Un informe del contralor revela que las emergencias médicas graves subieron 22% en una década y los tiempos de respuesta aumentaron 41%.
Las ambulancias de Nueva York tardan cada vez más en llegar a las personas que necesitan atención médica urgente, incluso cuando las emergencias que ponen en riesgo la vida van en aumento.
Un informe de la oficina del contralor municipal, Mark Levine, encontró que los tiempos de respuesta de los Servicios Médicos de Emergencia (EMS) del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) se han deteriorado durante la última década.
Según informa Gothamisnt, el análisis examinó datos del FDNY correspondientes a los años fiscales de 2015 a 2026 y detectó un incremento superior al 22% en las emergencias médicas potencialmente mortales durante ese periodo. De igual modo, el tiempo de respuesta para estos casos aumentó 3 minutos y 50 segundos, lo que representa un alza de más del 41%, según el documento.
El deterioro también afecta a quienes necesitan atención por situaciones que no representan una amenaza inmediata para su vida. En esas llamadas, los tiempos de respuesta se duplicaron con creces en el transcurso de los 10 años analizados, una tendencia que pone bajo presión la capacidad del sistema de emergencias de la ciudad.
Un portavoz de la oficina del contralor indicó que no se había identificado la causa del aumento de las emergencias potencialmente mortales.
Menos ambulancias disponibles y problemas de mantenimiento
Entre los factores que contribuyen a las demoras, el informe señala las dificultades para mantener operativa la flota de ambulancias del FDNY. Las unidades necesitan reparaciones y mantenimiento frecuentes, lo que reduce la cantidad de vehículos disponibles para atender llamadas en un día determinado.
La magnitud del problema quedó reflejada en un registro de enero, cuando el departamento tenía 360 ambulancias en servicio, frente a una meta diaria de 488. La diferencia de 128 vehículos representa una brecha considerable entre los recursos disponibles y la capacidad operativa que la ciudad considera necesaria.
Cuando hay menos ambulancias en circulación, las unidades disponibles deben cubrir una mayor cantidad de solicitudes. En una ciudad tan extensa y densamente poblada como Nueva York, esa presión puede complicar la distribución de los equipos y prolongar la espera de quienes necesitan asistencia.
La portavoz del FDNY, Amanda Farinacci, aseguró que el departamento trabaja intensamente para reducir los tiempos de respuesta y mantener a salvo a los neoyorquinos.
En un comunicado, Farinacci señaló que la agencia continuará adoptando medidas para mejorar el servicio, entre ellas una mayor coordinación con los hospitales, el aumento de la eficiencia en las zonas con mayor volumen de llamadas y una mejor supervisión operativa para lograr que las unidades vuelvan a estar disponibles cuanto antes.
Salarios y falta de personal agravan la situación
El informe también apunta a las dificultades para contratar y retener a los técnicos de emergencias médicas (EMT) y paramédicos. El Concejo Municipal ha solicitado incorporar más trabajadores para reducir las demoras, pero la elevada rotación de personal representa un obstáculo para ampliar la capacidad del sistema.
Durante una audiencia en octubre de 2025, el departamento informó una tasa de deserción del 5%. Sin embargo, la cifra podría ser inferior a la real, debido a que no incluye a los trabajadores de EMS que abandonaron esos puestos para convertirse en bomberos.
La remuneración figura entre los asuntos centrales de la disputa laboral. Los técnicos y paramédicos trabajan sin un nuevo contrato sindical desde 2022, en medio de desacuerdos sobre sus salarios y condiciones económicas.
Actualmente, los sueldos iniciales de los EMT se sitúan cerca de los $44,000 dólares anuales y pueden superar los $68,000 después de cinco años y medio de servicio. El sindicato que representa a estos trabajadores reclama una estructura salarial y aumentos periódicos comparables a los que reciben los bomberos.
Conseguir esa equiparación costaría más de $1,000 millones, según el informe del contralor. Otra alternativa examinada en el documento consiste en elevar los salarios del personal de EMS hasta niveles similares a los de trabajadores de emergencias que prestan servicios para hospitales privados. Esa medida supondría un gasto municipal de $352 millones.
Aunque ambas opciones tienen costos muy diferentes, el documento subraya que la remuneración es una pieza de un problema más amplio, que también incluye la disponibilidad de vehículos, la organización de las operaciones y la capacidad para responder a una demanda creciente.
El contralor pide un plan integral para reducir las demoras
Levine instó a la administración municipal a mejorar los salarios del personal de emergencias médicas hasta alcanzar, como mínimo, niveles comparables con los del sector privado. También pidió negociar un nuevo contrato que permita ofrecer condiciones competitivas a los EMT y paramédicos.
“Los trabajadores de emergencias médicas de Nueva York deben hacer más mientras reciben menos”, afirmó el contralor en un comunicado.
Levine sostuvo que la seguridad pública debe seguir siendo una prioridad y que una compensación justa es esencial para los profesionales que desempeñan estas funciones. Sin embargo, también advirtió que mejorar los salarios no bastará por sí solo para resolver las demoras.
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