Un expediente de la fiscalía detalla las comunicaciones donde el acusado reconocía la extrema potencia del peligroso opioide entregado a los estudiantes
Un hombre acusado de drogar a dos estudiantes universitarias con fentanilo y abusar sexualmente de una de ellas en una residencia estudiantil en Manhattan le mandó un mensaje a un amigo diciéndole que una muestra de la droga lo había enfermado y que tenía “veneno puro”, informó la fiscalía y consta en los registros judiciales.
Los fiscales federales acusaron a Moisés Freire de haberles dado a dos jóvenes mujeres una sustancia que él aseguró que era “cocaína pura”, pero que en realidad era fentanilo, lo que causó que ambas quedaran inconscientes.
De acuerdo con la acusación, Freire violó a una de ellas, a Annabel Richter, quien murió días después de ser llevada al hospital, mientras que la otra mujer sobrevivió milagrosamente, según la fiscalía.
Un gran jurado federal acusó formalmente a Freire y a Brian Peralta de varios crímenes vinculados con drogas. Los fiscales acusaron a Peralta de suministrarle drogas a Freire.
Estas acusaciones surgen en medio de la enorme indignación por la violencia sexual en los campus universitarios, luego de que una exalumna de la Universidad Cornell argumentara en una demanda explosiva que fue violada en grupo en la famosa universidad del norte del estado de Nueva York.
Un vocero del Fashion Institute of Technology de Chelsea, donde ocurrió el crimen, no respondió a la solicitud de comentarios. Tampoco los abogados defensores de Freire y Peralta.
La fiscalía acusó en un principio a Freire, Peralta y a otro hombre de conspiración de narcóticos, lo que causó la muerte y lesiones corporales graves en la primavera de este año. En aquel momento, todos se declararon inocentes.
La transcripción de una audiencia judicial federal realizada en abril da a conocer nuevas precisiones sobre lo que, de acuerdo con la fiscalía y los abogados defensores, ocurrió, basándose en mensajes y grabaciones de vídeo.
Ariana Bloom, fiscal adjunta, declaró ante la jueza que Freire engañó a las dos jóvenes mujeres haciéndoles creer que las drogas eran cocaína, mintiéndoles al asegurar que la sustancia era “pura” y que la había comprado a una fuente de confianza en un viaje a México.
De acuerdo con el relato, cuando Freire, que tenía 18 años en ese momento, probó las drogas una semana antes, le envió un mensaje a un amigo diciéndole que se sentía mareado, temblaba y tenía ganas de vomitar, informó Gothamist.
“Me han envenenado de verdad”, le dijo Freire a su amigo, según el fiscal.
Su amigo, cuya identidad no ha sido dada a conocer por los abogados, respondió que no debía consumir las drogas él mismo y que debía dárselas a las “put**, expresó Bloom en la audiencia. “Resulta inquietante que el acusado hiciera precisamente eso”, le indico a la jueza federal Sidney Stein.
El 18 de marzo, de acuerdo a lo que declaró, Freire presionó a las estudiantes para que consumieran las drogas, pero él mismo no las tomó. El sujeto admitió en una declaración a la seguridad del campus que había tenido relaciones sexuales con una de las mujeres y que, al abrir los ojos después, se percató de que estaba inconsciente, dijo Bloom.
Posteriormente, miró a su izquierda y vio a la otra estudiante en el suelo con los ojos en blanco, explicó el fiscal a la policía del campus.
Bloom dijo que Freire envió mensajes de texto a sus amigos que las mujeres estaban inconscientes y les mandó varias fotos mientras ellas se encontraban desmayadas. Agregó que el acusado esperó al menos 45 minutos para pedir ayuda y que las drogas habían desaparecido cuando la policía registró la habitación.
“Por lo tanto, no está claro qué hacía el acusado durante esos 40 minutos, aparte de enviar mensajes de texto a sus amigos y no pedir ayuda”, dijo el fiscal. “Todo esto sugiere que el acusado no solo llevó a sabiendas una sustancia peligrosa a una residencia universitaria y presionó a dos estudiantes para que la consumieran, sino que, una vez que las cosas empezaron a complicarse, en lugar de llamar al 911, alertar a alguien o priorizar sus vidas, se tomó el tiempo de sacarles fotos y protegerse a sí mismo”.
Por su parte, el defensor público federal Mitchell Schwartz, abogado de Freire, dijo en la audiencia de abril que su cliente no era estudiante del FIT, sino que había sido aceptado en el John Jay College of Criminal Justice y necesitaba completar unas prácticas antes de empezar sus clases.
Schwartz expresó que Freire y la mujer que murió a causa del fentanilo se conocían desde hacía aproximadamente un año y habían mantenido algún tipo de relación sentimental, que inició cuando él estaba en el instituto y ella en la universidad.
Afirmo además que su cliente no es un narcotraficante y que fueron las mujeres quienes lo invitaron a su residencia y le pidieron que trajera cocaína. Denominó lo ocurrido como una tragedia, pero rechazó que su cliente sea un joven malvado.
Después de leer y escuchar los mensajes intercambiados entre Freire y Richter en los días anteriores a su muerte, dijo que era “como leer la historia de unos adolescentes haciendo lo que yo llamaría tonterías de adolescentes”.
“No es propio de adolescentes tontos darle fentanilo a alguien, señora”, respondió el juez.
En abril, Stein ordenó que Freire permaneciera en prisión preventiva sin derecho a fianza hasta su juicio.
“Las pruebas presentadas ante el tribunal son extremadamente contundentes”, expresó la jueza.
Hasta el momento no se ha fijado una fecha para que Freire y Peralta comparezcan ante la corte por los nuevos cargos.
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