¿Guardas los huevos dentro o fuera del refrigerador? Conoce la regla científica de la cadena de frío y cómo conservarlos de forma segura en tu cocina
El huevo es una de las proteínas más accesibles y versátiles. Sin embargo, la manera como lo manejamos es clave, por lo que surge la duda: ¿El huevo se guarda dentro o fuera del refrigerador?
El doctor en Ciencias de los Alimentos, Víctor Manuel Zamora Gasga, explica que todo va a depender de la manera como se comercializa, ya que en muchos supermercados europeos está en estantes a temperatura ambiente; mientras que en Estados Unidos se encuentra obligatoriamente refrigerado, y en México puede venderse de las dos maneras.
“La respuesta no depende únicamente del huevo, sino de cómo fue lavado, transportado y almacenado antes de llegar a tu cocina. Y sí, la puerta del refrigerador no es el mejor lugar para guardarlo”, agrega.
¿Por qué el cascarón del huevo es vital para conservar los huevos?
El cascarón del huevo es poroso, está cubierto por una capa muy delgada llamada cutícula que forma una suerte de barrera natural que ayuda a bloquear los poros, reduce la pérdida de agua y dificulta la entrada de microorganismos.
A pesar de esta protección natural, no vuelve al huevo totalmente estéril ni elimina por completo el riesgo de salmonela, ya que la contaminación también puede ocurrir antes de que se forme el cascarón.
¿Cómo se protegen los huevos?
No hay un método único para proteger los huevos, ya que cada país tiene sus métodos. Por ejemplo, en Estados Unidos, los huevos comerciales se lavan y desinfectan bajo condiciones controladas. Este procedimiento reduce la suciedad y las bacterias de la superficie, pero también deteriora parte de la cutícula. Por esta razón, tras el lavado deben refrigerarse inmediatamente y mantener una estricta cadena de frío, explica.
Mientras que en la Unión Europea no se lavan antes de comercializarse. “De este modo se protege la cutícula y se aplican controles sanitarios directamente desde las granjas, incluyendo programas estrictos contra la salmonela. Además, se procura mantenerlos a una temperatura estable en todo momento”.
Hay una regla clave: si lo compraste refrigerado, debes mantenerlo refrigerado. No conviene romper la cadena de frío. Esto importa porque “cuando un huevo muy frío pasa a un ambiente cálido y húmedo, se produce condensación sobre el cascarón —en términos sencillos, el huevo suda—. Esa humedad favorece la supervivencia y multiplicación de las bacterias en la superficie, facilitando su penetración a través de los poros”.
Aunque esto no significa que cualquier gota introduzca salmonela de inmediato, sí representa un riesgo biológico que debemos evitar. Por eso no conviene someterlos a cambios bruscos de temperatura de forma repetida.
Así puedes manejar tus huevos de forma segura en casa:
- Sigue las condiciones de compra: Si estaban refrigerados en la tienda, mételos inmediatamente al refrigerador.
- No los laves antes de guardar: El agua destruye su protección natural y puede dispersar microorganismos por toda tu cocina. Si un huevo está agrietado o con mucha suciedad adherida, lo más prudente es descartarlo.
- Almacénalos en su envase original: Colócalos en una repisa interior del refrigerador y nunca en la puerta. El cartón los protege de golpes, limita la absorción de olores y conserva visible la fecha de caducidad.
Recalca que la regla definitiva no es simplemente decidir entre huevo frío o a temperatura ambiente; la clave está en conocer cómo fue comercializado y evitar las fluctuaciones térmicas.
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