix llegó al estudio del pintor Larry Madrigal, donde una conversación de varias horas sobre arte, identidad y pertenencia terminó convirtiéndose en una de las semillas de una nueva muestra artística.
“Pasamos dos o tres horas conversando sobre el arte, sobre la vida, sobre qué es Latinx y para qué nos sirve o no nos sirve”, recuerda. Aquella charla fue una de muchas que terminaron alimentando “Let Us Gather in a Flourishing Way”, la exposición que reúne a 58 artistas de la diáspora latinoamericana y caribeña en el Buffalo AKG Art Museum.
Aunque las obras de Madrigal no remiten de inmediato a una identidad cultural específica, Álvarez encontró en ellas algo profundamente cercano. “Está el caos de las familias grandes, los momentos familiares y esos instantes quietos entre las celebraciones”, explica. Para una curadora ecuatoriana que vive lejos de los suyos, esa mirada “me llegó mucho al corazón”.

La muestra, abierta hasta el 6 de septiembre 2026 antes de iniciar una gira nacional, nació de años de investigación, visitas a estudios y conversaciones en distintos puntos de Estados Unidos y Puerto Rico. Álvarez empezó a notar que artistas con trayectorias, estilos y experiencias diferentes compartían preguntas sobre comunidad, identidad, territorio y pertenencia.

“Eran conversaciones muy parecidas entre artistas que no se conocían o que tal vez solo se seguían en Instagram”, cuenta. Entonces apareció la pregunta que terminó orientando el proyecto. “¿Por qué no estamos haciendo exhibiciones donde nos vemos todos en un mismo lugar?”
Para Álvarez, reunir a estos artistas no significa borrar las diferencias, sino crear un espacio donde puedan convivir y apreciarse.
“Es importante ver qué compartimos y, al mismo tiempo, apreciar las diferencias entre los artistas de California, los chicanos y los del Caribe”, señala. “Eso se aprecia más cuando están en las mismas galerías”.
La invitación, explica, es que cada artista llegue “trayendo su presencia completa y no escondiendo partes de sí”. Por eso, la exposición evita encerrar la pintura latina dentro de una sola estética o narrativa. Hay obras que incorporan materiales cotidianos, tradiciones artesanales o referencias culturales, pero Álvarez prefiere entender esos elementos como estrategias.
“Son recursos que los artistas usan de una manera muy inteligente para atraer nuestra atención hacia los temas que los mantienen pensando”, explica. Entre ellos aparecen la importancia de la comunidad, los cambios en el medio ambiente y la forma en que la identidad se transforma dentro de lugares también cambiantes.
El proyecto también modificó la manera en que la propia curadora se entiende dentro de Estados Unidos. “Esta exhibición me ayudó a comprender mi posición en este país, quién soy, cómo me identifico, qué comparto con muchas personas y qué me diferencia”, afirma. Ese proceso le permitió valorar con mayor claridad lo que aporta “al museo, a la cultura, como curadora y como persona”.

Para el visitante, no hay una única lectura correcta. Con 58 artistas y una gran variedad de lenguajes, Álvarez espera que cada persona encuentre al menos una obra capaz de acompañarla más allá del museo. “Si alguien sale diciendo ‘esta obra me gustó, voy a seguir a este artista y ver qué hace el próximo año’, con eso estoy feliz. Misión cumplida”.
En el fondo, “Let Us Gather in a Flourishing Way” propone mirar el arte Latinx desde su amplitud, no desde una etiqueta estrecha.
“Quiero que se aprecie por la diversidad, la riqueza y la complejidad que tiene”, resume Álvarez. “Y que, a partir de esa apreciación, también se valore a las poblaciones que lo crean”.
Más información: https://buffaloakg.org/art/exhibitions.


