
La presencia de una majestuosa ballena jorobada frente a la costa de Coney Island marcó un momento histórico para la vida marina de Nueva York.
De acuerdo con el New York Post, este avistamiento de ballena jorobada es el número 500 desde que comenzó el registro oficial en 2012, lo que confirma la transformación del ecosistema marino de la ciudad y demuestra que las aguas neoyorquinas se han convertido, nuevamente, en un refugio para estos enormes mamíferos.
El ejemplar, identificado como NYC0500, protagonizó un impresionante espectáculo al emerger repetidamente del agua y realizar varias maniobras de alimentación cerca de la costa, sorprendiendo a residentes y turistas que disfrutaban del fin de semana en Brooklyn.
La organización sin fines de lucro Gotham Whale, encargada de monitorear la presencia de cetáceos en la región, confirmó que se trata de una nueva ballena gracias a las marcas únicas presentes en su cola, conocidas como fluke. Al igual que una huella digital en los humanos, estas cicatrices permiten identificar a cada individuo de manera única e incorporarlo al Catálogo de Ballenas Jorobadas de la Ciudad de Nueva York.
Una visitante muy joven y saludable
Los investigadores estiman que la nueva integrante del catálogo tiene aproximadamente un año de edad. Aunque ya había sido observada semanas atrás durante las celebraciones de Sail 4th 250 en Sandy Hook, Nueva Jersey, no fue sino hasta el 28 de julio cuando los científicos lograron fotografiar claramente su cola y confirmar que nunca antes había sido registrada.
Además de convertirse en la ballena número 500 del catálogo, el ejemplar mostró señales alentadoras sobre su estado de salud.
Según explicó Chris St. Lawrence, integrante de Gotham Whale, el animal pasó gran parte del tiempo alimentándose bajo la superficie antes de realizar las espectaculares maniobras conocidas como lunge feeding, una técnica mediante la cual las ballenas emergen con la boca completamente abierta para capturar grandes cantidades de peces.
Los expertos consideran que este comportamiento es una excelente señal, especialmente tratándose de una ballena juvenil que necesita acumular reservas de grasa para continuar su crecimiento y, eventualmente, emprender la migración hacia aguas más cálidas durante el invierno.
Un éxito para la recuperación ambiental de Nueva York
El registro del ejemplar número 500 representa mucho más que una cifra simbólica. Para los científicos, evidencia que el ecosistema marino alrededor de Nueva York ha experimentado una notable recuperación durante la última década.
Durante muchos años, las aguas del puerto y las costas neoyorquinas estuvieron asociadas con altos niveles de contaminación y una biodiversidad limitada. Sin embargo, la mejora gradual de la calidad del agua ha favorecido el regreso de peces como el bunker fish (menhaden), principal fuente de alimento para las ballenas jorobadas.
La mayor disponibilidad de alimento ha convertido las aguas cercanas a la ciudad en una importante zona de alimentación para estos gigantes del océano.
Desde que Gotham Whale inició el catálogo en 2012, el crecimiento ha sido constante. En los primeros años apenas se documentaban entre 10 y 30 nuevos individuos por temporada. Desde 2018, en cambio, los investigadores han llegado a identificar hasta un centenar de nuevas ballenas cada año en el puerto de Nueva York y las aguas circundantes.
El cambio climático también modifica las rutas
Los especialistas señalan que otro factor que influye en la creciente presencia de cetáceos es el aumento de la temperatura del océano.
Las aguas del noreste de Estados Unidos se han vuelto más favorables para diversas especies marinas, modificando parcialmente sus rutas de alimentación y permitiendo que cada vez más ballenas permanezcan durante más tiempo cerca de la costa neoyorquina.
Aunque la mejora ambiental constituye una noticia positiva, los investigadores advierten que el incremento del tráfico de grandes mamíferos marinos también aumenta el riesgo de colisiones con embarcaciones comerciales y recreativas.
Por ello, organizaciones conservacionistas continúan pidiendo a los navegantes reducir la velocidad cuando detecten la presencia de ballenas y mantener una distancia segura para evitar accidentes que puedan poner en peligro a los animales.
No solo regresan las ballenas jorobadas
El renacimiento del ecosistema marino de Nueva York no se limita a las ballenas jorobadas.
Durante el último año, también se han registrado avistamientos de la extremadamente amenazada ballena franca del Atlántico Norte, una de las especies más vulnerables del planeta, navegando por el puerto de Nueva York y Nueva Jersey.
Asimismo, en junio investigadores documentaron un grupo de ballenas de aleta cerca de Brooklyn, un hecho poco común que llevó a Gotham Whale a crear un segundo catálogo dedicado a esta especie.
Mientras aumenta la biodiversidad marina, también avanza la legislación para protegerla. La Legislatura del estado de Nueva York aprobó por unanimidad la Whale Awareness Act, una iniciativa que ordena a las agencias estatales desarrollar recomendaciones para prevenir interacciones peligrosas entre embarcaciones y mamíferos marinos. La medida aún espera la firma final de la gobernadora para entrar en vigor.
El histórico registro de la ballena jorobada número 500 confirma que las aguas de Nueva York atraviesan uno de sus mejores momentos en décadas y consolida a la ciudad como un escenario cada vez más importante para la conservación de la fauna marina en la costa este de EE.UU.
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